La dimisión de Juan Torres como decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Gran Canaria (COAGC), anunciada el pasado mes de diciembre y con efectos a partir del próximo 9 de enero, ha abierto una crisis interna en la institución. A la salida del propio decano, se suma la dimisión de dos vocales de la junta del COAGC, Manuel Feo y Magüi (María Luisa) González, que abandonaron sus cargos el pasado 20 de diciembre impulsados por la falta de información sobre las acciones de Torres, opacidad en la gestión y una situación que consideran irregular desde el punto de vista del estatuto del mencionado colegio.

Ambos vocales coinciden en señalar que se enteraron por la prensa de que el decano había aceptado su nombramiento como director insular de la Ejecución del Nuevo Estadio de Gran Canaria, uno de los proyectos arquitectónicos más importantes en lo que respecta al Mundial de Fútbol de 2030. «Como vocal de la junta, me molestó enterarme por el periódico de que el decano había aceptado un puesto en el Cabildo. Hasta la fecha no me ha llamado», explica González, que asegura haberse sentido «utilizada» y apartada de cualquier explicación previa.

«Situación incómoda»

Feo relata una situación similar, ya que a él tampoco le contactó nadie para informarle de la dimisión de Torres. El arquitecto esperaba «alguna explicación de lo que estaba sucediendo, en relación con el tema del estadio», tal y como indica, pero esa información nunca llegó, falta de comunicación que fue determinante en su decisión de dimitir.

«Es una situación incómoda, había muchos proyectos que estaban en marcha, que se han quedado abortados radicalmente de un día para otro», explica, además de hacer alusión al incumplimiento por parte de Torres del artículo 4.01 del estatuto del colegio, que indica la prohibición a los miembros de un jurado o a los redactores de las bases de una convocatoria «aceptar cualquier tipo de encargo posterior directamente relacionado» con la misma.

En este caso, los hechos muestran que Torres va a desempeñar un puesto en un proyecto que se basa en una convocatoria para la que él mismo redactó las bases y, a su vez, participó en el tribunal que seleccionó la propuesta arquitectónica ganadora para la remodelación del Estadio de Gran Canaria, lo que plantearía un conflicto de intereses.

Por otro lado, la salida de ambos vocales tiene consecuencias directas sobre la validez de la junta de gobierno. Según los estatutos colegiales, la dimisión de varios miembros puede provocar la desaparición del órgano y activar un mecanismo específico de transición. «Al dimitir nosotros dos, la junta mínima ya no se cumple. Significaría la desaparición de la junta», sostiene Feo, una interpretación que, según indica, comparte el abogado del propio colegio.

«Junta de edad»

En ese escenario, lo procedente sería la constitución de una llamada «junta de edad», una fórmula prevista en los estatutos cuando desaparece la junta de gobierno. «Es un mecanismo que recoge el estatuto del Colegio de Arquitectos. Son arquitectos escogidos por un proceso aritmético», explica Feo. Sin embargo, añade que ese paso no se ha dado y que han sido los tres miembros de la llamada «junta permanente» quienes han convocado ya elecciones para el próximo 3 de febrero.

Esa junta está integrada por el propio decano Juan Torres, el secretario Salvador Melián y la tesorera Jennifer Asier. Según ambos exvocales, entre ellos tres se concentraban las decisiones relevantes del colegio. «Tienen plenos poderes para tomar todas las decisiones relacionadas con el colegio», señala González, que subraya que el papel de los vocales es «marginal y puntual» si no se les encomiendan funciones concretas. En su caso, afirma que se ocupaba exclusivamente de Patrimonio histórico, mientras que Feo tenía asignada el área de Cultura.

La convocatoria de elecciones antes de aclarar la situación jurídica de la junta también genera inquietud. «Hay una prisa enorme por convocar elecciones y salir huyendo», afirma Feo, que considera que los responsables son conscientes de que se mueven en un terreno delicado. «No sé qué es lo que quieren aprobar en esa junta ni qué explicación pueden dar», añade, en relación a la cita del próximo 9 de enero en la que se hará efectiva la dimisión de Torres.

Uno de los elementos centrales de esa urgencia, según Feo, es la intención de someter a aprobación una extensa documentación vinculada a la gestión del decano. «Se han presentado más de 600 páginas», señala, en referencia a un expediente que, a su juicio, trata de justificar «el uso privilegiado de una posición colegial». Por su parte, González confirma que ese documento es «muy encriptado» y difícil de analizar.

La arquitecta añade otro motivo a su dimisión: la falta de comunicación oficial de su renuncia al resto de integrantes del COAGC. «Presenté mi dimisión con registro el día 20 de diciembre y no lo ha comunicado a los colegiados. No quiero que me tomen por cómplice de nada», afirma. En su opinión, se ha producido una «concatenación de cosas irregulares» que ha terminado por romper definitivamente la confianza.

Ambos exvocales coinciden en que, desde el momento en que el decano anuncia su dimisión, aunque sea diferida, su capacidad de actuación debería quedar limitada. «Él estaría en funciones. No puede tomar ninguna decisión de calado ahora mismo en el colegio», señala González, que cuestiona que se mantenga la asamblea prevista para el 9 de enero en estas condiciones.