Nada es al azar en la fiesta de Navidad que anoche organizaron por tercer año en su casa de Barcelona Alex Agulló y Roman Trias. El relaciones públicas y el ingeniero químico enmoquetaron el suelo de la planta baja con jardín en la que viven de moqueta roja y junto al árbol de luces recibieron a los 300 invitados que no se perdieron el mejor evento para despedir el año en la ciudad.
Cuidadoso y meticuloso, cada detalle tiene su historia. Como elaborar una compleja lista de invitados para el gurú de las relaciones públicas que con su agencia Las Marquesas organiza las más exclusivas presentaciones y eventos de España.
El pintor barcelonés José Luis Barquero, de 28 años, firmaba el dibujo de la invitación. Una obra de este artista que confesaba a la otra gran estrella de la velada, Rigoberta Bandini, su felicidad tras haber vendido toda la obra expuesta estos días en la galería Mayoral.
La cantante, un poco camuflada tras sus largas extensiones, fue de las primeras en acercarse al ala oeste del gran salón, junto a la cocina, donde una olla infinita de caldo alimentaba con pelotillas y galets una sopa que daban ganas de arrancar a bailar.
Entre el acceso y el jardín con palmeras, costaba avanzar entre tanta gente. El director general del Liceu, Valentín Oviedo, se despedía sin éxito cada tres minutos, atrapado sin saberlo por la magia de esa casa y sus anfitriones. La directora creativa de Sarda, Nuria Sardá, compartía con el fotógrafo y colaborador del Magazime de La Vanguardia, Carles Puig, sus planes para Navidad, cuando prácticamente se hacía el silencio en el instante en el que hacía acto de presencia la diseñadora Lidia Delgado.
De moda hablaron, y mucho en un par de sillas del jardín, la modelo Esther Gallen, con el fotógrafo Xavi Lanau y su marido, Alex Estil.les, propietario de XXL Comunicación.
Al ilustrador Jordi Labanda le cuesta asistir a eventos, salvo los que llevan la firma de Agulló, sinónimo, dice, de mejor compañía. Ese es el mejor secreto de la cita, la lista, una mezcla imposible de la burguesía barcelonesa que se deja ver como en los saraos, como los personajes más modernos y exóticos de la ciudad. Susana Gallardo y Manuel Valls apenas se soltaron de la mano.
“Está todo el mundo”, aseguraba el propietario de Santa Eulàlia, Lluis Sans, asiduo en las páginas de Vivir de La Vanguardia por su cruzada por la mejora de la seguridad en la ciudad a la que viste. Seguro que muchos de la fiesta pasaron por sus probadores, o por los de Jean Antaki, que firmó el estilismo de un par de invitadas, con las transparencias tan tendencia.
Como lo son las velas aromatizadas de vegetales de Loewe, cuya principal estilista, Laura Soler, paseó su sonrisa, compitiendo con Carles Puig en el reparto de felicidad. Ella se abandonó rápido el sarao, como Paula Nata, la mujer de Jonathan Andic, que posó, se dejó abrazar y regresó a su casa.
Fue inevitable que en algunos corrillos se hablara del tema que ha ocupado innumerables charlas de este año que acaba. La investigación por la muerte de Isak Andic, sobre la que algunos se atrevieron a preguntar a la que firma estas líneas, más dada a escribir esas otras crónicas. No era el momento. Agulló y Trias inauguraron, con elegancia y estilo, la Navidad en Barcelona. Que empiece la magia.