La vida es sueño, y los sueños sueños son. Aunque en la vorágine del partido, que ya había enloquecido, nadie era consciente, el Hapoel acababa … de perder en Tel Aviv contra el Zalgiris, dejando su balance en un 13-6 con +90 de average para terminar la primera vuelta. En ese momento, el Valencia Basket ganaba 80-71. Si lograba hacerlo por más de doce, lograría tomarse las uvas como primero de la tabla. Con 83-73 el balón le llegó a Badio. El ‘papi’ se levantó con la convicción del que la va a meter. Y la metió, vaya si la metió. Tres puntos que valen por una ilusión. La de un Roig Arena que sigue invicto en los partidos masculinos con público y con un Valencia Basket que por primera vez en la historia terminará líder de la Euroliga al final de la primera vuelta, a menos de que Panathinaikos gane por más de 33 al Olympiacos. Poniendo el pause, con la perspectiva que quedan otros 19 partidos para que termine la Liga Regular, sería absurdo no ponderar el enorme trabajo que está haciendo el equipo de Pedro Martínez, que sigue empeñado en que la lógica de los presupuestos salte por el aire en la está siendo hasta el momento la mejor Euroliga de su historia. De momento, le hizo el último regalo del año natural a sus aficionados. Llegó por competir otra vez más hasta el final. En eso quiso poner el foco Pedro Martínez: «Le doy más valor a las 13 victorias que llevamos que a la clasificación, que en la primera vuelta es anecdótica. Estamos a tres partidos de quedar fuera del Play-Inn. Con 19 partidos por delante. No es para cantar victoria pero sí que valoro el sacar partidos duros y con una comunión con la afición que siempre la tenemos y en partidos difíciles esas cosas sí que las valoro más. Tenemos que seguir el camino con humildad, tranquilidad pero también con ambición. Hay que competir, ese es el objetivo. Competir con toda la ambición del mundo».

El triunfo fue más coral que nunca, con jugadores que fueron dando pasos al frente para completar un partido granítico ante un rival que llegó a intimidar por físico durante algunas fases del encuentro. Por orden, fueron apareciendo Thompson, Pradilla, Sako (el mejor partido del francés como taronja), Montero o Badio para que ese juego colectivo superara a los chispazos individuales de un Partizan donde Peñarroya tiene mucho trabajo si quiere conseguir que la plantilla de grandes nombres que tienen mantengan la intensidad como colectivo durante todos los minutos del partido.

La gran actuación en la intendencia de Sako merecía una valoración. Pedro Martínez la dio, como ejemplo del colectivo: «Nos ha ayudado, el chico tiene muy buena mentalidad y lo he dicho desde el primer día. Tenemos que estar contentos de su perseverancia y de su día a día. Hay veces que nos fijamos en lo que no tenemos en vez de lo que nos va bien. Nos pasa con el coche, la casa o hasta la novia. Hay que valorar las cosas que tenemos sobre todo si son gente firme. Nos gustaría que metiera más tiros libres pero a él también. No nos hace falta tener a los 15 mejores jugadores del mundo sino que se complementen y trabajen bien. Eso lo tenemos». Nada más terminar la primera parte, Pedro Martínez se marchó a la zona de vestuarios aplaudiendo sobre el parquet del Roig Arena. Fue un buen símbolo del trabajo de su equipo, que fue mucho más allá del 43-43 en el marcador. Al Valencia Basket le costó mucho encontrar las llaves del partido. El Partizan empujó en los primeros minutos con un físico imponente, de esos que te van sacando de la pista aunque no lo quieras. Lo bueno de todo ello es que fue tan al inicio, con un 0-7 y después con el 2-10, que los taronja tenían mucho margen para ir encontrando lugares comunes de su estilo de juego. Para ello fue clave el primer relevo de Darius Thompson, que permitió a los valencianos crecer desde la máxima renta del Partizan, que llegó a un 6-17. Siete puntos seguidos del base encogió la renta serbia hasta dos (18-20) aunque acabarían siendo cuatro al final del primer cuarto (18-22). El Valencia Basket ya estaba comenzando a encontrar un ritmo de juego más rápido puesto que en el intercambio de relevos se iba acortando la distancia física, y por tanto de velocidad, entre ambos equipos. Algo que fue más evidente en el tercer cuarto, curiosamente desde el último arreón del Partizan (50-55). Ese periodo terminó con un triple de más de ocho metros de Thompson (65-53) que encendió a un Roig Arena que ya no estaba dispuesto a perder el partido.

Valencia Basket: Montero (13), Badio (14), Taylor (2), Pradilla (11) y Reuvers (14), cinco inicial, Thompson (17), Puerto (-), Key (1), Moore (-), Sako (5) y Costello (9).

Partizan: Payne (6), Brown (15), Marinkovic (-), Osetkowski (6) y Jones (9), cinco inicial, Washington (7), Bonga (17), Lakic (-), Fernando (-), Parker (7) y Calathes (-).

Parciales: 18-22, 25-21 (43-43), 22-20 (65-63) y 21-10 (86-73).

Árbitros: Emin Mogulkoc (TUR), Jakub Zamojski (POL) y G. Vilius (LIT).

Incidencias: 12.731 espectadores.