Hemos hablado largo y tendido respecto a Mar Flores (56 años) en los últimos meses. La modelo y empresaria lanzaba ‘Mar en calma’, su libro de memorias en el que ha querido abrirse sobre algunos capítulos de su vida y contar su verdad. Esto no ha sido del agrado de todos, habiendo generado una guerra contra su ex, Carlo Costanzia.
Este libro también nos ha dejado conocer a Mar un poco mejor, a la que hemos visto abriéndose en diferentes entrevistas sobre su vida, contando ahora cómo fue su infancia en uno de los barrios más humildes de Madrid.
Mar Flores habla de su humilde infancia
Mar ha querido contar cómo creció en la década de los setenta y ochenta en una familia numerosa en Usera, un barrio “humilde” de la capital. Esta recuerda «una infancia tranquila y con cariño pero éramos una familia numerosa que vivíamos al límite económicamente«, explica en el podcast ‘Zodiac’, empezando a buscar trabajo con 17 años por mera necesidad. «Mi primera ambición por ganar dinero era para poder ayudar económicamente a mis padres».

En su última entrevista, Mar Flores ha hablado sobre su infancia en un barrio «humilde» de Madrid.
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La modelo explica que no se podía comer pan fresco hasta terminar el anterior, el pan duro, lo que generó bastantes peleas entre Mar y su madre. «Busqué una fórmula en la que yo no tuviera que discutir con mi madre y poder comer el pan fresco«, comenta.

«Mi primera ambición por ganar dinero era para poder ayudar económicamente a mis padres», ha contado.
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«Decidí ahorrar poquito a poquito céntimo a céntimo hasta que yo tenía los céntimos suficientes para poderme comprar una barra de pan y comérmela yo por mi cuenta sin tener que rendir cuentas a nadie», siendo el gesto que le hizo empezar a “lidiar con la vida”.
Mar se abre sobre sus hijos
En esta charla con el citado pódcast, fue imposible no tratar uno de los temas más emotivos para ella: su relación con sus hijos, especialmente con el mayor, Carlo Costanzia. La socialité es consciente de que no todo lo que se dice siempre se ajusta a la realidad, siendo algo con lo que ya contaba. “A veces quieren dirigir la comunicación hacia un lado que les va a venir bien, porque hay polémica”, dice.
“Creo que mis hijos necesitaban una versión que nunca habían tenido”, expresa, en referencia a su libro, que espera puedan llegar a leer en algún momento: “El día que me muera, aquí queda y si lo quieren leer que lo lean”, queriendo dejar por escrito sus vivencias más dolorosas para que sus primogénitos puedan conocerla mejor.



Sobre sus hijos y su libro de memorias explica: “Creo que mis hijos necesitaban una versión que nunca habían tenido”.
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“Esto es lo que pasó, hijos míos, y esta he sido yo. Porque de muchas de mis vicisitudes en la vida no tienen ni idea, ninguno, porque esas cosas no se cuentan a los hijos”.
Su libro y el machismo en España
Otro asunto del que ha hablado largo y tendido en los últimos meses, sobre todo a raíz de la publicación del libro, es del machismo y cómo ella misma lo ha sufrido en primera persona, habiéndose sentido juzgada como mujer, profesional y madre. “Yo creo que este libro, con el tiempo, va a encontrar mucho más su hueco, porque ahora lo que ha encontrado ha sido una revuelta social”, reconoce.

También asegura haber “vivido una época y una España muy machista”, habiéndose sentido juzgada como mujer y como madre.
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Y es que Mar es consciente de que ha “vivido una época y una España muy machista”, siendo una conducta en la que mucha gente ha sido educada, algo que debería empezar a cambiar: “Creo que la sociedad también estaba juzgando de una manera machista, incluso las mujeres apoyaban a esos hombres», explica, teniendo «la sensación de que me dormí en los años 90 y despierto en el 2025 y la sociedad sigue estando un poco en los términos del machismo, apoyando más al hombre que a la mujer”.


Pero Mar también ha podido comprobar que, más allá de la televisión, en la calle las cosas han cambiado y evolucionado: “En la calle las cosas se sienten de otra manera. En los años 90, cuando me pasó todo lo que me pasó, nunca sentí el apoyo de la calle (…) Ahora me ha llegado el apoyo de muchísimas personas que han leído el libro, han entendido esta reflexión a la que yo invito con mis palabras y mis letras”.