95 – CÁCERES PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD: Albert Lafuente (18, Lance-Amir Paul (), Matteo Strikker (9), Alex Mazaira (11), Wildens Leveque (32) -cinco inicial- Patrick Lima (1), Álvaro Palazuelos (5), DJ Foreman (3), Luis García (5), Juan Santos (0), Nico Marina (0).
96 – CLUB BALONCESTO TOLEDO: Miguel Serrano (2), Luis García (25), Jorge Lafuente(2), Víctor Moreno (9), Srdan Kocic (17) -cinco inicial- Iñaki Álvarez (11), Vuk Stevanic (6), Fer Sierra (6), Gerard Villarejo (0), Sergio Mendiola (13), Thiago Dias (5).
MARCADOR POR CUARTOS: 22-24, 40-39 (descanso), 65-60, 86-86 (final del tiempo reglamentario) y 95-96 (prórroga).
ÁRBITROS: Andrea Alejo y Saúl Pérez. Eliminados:Stevanic (min. 36), Serrano (min. 42).
INCIDENCIAS: 700 espectadores en el Multiusos Ciudad de Cáceres. Decimotercera jornada de la Segunda FEB (grupo Oeste).
La misma derrota en casa de siempre, pero totalmente distinta. El Cáceres Patrimonio de la Humanidad completó la primera vuelta sin victorias en el Multiusos, cayendo esta vez ante el Toledo en la prórroga (95-96). La marca negativa es para avergonzarse, pero no así la puesta en escena del equipo este sábado. Luchó admirablemente por cambiar su suerte, encabezado por un Wildens Leveque estratosférico (32 puntos y 16 rebotes, 49 de valoración), pero acabó cediendo por milímetros: los que impidieron que Matteo Strikker anotase bajo el aro en la última jugada de un intensísimo choque que duró dos horas y 20 minutos.
Pareció que los locales planteaban un partido de intercambio de golpes, más preocupados en atacar el aro rival que en defender el propio. La consecuencia fueron unos cinco primeros minutos en los que resultó difícil no entregarse al desaliento (11-17) y una segunda parte del cuarto inicial más esperanzadora (22-24). Sin encontrar aún a Wildens Leveque, el Cáceres lo compensaba con su buen acierto en los triples (6 en este lapso tras 9 intentos). Pero había que seguir la línea de ponerse las pilas en defensa.

Mate de Wildens Leveque. / Jorge Valiente
Así fue. Lo que vino a continuación fue una maraña caracterizada por la guerra de guerrillas en la que se metieron los dos conjuntos. Se perdió plasticidad, pero al tiempo se ganó en competitividad. El Cáceres culminó su reacción y llegó al descanso por delante con una canasta del animoso Lance-Amir Paul (40-39).
La duda estaba en si el conjunto de Jacinto Carbajal iba a ser capaz de superar la misma prueba de estrés a la que había sido sometido ya en otros encuentros en el Multiusos. La mandíbula de cristal de este equipo bajo su techo ha sido mitológica durante esta primera parte de la competición.
Contra casi todo pronóstico, el paso por el vestuario sentó bien a los cacereños, especialmente desinhibidos (53-46, min. 25, tras un matazo de un furioso Leveque). Era el momento propicio para el despegue, pero no terminó de producirse con un Toledo agarradísimo al choque, lo que le permitió alcanzar el último cuarto a tiro de piedra (65-60).
Llegó entonces la temida ‘torrija’ -y eso que estamos en Navidad y no en Semana Santa- y en apenas 100 segundos el Toledo había vuelto a coger las riendas en el marcador (67-69). Se entregó entonces el Cáceres una vez más a Leveque, el único que sabía dónde estaba el aro rival.
El escenario viró tan brutalmente que el Toledo, enrachado ahora desde el triple y no sin fortuna, alcanzó los últimos cuatro minutos con un 73-77 que hacía que se mascase la tragedia.
Los dos finales
Leveque pasó de héroe con sus canastas a villano con una técnica innecesaria por protestar que frenó la reacción de su equipo. Lo arregló con un par de acciones cuando el balón más quemaba, pero el choque quedó abocado a los cinco minutos extra (86-86). La victoria pareció muy cercana en ellos (95-91 a falta de 1:10) y entonces volvieron los errores, que supo aprovechar el oponente para volver a adelantarse. Cualquier lectura hubiese cambiado si Strikker encesta bajo el aro sobre la bocina, pero su intento no entró.