Belén Rueda (Madrid, 1960) y Belén Écija (Madrid, 1994) comparten nombre, mirada, armario y oficio, pero hasta ahora nunca habían compartido plano en un largometraje. El vestido (13 de febrero en cines) lo hace posible: Rueda encarna a una pintora que, tras un divorcio traumático, se refugia con su hija en una casa donde lo doméstico se transforma en pesadilla sobrenatural. La película reafirma el estatus de Rueda como reina del grito y nos descubre a Écija en el papel de su agente.
La química en pantalla se da por descontada, pero fuera de ella, posando para InStyle vestidas de Louis Vuitton y acompañadas de los bolsos icónicos de la maison en la emblemática lona Monogram, madre e hija demuestran que su complicidad trasciende cualquier guion. Juntas hablan de crecer, heredar y abrirse paso en una industria que, como el vestido del filme, a veces aprieta más de la cuenta.
El vestido supone vuestro debut juntas en la gran pantalla. ¿Quién tenía más miedo y quién tenía más ganas?
Belen Écija (BE): Yo tenía muchas ganas. Antes sentía que no era el momento para trabajar con mi madre: quería reunir experiencia, estar tranquila y a gusto. Ahora lo estoy.
Belén Rueda (BR): Hay gente que dice que es una suerte tener padres dedicados a esto, pero yo creo que existen tanto ventajas como inconvenientes. Su padre (el productor Daniel Écija) y yo estamos en un momento de nuestras carreras en el que hemos tenido aciertos y errores, pero cuando tu hija entra en la industria se pretende que sean todo aciertos. El listón se lo ponen a un nivel tan alto que no le permiten que haya recorrido. Ella ahora está haciendo su propio camino.
BE: Y vivimos en un país que castiga el apellido. En Estados Unidos esto no pasa: muchísimos actores son hijos de otros actores también muy buenos, como Angelina Jolie. Aquí hay una especie de envidia, como un “no te lo mereces, no te voy a dar la oportunidad”. Tengo la sensación de que prefieren coger a alguien de la calle, aunque no esté preparado, antes que a quien sí lo está pero es ‘hijo de’. Al final, cuando empiezas a trabajar solo depende de ti, pero de primeras existe ese prejuicio.
InStyle | Danniel Rojas
Chaqueta entallada de corte ajustado y estilo statement piece; short estructurado; bolso Alma PM, inspirado en un diseño estilo art decó de 1934, con asas Toron cosidas a mano, ribetes en
piel natural y piezas metálicas en color dorado. De Louis Vuitton.
¿Es verdad que cuando dijiste que querías dedicarte a ser actriz tus padres no se lo tomaron muy bien?
BE: Siempre me habían dicho que no era muy sano, sobre todo mi padre. Me insistía en que una vida pública afectaba a la cabeza, que la privacidad era lo que más valía. Lo entiendo, y es verdad en cierto modo, pero si te gusta mucho algo, tienes que ponerlo en una balanza. El miedo era esa exposición. También temían que sufriese cada día.
BR: Nuestra profesión es muy inestable y siempre deseas que tus hijos no tengan que vivir esa espera de que suene el teléfono, o períodos de sequía sin trabajar. Aunque, tal y como está el mundo laboral ahora, no hay nada estable. También es una profesión muy vocacional. Queríamos negárnoslo, pero ella hizo su carrera universitaria y siguió empeñada, empeñada…
Y ahora que ya la has visto dar sus primeros pasos, ¿estás más tranquila?
BR: Estoy más tranquila porque ha dado varias zancadas. Belén tiene mucha personalidad. Desde el principio sabía que era inevitable que se enteraran de que era mi hija, pero no quería que ni su padre ni yo influyéramos para nada, quería hacer ella sus propios castings. Es una persona bastante independiente. Por eso hemos tardado tanto tiempo en trabajar juntas.
InStyle | Danniel Rojas
Chaleco de corte ajustado, en lana y seda; pantalón de corte recto y fluido en lana y seda; jersey negro; sandalias Joyce SS26 y bolso Speedy 30 en lana Monogram, con candado grabado y bandolera extraíble. De Louis Vuitton; (louisvuitton.com).
Quien más y quien menos aprovecha estos días para hacer balance del año. ¿Cómo os ha tratado 2025?
BE: Muy bien. La primera parte del año fue muy buena –con mi boda y demás– y la segunda un poco menos, pero se compensan. A nivel profesional, confío en que 2026 sea incluso mejor.
BR: El 2025 ha traído muchos regalos. El primero, la boda de Belén, que fue una fiesta y todos amamos. En lo profesional ha sido excelente: estrené Reversión, ahora llega El vestido a los cines y estoy rodando una serie. A nivel de sociedad es más complicado: me parece que ha sido un año muy extraño para todos, en el que muchas veces me ha hecho reflexionar sobre el futuro.
¿Y qué tiene que tener el nuevo año para que sea mejor que el que dejamos atrás?
BE: Quiero muchísimo trabajo porque me encanta. De hecho, me tuvieron que poner anestesia hace poco y cuando me preguntaron durante el pinchazo “¿dónde te gustaría estar ahora?”, yo contesté que en un rodaje. Creo que los médicos se quedaron preocupadísimos, dirían “esta chica está fatal…” (ríe).
BR: A mí me preocupa la salud. Es lo más importante porque nuestros padres van siendo mayores y teniendo enfermedades. Cuando llegas a mi edad miras al futuro. Sigo pensando que me queda mucho por hacer, pero tengo una seguridad que Belén todavía se está trabajando. También deseo que haya más empatía en el mundo.
InStyle | Danniel Rojas
Blusa oversize de manga larga y diseño ligeramente abullonado en la parte inferior; falda de corte irregular y motivo Monogram; bolso Speedy 30; sandalias Joyce SS26 con tacón abierto y
cordón Monogram; pendientes de aro Le Damier de Louis Vuitton, en oro de 18 quilates y brillantes diamantes engastados.
De Louis Vuitton; (louisvuitton.com).
El vestido aborda heridas muy contemporáneas: el bullying escolar, la violencia de género, un divorcio difícil… ¿Cuál resonó más en vosotras?
BR: Todas tienen un denominador común: la salud mental. Si tienes salud mental, puedes afrontar retos como el bullying a un hijo, un divorcio, un maltrato o la pérdida. Son temas muy actuales. El bullying, por ejemplo, siempre ha existido, pero antes no se le ponía nombre. Ahora creo que es más brutal porque existen las redes, tienes a gente que no conoces juzgándote. La parte buena es que se habla más de ello, como ocurre con el maltrato.
BE: A mí el bullying me parece horrible y me duele ver cómo da la impresión de que no encontramos una solución. Las redes lo hacen imparable; para evitarlo tendrías que vivir en una burbuja. Es lo más impactante de la película.
A pesar de que conoces a tu madre mejor que nadie, ¿hubo algo en el rodaje que descubrieras sobre ella o que incluso te sorprendiera a ti?
BE: Ya sabía que era impecable trabajando y muy generosa, pero me ha impactado su capacidad no solo como actriz, sino para llevar un rodaje y saber qué necesita cada uno. Me da la sensación de que podría ejercer cualquier rol si fuese necesario. Podría dirigir una secuencia, guiar una dirección o ayudar en casi cada departamento porque sabe cómo funciona.
BR: Es curioso volver a coincidir con tu hija en un proyecto tan intenso como este después de que se haya independizado. Por momentos piensas, “madre mía, cómo ha crecido”. Cuando ves a tus hijos hacer su vida te das cuenta de lo interesante que es estar unidas sin estar atadas. Es agradable saber que, si yo falto algún día, esto no se va a pique, porque responden como adultas. Yo no me dejo mucho, pero ellas me piden que me deje cuidar.
InStyle | Danniel Rojas
Belén Rueda: Chaleco de corte ajustado, en lana y seda; pantalón de corte recto y fluido en lana y seda; jersey negro; sandalias Joyce SS26 y bolso Speedy 30 en lona Monogram, con candado grabado y bandolera extraíble.
Belén Écija lleva: Chaqueta entallada de corte ajustado y estilo statement piece; short estructurado; bolso Alma PM inspirado en un diseño estilo art decó de 1934, con asas Toron cosidas a mano, ribetes en piel natural y piezas metálicas en color dorado y zapatos LV Isola Comfott Mule con cierre dorado tipo hebilla.
De Louis Vuitton; (louisvuitton.com).
Belén, ¿dirías que es más difícil la industria que se encuentra tu hija que la que te encontraste tú en tus inicios?
BR: No se puede generalizar. Antes era más difícil porque no había redes, vivía en Alicante y pensaba que esto era inalcanzable. Pero ahora también lo es porque existen las redes sociales: la exposición constante te obliga a mostrar más caras y facetas. En mi generación surgían menos proyectos y, si trabajabas en tele, no hacías cine. Mi primera película fue con 40 años.
BE: Antes, si estabas dentro, trabajabas sin parar. Ahora incluso los que están arriba tienen parones, porque hay mucha oferta y la gente se cansa rápido de las mismas caras. Los actores solían ser como de la familia.
BR: Ayer me pararon varias niñas de once años: “¿Eres Lucía, la de Los Serrano?”. ¡Sus padres ni se conocían cuando la emitían! Como dice Belén, la televisión era muy cercana: tenías 200 episodios durante cinco años seguidos. Aquellos niños que vieron la serie guardan tanto cariño a ese momento que quieren transmitir lo mismo a sus hijos.
¿No quisiste pasar facturas cuando demostraste que era posible triunfar tanto en cine como en televisión?
BR: ¿Sabes qué pasa? Que el rencor es darle un veneno a los demás que al final te intoxica a ti. No pienso dedicarle ni medio segundo a eso. Sí es verdad que, en algún momento, me he cruzado con personas que me dijeron cosas que me afectaron. Recuerdo que, en teatro, me ofrecieron algo en una fecha concreta y tuve que decir que no porque ya había aceptado otra cosa, y me contestaron: “Como no empieces ahora a hacer teatro, no vas a hacer teatro en tu vida”. En ese momento me afectó; lo creí y pasé mucho tiempo dándole vueltas.
Louis Vuitton es la maison del viaje. ¿Cuál es el viaje más importante que habéis hecho como madre e hija?
BR: Recuerdo el que hicimos a Nueva York cuando Belén estaba en su último año de carrera y fuimos a su graduación en el Madison Square Garden. Impresionante. Uno de esos momentos en los que como madre te das cuenta de cómo han crecido.
Louis Vuitton también es una firma que se hereda, al menos en las ocasiones en las que se tiene la suerte de tener en la familia algo de la marca. ¿Es vuestro caso?
BR: Sí, tengo varios bolsos y suelen llevárselos cuando tienen algo especial. Ellas me abren el armario sin permiso, y solo les pido que por favor vuelva lo que cogen… Es curioso, porque las prendas también definen mucho la personalidad de tus hijas. A lo largo de los años las firmas me han regalado zapatos que son auténticas joyas. Al principio, cuando Belén me los cogía, volvían hechos polvo. Tenía incluso que esconderlos. Ahora, en cambio, es algo que compartimos: un buen zapato, un buen bolso… y regresan bien..
BE: Mi hermana Lucía, que es más sport, se lleva todo lo cómodo y yo, lo incómodo.
InStyle | Danniel Rojas
Pantalón fluido de corte amplio; bolso Neverfull en lona Monogram, con ribetes de piel natural, cordones laterales ajustables, asas finas en piel y cartera extraíble; zapatos LV Isola Comfort Mule, en acabado marrón trenzado con cierre dorado tipo hebilla; pulsera y pendientes Le Damier de Louis Vuitton, en oro blanco de 18 quilates, y anillos Le Damier de Louis Vuitton, en oro rosa y blanco de 18 quilates. Todo, de Louis Vuitton; (louisvuitton.com).
¿Dirías que crecer viendo a tu madre en alfombras rojas te ha dado escuela a la hora de enfrentarte a un photocall?
BE: Siempre me he fijado en que tiene mucha presencia y fuerza. Supongo que, sin querer, he intentado replicar eso: ir con seguridad y disfrutarlo. Hay gente que sufre mucho con las alfombras rojas y yo intento no hacerlo. Mi único problema es que soy muy transparente y puedo meter la pata hablando. Debo tener cuidado porque hablo con naturalidad, me pienso que estoy con amigos. Esa comodidad la he heredado de mi madre.
Si tuvierais la oportunidad de hacer algún proyecto juntas madre e hija, a lo Andie MacDowell y Margaret Qualley, ¿qué os gustaría?
BE: A mí me encantaría algo como la serie La asistenta. También me apasiona La sustancia. Sería un reto. Recuerdo que fuimos juntas al cine a verla. Eso sí lo hacemos mucho: ir al cine las dos. Y fue curioso, porque al principio mi madre estaba indignada.
BR: Claro, porque la película arranca mostrando la televisión de los 80 y me enfadé. Pensé: “Esto lo ha dirigido un hombre, saca demasiados culos y tetas”. Y ella me decía: “Mamá, ¿te quieres calmar? Es una crítica”. Yo no lo veía así al principio ya que me tocaba directamente. Estaba cabreada porque he vivido esa cosificación; me recordaba a cuando empecé en la televisión porque era tal cual. Haría cualquier cosa con Belén, pero que ella tenga todo el protagonismo y yo un pequeño papel.