«Escuché una vez que los sueños no son algo que tú tienes cuando duermes, sino aquellos que no te dejan dormir en la noche».
Loren Alfonso es de esas personas con oídos atentos para escuchar consejos que le sigan cambiando la percepción de su deporte, el boxeo, y de la vida a pesar haber desarrollado una carrera ya afianzada y de ser uno de los referentes pugilísticos: tiene 30 años y dos medallas olímpicas, la de bronce en Tokio 2020 y la de plata en París 2024.
Pero todavía hay algo de eso que no le deja dormir por la noche, como él mismo explica para Olympics.com.
El púgil cubano Loren Berto Alfonso dejó de representar a Cuba para poder tener un lugar en los Juegos Olímpicos, ya que en la isla compartía clase de peso con la leyenda del boxeo cubano, Julio César la Cruz.
En busca de una salida, Loren Alfonso comenzó a representar a Azerbaiyán.
«Mi boxeo es 100% escuela cubana. Ahora que vivo en Azerbaiyán quizá es mezclado un poco», reconoce en la entrevista con Olympics.com.
«Azerbaiyán para mí es todo, es una parte de mi vida porque fue un país que me abrió las puertas y me dio a conocer como boxeador, ya que Cuba me formó, pero, por la calidad de boxeadores que tiene, no tuve la oportunidad de representar internacionalmente y Azerbaiyán me dio esa oportunidad y gracias a Dios la ha defendido», explica el púgil.
La ha defendido de muchas maneras, pero especialmente con un palmarés sublime: es dos veces medallista olímpico, con el bronce en Tokio 2020 y la plata de París 2024.
Precisamente, en el proceso de convertirse en subcampeón olímpico, Loren Berto Alfonso ganó a Julio César la Cruz en la capital parisina.
«Julio César la Cruz es mi ídolo como boxeador: siempre lo he visto desde muchacho porque yo quiero ser como él. Somos muy buenos amigos: nos tocó enfrentarnos, la victoria fue mía, pero para nadie es un secreto que para mí él es el mejor de todos los tiempos. Es el mejor de los boxeadores. Para mí fue un honor pelear con él», reconoció entonces para JIT.