David Lozano

Siete años después de que un programa de la televisión pública madrileña diseccionara su infancia en Jaca con el bisturí del cotilleo barato, Georgina Rodríguez ha ganado una batalla judicial que trasciende lo económico. El Juzgado de Primera Instancia ha condenado a Telemadrid a indemnizar con 130.000 euros a la pareja de Cristiano Ronaldo y a su hermana Ivana por vulnerar su derecho a la intimidad y a la propia imagen en el espacio Aquí hay madroño. Un fallo que no solo pone precio al daño, sino que marca territorio: la fama posterior no justifica revolver en el pasado de quien, en 2018, aún era una perfecta desconocida.

El programa, emitido en la primavera de aquel año y dirigido entonces por David Valldeperas –el histórico director de Sálvame durante sus catorce temporadas en Telecinco, donde convirtió el plató en un coliseo de lágrimas, traiciones y exclusivas a cualquier precio–, optó por el camino fácil: insinuar un «pasado oculto» lleno de «duros momentos» en la niñez de Georgina, sin datos contrastados y con testimonios de supuestos «amigos» que resultaron ser meros vecinos sin relación real con la familia. Frases como «sus ojos esconden los duros momentos que tuvo que vivir» alimentaron el misterio sin aportar nada, salvo audiencia.

Valldeperas, que saltó a la fama como mano derecha de Jorge Javier Vázquez en el universo Mediaset y que hoy intenta resucitar su carrera en el canal Quickie de Ten, conoce bien este terreno: fue el arquitecto de miles de horas donde la vida privada se convertía en espectáculo. Pero esta vez la justicia ha dicho basta. El tribunal recuerda que, cuando se emitieron aquellos reportajes, Georgina «no era seguida en redes sociales, no tenía imagen propia y, por ende, no existía un interés general en conocer aspectos de su vida anterior». La notoriedad llegada con Cristiano no da patente de corso para reabrir heridas.

Según el portal Vertele, Telemadrid ha recurrido al Tribunal Supremo, pero si la sentencia se confirma será firme y sentará jurisprudencia. No es la primera vez que Georgina lleva a los tribunales a programas del corazón –antes lo intentó con Sálvame y Socialité sin éxito–, pero esta victoria sabe a revancha dulce. 80.000 euros para ella, 50.000 más para ella y su hermana por las referencias a su padre fallecido: cifras que duelen en una cadena pública y que envían un mensaje claro al sector.

Porque al final, esto va de límites. La pareja de CR7 ha construido un imperio propio –marca, documentales, portadas– sobre su historia de superación, pero contada por ella y cuando ella quiere. Nadie más tiene derecho a versionarla con morbo barato. Georgina gana en los juzgados lo que ya tenía en la vida: el control de su relato. Y esta vez, ni Valldeperas ni nadie ha podido con eso.

Bertín Osborne, en octubre de 2025.