No ha hecho falta decirle a Iñaki Montes que sonría para la foto. No ha cambiado el gesto en ningún momento, ni antes, ni durante ni después de la entrevista mantenida con él en Pamplona. Está en casa, ha vuelto, echaba de menos sus raíces y se nota la felicidad que le supone iniciar una nueva etapa rodeada de los suyos. Lo hace con la reciente victoria en el Campeonato de España Absoluto de Tenis como colofón a un año lleno de cambios. Una vez más, el mejor tenista navarro de la historia le da importancia a cómo se siente por encima de los títulos. Y se siente genial. 

Cuando estaba ya todo el mundo del tenis pensando en la próxima temporada, Iñaki ha acabado la suya de una manera increíble, como campeón de España. Cuénteme cómo ha sido todo esto.

Ha sido un poco inesperado. No entraba en nuestros planes jugar el campeonato de España, principalmente por un problema que vengo arrastrando en el hombro. Además, había empezado justo la pretemporada el 1 de diciembre con mi nuevo equipo y no lo teníamos claro. Pero la Federación Española me llamó para ver si estaba interesado en jugar el torneo y lo metimos en la programación dentro de nuestra pretemporada. Cuando menos te lo esperas, no hay expectativas o eres capaz de disfrutar más sin tanta presión, a veces se dan situaciones como ésta. Estoy muy contento del resultado, pero más por las sensaciones, por cómo he jugado, por cómo he disfrutado en la pista, y con muchas ganas y motivación para el año que viene.

Al ganarlo habrá tirado de historial y ver los grandes ganadores del campeonato.

La verdad es que no he mirado, pero me han dicho que hay leyendas del tenis, como Sergi Bruguera, Costa, Corretja. Hay muchos grandes jugadores que están en esa lista y eso me hace sentir bien. Pero siempre digo que cada uno tiene su camino, su recorrido. Es un aliciente haber ganado este torneo para lo que viene el año que viene.

La humildad que le está saliendo a Iñaki Montes, ¡es campeón de España!

No sé, considero que es un torneo más. Creo que desde que he acabado en Estados Unidos estos dos últimos años he pasado momentos muy duros y malos. Lo mismo que no me he venido abajo cuando las cosas no me iban bien, ahora por haber ganado un torneo y una buena semana no tengo que venirme arriba en ningún momento.

Entonces más que humildad es un equilibrio.

Ni cuando las cosas están mal están muy mal, ni cuando las cosas van bien están muy bien. Creo que lo que hice es seguir una línea de equilibrio, ser consciente de los momentos.

Haga un repaso de estos dos años, todo lo que le ha pasado.

En septiembre de 2023 es cuando me empiezan los dolores del hombro. En enero de 2024, que me quedaban cinco meses de la última temporada en Estados Unidos, decidí infiltrarme. No me funcionó, me infiltré una segunda vez, tampoco me funcionó y yo quería acabar la temporada en Estados Unidos con mi equipo, con todo lo que me han dado allí. Cuando acabo, justo en mayo, que era cuando ya iba a jugar torneos profesionalmente y dedicarme al tenis, es cuando tengo que parar, pasar por quirófano. Me hago una intervención en el hombro, la cual sale bien, pero en el hombro derecho. En esos meses pierdo todo mi ranking y me vi en esa situación de tener que empezar de cero después de la lesión. Luego tuve algún problema personal que me costó superar.

Lo recuerdo.

En septiembre de 2024 empiezo a trabajar con David Marrero. Ahí empiezo de nuevo a coger el tenis con más ganas, empiezo a viajar, a coger continuidad y justo cuando mejor estaba, a final de la temporada en noviembre, me lesiono en la muñeca izquierda. Tengo que parar y empiezo este año lesionado de la rodilla. En febrero, cuando consigo jugar dos o tres torneos seguidos, me intoxico con la comida de una bacteria y tengo que parar cinco días. Luego me fui a Tailandia y me dio un pinchazo en la cadera, no pude jugar, me tuve que volver a los tres días y eso fue un poco punto de inflexión.

Te puede interesarIñaki Montes (izda.) saluda a Carlos López tras vencer en la final

Y decide parar.

Sí, quería estar unos meses asentado y volver a coger bases de entrenamiento físico, sobre todo para cuidar mi cuerpo. Ahí es cuando voy a Barcelona. He estado ahora seis meses y he podido coger continuidad. He jugado muchos torneos este año desde junio y ahora sí que me noto mucho mejor con mi cuerpo, vuelvo a coger las riendas. Sigo con problemas en el hombro, que estamos intentando ver la solución, pero sí que siento algo diferente. Estoy en contacto con Ioritz Sanz y sigo teniendo muy buena relación con él, lo tengo en mi círculo cercano, pero estoy haciendo la preparación física ahora en el CEIMD, en Larrabide, con Ángel Arrarás, nuevo preparador físico. Luego estoy con un nuevo entrenador, Iker Aguirre.

Así que un nuevo cambio.

Después de seis meses en Barcelona, decido un poco que quiero volver a casa. Llevaba mucho tiempo fuera. Al final, el tenista viaja mucho ya de por sí, viajamos 30 o 35 semanas al año. Entonces, decido volver a casa, intentar crear un proyecto. A Iker lo conozco desde muy pequeño, es alguien en quien confío mucho como entrenador de tenis, le conozco como persona y es algo muy importante para mí. Me ayudaba también a estar cerca de casa, a entrenar aquí y esa es un poco la principal razón por la que vuelvo a Pamplona. Empecé a trabajar con Iker el 1 de diciembre. Es muy reciente y estoy muy contento. La verdad que Iker es top, ya tenía expectativas altas sobre él, pero las ha superado.

Se le ve feliz de la decisión.

Al final me veía con una maleta viajando por el mundo, en aeropuertos, en aviones, cada cinco días, sin pasar por casa, y eso se me ha ido haciendo un poco bola. Antes yo disputaba más cuando estaba en casa y luego me iba a los torneos, iba con más energía, más preparado mentalmente.

¿Estas fechas están siendo especialmente bonitas entonces?

Sí, muy bonitas. He acabado la temporada, he podido ver a mis amigos más a menudo, no en dos días tener que ver a todo el mundo, estar con mis padres, con mi familia. Y mentalmente creo que este cambio me ha venido muy bien. Para mi familia yo creo que ha sido una alegría el volver a tenerme en casa. Espero que en una semana mis padres no digan lo contrario -bromea-.

Es el hijo pródigo que vuelve por Navidad, ¿no? Le imagino feliz con sus amigos…

Sí, yo soy muy de mis amigos. Y ellos están contentos también. Nada, me sale sonreír -lo reconoce-. Porque la verdad es que he podido estar tres o cuatro semanas en Pamplona y las estoy disfrutando como cuando estaba antes. Es algo que creo que me va a ayudar sin duda a ir a los torneos con una mentalidad renovada. Y ojalá que eso me ayude a mejorar mi rendimiento.

Un deportista de alto nivel en Navidad, ¿cómo lo lleva con las comidas?

A mí me encanta comer, la comida a veces me pierde. Y sí que es, hablando con mi equipo, una de las áreas que creo que debo mejorar. Debo ser más constante. Suelo ir bastante por picos. Entonces, vivo las Navidades con naturalidad. Siempre hay tiempo para todo. Creo que lo que estoy aprendiendo es a tener hábitos. A diferenciar un poco el qué comer y cuándo comer. Pero no me privo de nada.

¿Este año vas a pensar algo especial cuando se coma las uvas?

La tradición es comerme las uvas sin pepitas. Porque si no, no puedo. Este año voy a desear algo. No se puede decir. Si no, no pasará.

¿Por dónde le gustaría que fuera el 2026?

Le voy a pedir mucha salud. Creo que sin eso no voy a poder competir. No solo ya a nivel deportivo, sino en la vida en general. Salud y disfrutar como estoy disfrutando estos últimos meses. Creo que eso me va a hacer volver a sonreír en la pista. Y en términos de ranking, resultados… no me quiero poner ningún objetivo a corto plazo. Simplemente tener esa continuidad que creo que me ha faltado estos últimos tiempos.

¿Qué es lo que cree que ha mejorado desde que ha vuelto de Estados Unidos?

Es una buena pregunta. Desde que acabé en Estados Unidos, en cosa de año y medio, he tenido tres diferentes proyectos. Con David Marrero saqué cosas muy positivas. Me ayudó mucho a entender mejor el tenis, a visualizar mejor. Trabajamos mucho el tema táctico, sacándole juego a toda su experiencia, a lo que él ha vivido en el circuito, a cómo enfrentar momentos difíciles en partidos. Luego, en Barcelona, estuve muy contento porque volví a tener una estabilidad a nivel físico. Trabajé con preparadores físicos que eran muy buenos, que me ayudaron a recuperar dolores que tenía. Y con los entrenadores allí, le di continuidad a lo que venía haciendo. Ahora con Iker estamos trabajando un poco todo. Hemos hecho mucho énfasis en el tema técnico. Y estamos cuidando cada detalle, intentando ser más profesionales, y con un círculo un poco más pequeño dedicado a mí, ese trato más individualizado.

¿Sólo en el Club de Tenis?

Principalmente sí, pero ahora que estamos haciendo la pretemporada en rápida estamos también utilizando algún otro club, con jugadores de otros clubes. Y vamos tirando un poco con todo el tenis navarro. He entrenado con muchos jugadores que están jugando muy bien y sin duda que a mí me han ayudado a entrenar. Aparte hay muchos que los conozco desde pequeño, con los que hacía tiempo que no jugaba y volver a compartir pista con ellos ha sido muy bonito. Yo noto que se están involucrando más en el mundo del tenis, les va gustando más, empiezan a conocer, han viajado a algún torneo. Yo les presento siempre a mis amigos tenistas, entonces ya van haciendo también relaciones con otros tenistas, van siguiendo el circuito.

Te puede interesarIñaki Montes, de azul oscuro, y su compañero Alberto Barroso, con sus trofeos de ganadores. 	uva mens tennis

¿Con qué se queda de todo lo que ha vivido en 2025?

Me quedaría con el cambio del nuevo proyecto más que con un torneo. No había conectado con algo que me dijese “lo he encontrado”, que me llenase. Ahora me siento lleno, me siento que estoy en casa con un equipo de trabajo que está para mí. Hay ese día a día, ese trabajo diario, esa continuidad. Ahora me he dado cuenta de lo que lo he necesitado. Si mi entrenador me aguanta, este proyecto irá para largo.

¿Entonces podrá volver a estar en El Sadar, por ejemplo?

Claro, es que tengo ahora muchas cosas que hacer aquí. El hecho de pensar que voy a estar aquí me hace sonreír. Siento que es como un peso que me he quitado encima, que necesitaba volver. Antes pensaba que la estructura que tenía aquí no me permitía tener esa continuidad en el tenis profesionalmente, pero ahora con un entrenador detrás, con todo bien planificado, con jugadores que están entrenando aquí, creo que podemos sacar mucho juego a lo que hay en Navarra. Aparte, es algo que yo necesito, estar en casa.

¿Cree que puede contribuir a que el nivel del tenis navarro suba?

Ojalá, sí. Hay alguno que está jugando muy bien. Yo en su día tampoco pensaba que me iba a dedicar a esto. Espero servirles de motivación para seguir entrenando, disfrutando del tenis y que cada uno escoja su camino.