Pedro Sánchez no estará este martes en el Palacio Real. Por primera vez desde que llegó a la Moncloa, el presidente del Gobierno no asistirá a la Pascua Militar presidida por Felipe VI. En su lugar, viajará a París para participar en la reunión de la llamada Coalición de Voluntarios sobre Ucrania, convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron. Es su primer desplazamiento internacional de 2026 y una ausencia inédita en una cita fija del calendario institucional.

La Pascua Militar se celebra cada 6 de enero y es uno de los pocos actos anuales que reúnen al Rey, la cúpula de las Fuerzas Armadas y al presidente del Gobierno en un mismo escenario. Felipe VI dirige un mensaje a los mandos militares y el Ejecutivo suele estar representado al máximo nivel. Ni siquiera en 2021, con la pandemia aún condicionando el protocolo, Sánchez dejó de acudir.

Esta vez, Moncloa justifica la ausencia por la coincidencia con la reunión de París, en la que participarán una treintena de países aliados de Kiev y el propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. La coalición, impulsada por Francia y Reino Unido, ya se reunió por videoconferencia el pasado 11 de diciembre. Macron ha adelantado que el objetivo ahora es avanzar en «compromisos concretos» para garantizar la seguridad de Ucrania y una paz duradera en Europa.

El movimiento tiene una doble lectura institucional. Por un lado, subraya la prioridad que el Gobierno quiere dar al frente ucraniano y a la agenda internacional en un momento de redefinición del apoyo occidental. Por otro, rompe una liturgia muy asentada. La Pascua Militar no es un acto menor en términos simbólicos y cualquier alteración se mide con cuidado, más aún cuando afecta a la presencia del jefe del Ejecutivo junto al jefe del Estado.

Las últimas Pascuas Militares ya se habían desarrollado en un clima menos cómodo de lo habitual. La de 2025 llegó marcada por las tensiones entre Moncloa y Zarzuela tras las inundaciones de Valencia y las escenas de Paiporta, donde los Reyes permanecieron con los vecinos mientras Sánchez abandonaba el lugar por motivos de seguridad. También pesaron entonces algunos gestos diplomáticos interpretados como fríos en ámbitos institucionales. En 2024, el contexto fue el de la aprobación de la Ley de Amnistía y el choque político con algunos socios parlamentarios que señalaban a las Fuerzas Armadas en términos muy duros.

La de este año no se celebrará con Sánchez en la sala. El presidente opta por estar en París, en una cita que reúne a los principales aliados europeos y que se produce en plena guerra y con el debate abierto sobre el papel de cada país en la fase que viene. La ausencia no altera el desarrollo del acto, pero sí introduce un precedente: nunca antes un presidente democrático había faltado a la Pascua Militar por decisión política.

El gesto se produce, además, en un arranque de año exigente para el Gobierno, con una legislatura frágil, dificultades parlamentarias y un calendario exterior cargado. También dos días antes de su reunión con el líder de ERC, Oriol Junqueras, para debatir la financiación autonómica. Este martes no estará ante el Rey y los mandos militares, sino en una mesa europea donde se discute el futuro inmediato de Ucrania.