El Gobierno español ha autorizado una excepción al embargo de armas a Israel, aprobado en septiembre, para cuatro grandes proyectos aeronáuticos de Airbus: los aviones de transporte A400M y C295, el avión de reabastecimiento en vuelo A330 MRTT y el dron Sirtap. 

«Dicha autorización -aprobado esta semana por el Consejo de Ministros– se concede de manera excepcional, previo informe favorable de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso (Jimduu)», para proyectos con «gran potencial industrial y exportador», según informa la referencia posterior la reunión de ministros del pasado martes.

El Ejecutivo apunta que se tratan de proyectos liderados por Airbus, empresa europea estratégica en el sector aeroespacial. «Proyectos con un importante efecto arrastre para el sector, que se consideran indispensables para la viabilidad económica de las líneas de producción y preservar miles de empleos de alta cualificación en España».

En paralelo a la ejecución del real decreto ley de embargo, apunta el Gobierno, las empresas afectadas están implementando el plan de desconexión de tecnología israelí liderado por el Ministerio de Defensa. En el caso de los proyectos señalados, «no existen alternativas inmediatas para suplir con garantías determinados componentes tecnológicos imprescindibles». 

El Ejecutivo detalla que «la imposibilidad de mantener ese comercio con Israel pone en alto riesgo la continuidad de estos proyectos en España, lo que supondría un impacto industrial, económico, de empleo y tecnológico de tal calibre que afectaría a la autonomía estratégica y a los intereses generales nacionales».

La medida se produce después de que Airbus solicitará al Gobierno español la aplicación de la cláusula de excepción en los grandes programas de defensa de sus plantas de Sevilla (C295 y A400M) y Getafe (Sirtap y MRTT) para evitar contratiempos en las entregas a los operadores finales. 

En la práctica, el embargo a Israel genera grandes contratiempos en las empresas integradoras como es el caso de Airbus Defense and Space. Sus plantas, como la línea de ensamblaje del A400M o del C295 en Sevilla, no solo montan los aviones, también instalan los diferentes equipos y sistemas que piden los clientes de medio mundo para estas aeronaves. El aparato al final sale prácticamente listo para la operación con todos los ‘accesorios’. 

Los futuros usuarios eligen muchas veces tecnología israelí, por ejemplo, radares o equipos de guerra electrónica. Y aquí está el problema. El embargo, aprobado mediante real decreto ley, veta cualquier licencia de importación de soluciones de firmas de este país. 

Aunque los sistemas se integren en aviones de otros países, para su entrada en España, en este caso Airbus debe superar una serie de trámites y recibir la autorización final del Ministerio de Comercio, el departamento que regula las exportaciones e importaciones de material de defensa y doble uso.