El Dr. Antonio Servera Ruiz de Velasco lidera el nuevo Servicio de Urología del Hospital Juaneda Miramar, con un equipo multidisciplinar y en expansión. El Dr. Servera, docente e investigador, es uno de los especialistas de referencia en cirugía de litiasis renal y en el tratamiento en general de esta enfermedad. En el nuevo servicio le acompaña la Dra. Cristina Barrera, experta en urología funcional de la mujer, donde además trata aspectos tan importantes como la incontinencia o las infecciones urinarias.
El origen de las piedras en el riñón
—¿Cómo se producen las piedras en el riñón?
—Las piedras en el riñón, es decir, la litiasis renal, se produce por múltiples causas, lo que hace que sea una enfermedad muy compleja de evitar. Puede tener, en parte, origen en la alimentación, en el agua que se bebe. Todo eso, condicionado por las alteraciones metabólicas de cada persona, puede acabar formando piedras en el riñón. Este origen multifactorial hace que sea difícil evitar que vuelvan a aparecer, aunque no imposible.

El Dr. Antonio Servera Ruiz de Velasco, al fondo, en plena intervención quirúrgica. / TONOS
—¿Cómo se detectan?
—A veces, de forma casual. Un paciente se hace una ecografía por otra cosa y aparece la piedra. Lo malo será que se detecten porque el paciente sufra un cólico renal, que genera un gran dolor. También se pueden detectar estudiando molestias urinarias pasajeras por las que consulte el paciente, porque ha orinado un coágulo y además orina mal durante varios días, por ejemplo. Esto muchas veces pasa desapercibido porque la litiasis se resuelve sola. Las piedras pueden aparecer también tras una infección importante.
Incidencia de la litiasis renal en Baleares
—¿Cómo se estudian?
—El estudio de las piedras de riñón es básicamente mediante la imagen. Hay que conocer la forma de la piedra, el tamaño, el número, su composición. Hay que analizar la orina y la anatomía del riñón. Y también es importante ver cómo está el paciente en su conjunto, porque tú no tratas una piedra, tratas a un paciente, en conjunto, con sus características.
—¿Cuál es la incidencia de esta enfermedad en Baleares?
—Muy alta. En España la media es del 5 al 10% de la población; en las Islas es del 10 al 15%. Yo creo que la causa de esa mayor incidencia conocida es porque en Mallorca lleva décadas investigando un científico de referencia internacional, el Dr. Félix Grases (catedrático de Química de la UIB), que ha publicado estudios de prevalencia, focalizados en Mallorca, lo que ha hecho que se detecten más casos. No creo que haya razones específicas de Baleares. Yo las he investigado y no las he encontrado.
El tratamiento de las piedras del riñón
—¿Cómo se tratan las piedras del riñón?
—Hay que tratar las piedras y prevenir que vuelvan a aparecer, estudiando el metabolismo del paciente. Primero se visualiza la piedra con un escáner y se la analiza, al igual que la orina y la sangre. Se estudia el estado general y antecedentes del paciente. Así vemos si hay una alteración metabólica o urodinámica que se puede modificar.
—¿Y si no es así?
—Para tratar las piedras de riñón hay cuatro opciones de menor a mayor intervención. La primera es no hacer nada, y es una buena opción en algunos casos, porque la piedra desaparece sola, aunque se ha de hacer con vigilancia médica. La segunda opción es la litotricia extracorpórea: Ondas de choque rompen las piedras en fragmentos más pequeños que se expulsarán a través de la orina. Si va bien, en media hora se soluciona. Pero puede ser que pases de tener una piedra grande a siete pequeñas, siete problemas.

El Dr. Antonio Servera Ruiz de Velasco, jefe del servicio de Urología de Hospital Juaneda Miramar y la también uróloga, Dra. Cristina Barrera. / TONOS
—¿Qué se hace entonces?
—El siguiente nivel es la ureteroscopia flexible, ya en el quirófano. Accediendo a la piedra por la vía natural, con un láser se rompe la piedra, se pulveriza y se extrae el polvo.
—¿Y cuándo se llega a operar?
—Como último escalón está la nefrolitotomía percutánea. Es un acceso endoscópico único. Pinchando el riñón con una aguja, se accede al punto exacto donde queremos dilatar. Hacemos un conducto del tamaño, más o menos de un bolígrafo, a través del cual introducimos un pequeño instrumento y con un láser pulverizamos la piedra.
—¿Como en el procedimiento anterior?
—Sí, pero con un acceso mucho más directo, usando un mayor y potente flujo de agua para limpiar las piedras más gruesas, algo que de otra manera no se puede hacer. Esta técnica es difícil, muy exigente técnicamente. Hace falta un material determinado y muchos años de experiencia para perfeccionarla. Con este procedimiento nosotros intervenimos los casos más complejos que, con frecuencia, nos derivan otros médicos.

Detalle de uno de los equipos de control durante una cirugía urológica laparoscópica en el Hospital Juaneda Miramar. / TONOS
Hiperplasia benigna de próstata que és y cómo se trata
—Hablemos de la hiperplasia benigna de próstata.
—La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es una enfermedad muy popular por su frecuencia entre los hombres a partir de cierta edad años. Se caracteriza por la obstrucción de la orina por el crecimiento de la glándula prostática. Es una patología que no tiene nada que ver con el cáncer de próstata (aunque sus síntomas pueden ser parecidos, por lo que hay que consultar siempre ante cualquier sospecha).
—¿Cómo se resuelve la HBP?
—También tiene varios niveles. El primero es con medicamentos. Si fracasa se puede operar. El abordaje quirúrgico de la HBP ha avanzado muchísimo. Hoy en día se hace una enucleación (cirugía mínimamente invasiva con láser para extirpar el tejido prostático hiperdesarrollado, accediendo a través de la uretra, sin herida quirúrgica externa), lo que puede resolver cualquier tamaño de próstata, con el paciente yéndose a casa tras 24 o 48 horas y sin sonda, orinando relativamente bien.

Perspectiva de una intervención de cirugía urológica por procedimientos laparoscópicos mínimamente invasivos. / TONOS
Los síntomas del cáncer de próstata
—¿Cuál es la mejor estrategia contra el cáncer de próstata?
—Es muy frecuente y si no se hacen revisiones y se detecta, se nos puede ir de las manos. Los síntomas, que en muchos casos inicialmente son silentes, incluyen todo el abanico prostático: ir muchas veces al baño, tener que darse prisa para llegar porque se escapa, la sensación de que se queda la mitad dentro, ir dos veces seguidas, tardar mucho tiempo en empezar a orinar, el goteo abundante postmiccional, la hematuria (sangre en orina), son los síntomas principales que pueden hacerte pensar que algo hay en la próstata.
—¿Puede este cáncer pasar desapercibido en su etapa inicial?
—Muchos cánceres de próstata son silentes, no dan la cara hasta que es demasiado tarde. Por eso es necesario hacerse una revisión prostática periódica a partir de los 50 años, y con eso se puede estar tranquilo, de año en año, de que no aparece, y que si aparece se podrían tomar medidas en los estadíos precoces, cuando aún son posibles los tratamientos menos invasivos. Actualmente, los tratamientos quirúrgicos están bastante evolucionados, con buenos resultados, en continencia y potencia sexual postquirúrgica.