El amor de Elena Anaya (Palencia, 1975) por el cine llegó de la mano de su madre, que desde niña la animó a imaginarse al otro lado de la pantalla, como una de las protagonistas de aquellas habituales sesiones de cine que compartían en casa.

Sensible por naturaleza, a la actriz siempre le han interesado las historias personales, una inclinación que la empujó hacia el mundo de la interpretación a los 19 años.

En ese primer salto tuvo un papel clave el cineasta Alfonso Ungría, que quedó impresionado por el talento innato de la actriz palentina. No se equivocó. Casi treinta años después de aquel debut, Anaya acumula una trayectoria incontestable que, aún la hace sonrojarse cuando se la recuerdan. Atesora más de medio centenar de películas, un Goya por La piel que habito , de Pedro Almodóvar, y una capacidad de empatía hacia el ser humano poco común en los tiempos que corren.

Elena Anaya, junto a Pedro Almodóvar y Antonio Banderas durante la promoción de la película 'La piel que habito' (2011)Elena Anaya, junto a Pedro Almodóvar y Antonio Banderas durante la promoción de la película ‘La piel que habito’ (2011)Getty

Pese a sus logros, la intérprete reconoce haber tenido fortuna lo largo de su carrera. “Casi toda mi vida he podido seleccionar los proyectos en los que sentía que tenía algo que ofrecer y que, al mismo tiempo, me iban a aportar de manera personal”, reflexiona en conversación con La Vanguardia desde su casa de Madrid, la ciudad en la que siempre ha encontrado su hogar, a pesar de a las tentativas para desarrollar su carrera en Estados Unidos. Una oferta que declinó para poder formar en España su propia familia.

Atraída desde sus inicios por personajes que ella misma define como “multicapa”, Anaya presenta ahora en Netflix Innato , una serie que aborda la realidad de los psicópatas que coexisten plenamente adaptados en la sociedad.“Hay un 5 % de la población —con un porcentaje mayor entre los hombres— de psicópatas integrados conviviendo tranquilamente con nosotros, sin que nadie los señale”, explica la actriz sobre su último proyecto.

Elena Anaya durante una escena de 'Innato', un thiller psicológico que tiene como eje central la problemática de los psicópatas integrados en la sociedadElena Anaya durante una escena de ‘Innato’, un thiller psicológico que tiene como eje central la problemática de los psicópatas integrados en la sociedadNetflix

Para construir su personaje, Anaya se preparó durante meses acompañada por psicólogos forenses, una experiencia que le permitió comprender a fondo la complejidad psicológica de unos perfiles que logran camuflarse con destreza entre los ciudadanos de a pie. Según explica, la clave para abordar esta problemática pasa por la educación y por un mayor reconocimiento social de esta problemática. A su juicio, es fundamental desarrollar “un pequeño radar” que permita identificar con quién se está tratando.“Estas personas no suelen estar abajo, suelen estar arriba, tomando decisiones que afectan a todos”, advierte.

Cualquiera puede perderlo todo y verse obligado a salir de su casa con lo puesto, dejando incluso a su gente atrás”

Esta mirada crítica sobre la sociedad acompaña a la actriz de 50 años desde que era muy joven. Ella misma reconoce que, de no haberse cruzado el cine en su camino, probablemente habría orientado su vida profesional hacia el trabajo social. Desde hace más de catorce años colabora activamente con ACNUR y Greenpeace, dos organizaciones a las que llegó casi por azar, pero con las que decidió implicarse de manera estable tras conocer de primera mano la dimensión y el alcance de su labor. 

Elena Anaya rueda en un documental en el Ártico para colaborar con Greenpeace (2015)Elena Anaya rueda en un documental en el Ártico para colaborar con Greenpeace (2015)Agencias

“Cualquiera puede perderlo todo y verse obligado a salir de su casa con lo puesto, dejando incluso a su gente atrás”, señala, convencida de que “es importante en la vida poder ponerse siempre en el lugar del otro”.

En cuanto a su compromiso medioambiental, Anaya subraya la necesidad de una implicación colectiva para avanzar hacia un mundo más sostenible y habitable. A su juicio, se trata también de una cuestión de valores y de convivencia. “Creo que todos deberíamos tratarnos de una manera un poco más grata y respetuosa”, afirma.”Cada vez hay más individualismo”.

María del Carmen Polaino Martínez

Andaluza, afincada desde 2017 en Barcelona tras media vida en Madrid. Licenciada en Periodismo (UCM) con un Máster en Periodismo en Radio y Televisión. Redactora de la sección Gente y Televisión de La Vanguardia.