Ante la magnitud de la crisis, ACNUR ha lanzado un llamamiento regional para recaudar 47,2 millones de dólares, destinados a ampliar la protección y asistencia vital entre diciembre de 2025 y marzo de 2026. El objetivo es apoyar a 666.000 personas desplazadas internas, refugiadas y solicitantes de asilo en la RDC y países vecinos como Burundi, Ruanda, Tanzania, Uganda y Zambia.
Brigitte Mukanga-Eno, representante de ACNUR en Burundi, advirtió en Ginebra que “las necesidades superan con creces los recursos disponibles”. Si no se recibe financiación adicional, la entrega de ayuda seguirá retrasándose, dejando a miles de personas en situación de riesgo extremo.
Para reforzar la respuesta, ACNUR declaró el 15 de diciembre una emergencia interna de nivel 2 en Burundi, que se mantendrá hasta junio de 2026. En la RDC, el acceso humanitario sigue siendo muy limitado, pero ACNUR y sus socios se preparan para reanudar la asistencia en cuanto las condiciones lo permitan, incluyendo vigilancia de protección, evaluaciones multisectoriales y entrega de alojamiento y artículos básicos.
En Burundi, la presión sobre los servicios básicos es crítica. El en nuevo campo de Bweru se han instalado 764 tiendas familiares, ocho albergues comunitarios y un bloque de letrinas, aunque las condiciones de agua, saneamiento e higiene siguen siendo precarias. Los médicos del campamento atienden hasta 220 pacientes diarios, mientras se prioriza la preparación ante brotes de cólera.