El 2026 empezará con un lanzamiento editorial destinado a conmemorar el décimo aniversario de la muerte de David Bowie. El mismo día 1 de enero se publicará en Reino Unido Lazarus: The Second Coming of David Bowie de Alexander Larman (New Modern) que repasa los últimos meses de vida del camaleónico músico y actor británico.
Bowie vivió su último florecimiento creativo mientras luchaba contra el cáncer que acabó con su vida el 10 de enero de 2016, dos días después de que cumpliese 69 años y de que lanzase el que sería su 25º álbum de estudio, Blackstar. Su particular regalo de aniversario y legado musical.
Tras someterse a quimioterapia y ya con cuidados paliativos, el de Brixton lanzó un disco desconcertante, como tenía acostumbrados a sus seguidores, que cobró todo su significado tras su inesperado fallecimiento. “Look up here, I’m in heaven” (mira aquí arriba, estoy en el cielo), empieza cantando en el sencillo Lazarus.
En ese periodo, Bowie también estuvo trabajando en el musical Lazarus, inspirado en la novela de 1963 El hombre que cayó a la Tierra de Walter Tevis, junto a la dramaturgo Enda Walsh y el director Ivo van Hove.
The Telegraph ha avanzado parte del contenido del libro, en el que su autor reconstruye los últimos pasos del artista desde que fue diagnosticado de cáncer de hígado hasta su muerte pasando por el momento en que supo que la enfermedad ya no tenía tratamiento posible. “Es discutible cuándo Bowie se dio cuenta de que el deterioro de su salud era terminal. Se cree que le diagnosticaron cáncer de hígado en el verano de 2014, pero que no se dio cuenta de que era inoperable hasta noviembre de 2015. Esto ha sido cuestionado por algunas figuras influyentes del entorno de Bowie, quienes han sugerido que sabía que su salud era precaria desde mucho antes, pero se resisten a hablar de ello públicamente por temor a traicionar las confidencias depositadas en ellos por quienes aún viven hoy”, escribe Larman.
David Bowie(c) The David Bowie Archive. Pho
Bowie grabó el álbum sin que nadie se percatara de su cada vez más deteriorado estado de salud, solo su productor llegó a saber el estado real del Duque Blanco. “Sin que los músicos lo supieran, Bowie había comenzado la quimioterapia y le dio la noticia a Visconti a principios de enero quitándose la gorra para revelar su nueva calva. “Había días que no podía venir”, dijo el productor, “pero cuando se ponía frente al micrófono, cantaba como un loco. Nunca lo había visto tan feliz”. Les dijo a los músicos que se encontraba mal, pero no dio más detalles; era un asunto privado, para un hombre muy reservado, y respetado como tal. Los estrictos acuerdos de confidencialidad (NDA) garantizaron que nada se filtrara al público”, revela Larman en su obra.
También explica que antes de grabar el videoclip de la canción principal de Blackstar, Bowie habló con el director Johan Renck. Según Larman, el cantante se dirigió a él y le dijo: “Tengo que decirte que estoy muy enfermo y que probablemente voy a morir”. Para asombro de Renck, lo aclaró diciendo: “Siento que debo decirte esto porque no estoy seguro de estar presente para aparecer en el video”. Como Renck declaró más tarde: “Quería que la muerte fuera un tercer colaborador en este video. Quería que la muerte estuviera presente, formulando todas las ideas y actuando como mediadora de todos sus pensamientos”.
Según el biógrafo, “a principios de noviembre, sus médicos le informaron que su cáncer era terminal y que suspenderían todo tratamiento, salvo los cuidados paliativos. En lugar de rendirse a la desesperación, Bowie se mantuvo fiel a su dedicación y grabó otro video con Renck, esta vez para la canción Lazarus”. “Como comentó Renck, las tomas finales fueron improvisadas ese mismo día. “No sabía lo extraordinariamente impactante que era esto, terminar el último video que hizo metiéndose en su propio ataúd, cerrando la puerta y desapareciendo para siempre”.
No sabía lo extraordinariamente impactante que era esto, terminar el último video que hizo metiéndose en su propio ataúd, cerrando la puerta y desapareciendo para siempre”
Respeto a su otro último proyecto, el musical Lazarus, el director van Hove declaró que nadie del elenco sabía su estado de salud porque solo acudía a los ensayos cuando se sentía bien. Aún así, reveló: “Pero pude ver, cuando me miró, que en sus ojos había un hombre realmente atribulado, ansioso por morir y también por dejar atrás a una familia. Se podía ver a un hombre desconsolado en sus ojos, si uno lo supiera”.
El cantante David Bowie besa el brazo de su mujer, la modelo Iman, acompañados de su perro y cámara, en Sudáfrica en 1995 Bruce Weber
Junto al libro Lazarus: The Second Coming of David Bowie, un documental que se estrenará el día 3 del mimo mes de enero, siete días antes del décimo aniversario de su muerte, titulado David Bowie: The Final Act, también recorre los últimos meses de la vida del polifacético y transgresor músico británico.