El Vitra Campus estrena nuevo pabellón, una metáfora de acero envejecido firmada por B.V. Doshi
Memoria. Contemplación. Ritual. Movimiento. Estas son algunas de las palabras que el arquitecto Balkrishna Vithaldas Doshi (1927-2023) escribió en un trozo de papel durante la pandemia, junto al dibujo de un edificio y su paisaje. La ilustración respondía a la propuesta que Rolf Fehlbaum, presidente emérito de Vitra, le hizo para diseñar “un santuario” en la sede de Weil am Rhein (Alemania), un campus que alberga estructuras de otros grandes genios como Tadao Andõ, Frank Gehry, SANAA o Herzog & de Meuron.

Studio Sangath se inspiró en el espacio de trabajo que compartían con Doshi en Ahmedabad, midiendo pasos y trayectos de las estancias diseñadas por el arquitecto.
© Iwan BaanUn concepto inspirado en un viaje inspirador
El boceto de Doshi se une ahora a todos ellos, materializado en curvas serpenteantes de acero envejecido que conducen a una sala circular abierta al cielo donde un gong mecanizado hace sonar un murmullo constante. La idea del viaje está en el corazón de Doshi Retreat. Antes de iniciar el proyecto, Fehlbaum ya se había recorrido India, en especial Ahmedabad, una ciudad rica en obras de los Eames, Louis Kahn y Le Corbusier –estos dos últimos, mentores de Doshi–. Sin embargo, fue tras una visita con su esposa Federica al Templo del Sol de Modhera, en el estado de Guyarat, cuando “el país se convirtió en un lugar completamente diferente y especial para nosotros”, recuerda, sonriente. Doshi, con quien había coincidido en el jurado del Premio Pritzker, fue el elegido para recrear lo que la pareja había sentido allí.

El gong mecanizado que emite un sonido suave, rítmico y constante.
© Iwan Baan
La sala circular del pabellón.
© Iwan BaanStudio Sangath, un relevo familiar
De esas conversaciones, y de un primer dibujo del maestro, surgió el punto de partida para sus colaboradores habituales: el matrimonio formado por su nieta, Khushnu Panthaki Hoof, y Sönke Hoof, directores de Studio Sangath. Tras haberle ayudado a desarrollar el concepto para Vitra Campus, fueron ellos quienes siguieron adelante cuando falleció en 2023. El pabellón, inaugurado el pasado mes de octubre, es, en esencia, un camino; un recorrido íntimo en longitud, anchura y profundidad, aunque no lleve necesariamente de un punto A a un punto B de la manera más directa. Representa una transición del mundo exterior al interior, de una mente dispersa a un estado de quietud. Y aunque sea tan solo por un instante, los visitantes son conscientes del ruido de la grava bajo sus pies, de las vibraciones del gong, de su propio cuerpo y de la textura del acero.