Algo se mueve en el PSOE contra el liderazgo de Pedro Sánchez, con más razón tras el batacazo electoral del domingo 21 de diciembre. El otrora partido hegemónico en Extremadura no sólo ha sido desplazado a segunda fuerza, sino que el PP de María Guardiola le aventajó en 18 puntos y 11 escaños. Es más, Podemos está más cerca de los socialistas que estos del Partido Popular. Tales resultados, y el cierre de filas de la actual dirección así como su falta de autocrítica, están provocando que cada vez sean más las voces que, en privado, exigen al PSOE un debate sobre la estrategia a seguir por el partido, tal y como ha podido constatar este periódico tras el 21D.
En este contexto, y ante la previsible traslación del resultado extremeño al resto de citas electorales en autonomías (Aragón, Castilla y León y Andalucía), el exministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla ha anunciado a El Confidencial que el próximo mes de enero se publicará un manifiesto público para poner en marcha la construcción de una alternativa interna al liderazgo de Sánchez en el PSOE cuando este deje la Presidencia del Gobierno.
Se trata, según explica el exministro de José Luis Rodríguez Zapatero, de ir construyendo una estructura que permita canalizar el creciente descontento existente en el partido con el modelo construido por Sánchez, tanto en lo orgánico como en lo ideológico: una organización en cuyos órganos de dirección no existe la discrepancia interna y un posicionamiento que los aleja cada vez más de los tradicionales postulados socialdemócratas. No se trata de proclamarse «sanchista ni antisanchista», sino de construir una «alternativa sólida».
Sevilla sostiene que el proyecto actual del PSOE está «desnaturalizado» por las cesiones a otras fuerzas como consecuencia del pacto con los partidos que conforman la mayoría que desalojó a Mariano Rajoy del poder y que Alfredo Pérez Rubalcaba bautizó como Frankenstein. En su opinión, los pactos con ERC, Bildu, Junts o Sumar impiden poner en marcha un «proyecto de país» para abordar los problemas existentes en cuestiones estructurales, como la sanidad, la educación o la economía.
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La idea es lanzar el manifiesto después de Reyes y antes de la campaña electoral de los comicios autonómicos de Aragón, donde según los sondeos, el PSOE volverá a cosechar un mal resultado. Las últimas encuestas sitúan al partido en el entorno de los 15 escaños, el peor resultado de las últimas décadas. En este caso se suma el agravante de que la líder de la formación en la región es Pilar Alegría, hasta la semana pasada ministra de Educación, portavoz del Gobierno de Sánchez y adversaria de uno de los líderes socialistas críticos, Javier Lambán.
La publicación de este manifiesto llegará después de que en las últimas semanas Jordi Sevilla haya incrementado su presencia pública para ir abriendo el debate. «No se trata de lanzar de inmediato un pulso orgánico para cargarse al secretario general, sino de estar preparados para el mañana», subraya, señalando que la oportunidad surgirá cuando el PSOE abandone la Moncloa y se abra un proceso de primarias a la Secretaría General del partido. Es decir, a lo más tardar, tras el verano de 2027.
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Para entonces, Sevilla confía en haber establecido las bases para construir una alternativa, así como una estructura que permita a la persona que vaya a liderar ese movimiento competir en igualdad de condiciones. Dado que Sánchez tiene en este momento un control casi absoluto del PSOE, tanto en los órganos federales como en la mayoría de las federaciones, el objetivo es que las personas que son críticas en privado se atrevan a serlo en público y así visualizar que otro modelo es posible.
El manifiesto verá la luz con la firma de «diez o quince» promotores de distintas generaciones que sirvan como punto de partida para incorporar a las nuevas generaciones de socialistas que entienden que el partido tiene que recuperar los posicionamientos socialdemócratas donde el partido se situó después de la Transición. «Hay un temor enorme a expresar críticas públicamente desde dentro del partido», explica. La idea es que a los históricos que ya se han posicionado en contra de Pedro Sánchez, como Felipe González, Alfonso Guerra o varias decenas de exdirigentes socialistas, se sumen caras nuevas de otras generaciones.
«En ese grupo promotor habrá nombres lo suficientemente relevantes, porque hay un grupo de personas que tenemos que tirar del carro. Pero también gente joven que esté dispuesta a dar el paso, y a los que no podemos dejar en la estacada llegado el momento», concluye Sevilla.
El manifiesto es un primer paso. Muy probablemente trate de ser ridiculizado desde Ferraz y con toda seguridad se escuchará que contra el partido de Pedro Sánchez no tiene nada que hacer. El tiempo dará y quitará razones, pero de momento es la primera vez que los críticos del PSOE dan un paso real para construir una alternativa. Tiempo habrá para hablar de nombres.
Algo se mueve en el PSOE contra el liderazgo de Pedro Sánchez, con más razón tras el batacazo electoral del domingo 21 de diciembre. El otrora partido hegemónico en Extremadura no sólo ha sido desplazado a segunda fuerza, sino que el PP de María Guardiola le aventajó en 18 puntos y 11 escaños. Es más, Podemos está más cerca de los socialistas que estos del Partido Popular. Tales resultados, y el cierre de filas de la actual dirección así como su falta de autocrítica, están provocando que cada vez sean más las voces que, en privado, exigen al PSOE un debate sobre la estrategia a seguir por el partido, tal y como ha podido constatar este periódico tras el 21D.