Hacia el final de la exposición de World Press Photo en el CCCB el mes pasado, colgaban siete fotografías que mostraban las secuelas del régimen de Bashar el Asad en Siria. El proyecto galardonado de Samuel Nacar (Barcelona, 1992) Las sombras ya tienen nombre pone rostro al terror de esa dictadura. El jurado le otorgó el premio porque “su delicadeza lo distingue, permitiendo que la historia resuene mucho después de ser vista”. Tras diez años contando las historias de quienes cruzan el Mediterráneo en busca de una vida mejor, apunta que “lo importante en el periodismo es llegar a entender o al menos a empatizar”.
Aunque suele detallar lo que sucede en las fronteras de España, el fotógrafo también se ha fijado en el corazón del país. Acaba de rodar un documental, Taranta, que estrenará en otoño y se adentra en la España periférica para responder a la pregunta: “¿por qué no tenemos futuro?”. Sus imágenes indagan en las cuestiones de fondo de la migración: ¿por qué se quedan, huyen o regresan?
Formo parte de una generación que ha tenido que emigrar porque tras la crisis del 2008 no quedaba nada en España”
Lesbos. Las madres llevan a sus hijos al mar por la tarde en la isla griega, que sigue siendo una prisión a cielo abierto para miles de migrantesSamuel Nacar
¿Ha preparado el proyecto de Taranta distinto de otros, como el de Senegal?
En Senegal, por ejemplo, buscaba desaparecidos, familiares de gente desaparecida, sobre todo buscaba cómo la gente pasa el luto, cómo vive con el drama migratorio que sufren y, sobre todo, qué es lo que les empuja a migrar. Estos conceptos no son tan diferentes a la migración de jóvenes europeos. El otro día me pasó con unos jóvenes en un bar de Linares. La conversación era: “Tú te vas a Suiza o a Suecia y vas a cobrar 60.000 euros al año. Imagínate lo que puedes hacer con esos 60.000 euros en Linares”. Tengo la misma conversación grabada en Senegal: “Cuando llegues a España vas a estar cobrando 30.000 euros, imagina qué vas a poder hacer con 30.000 euros en Senegal”. La única diferencia entre migrar desde Senegal o desde Linares es que si perteneces a la zona Schengen, la migración es libre. Obviamente, el drama migratorio de Senegal es mucho mayor, pero el concepto y la cuestión emocional son los mismos. Y ahí es donde yo quiero trabajar.
Senegal. Ndeye Astou Niang perdió a su hijo Adama en mayo del 2024, cuando su barca desapareció. “Si supieran el dolor en el que nos dejan, no se irían”Samuel Nacar
¿Qué comparten ambos grupos?
Formo parte de una generación que ha tenido que emigrar porque tras la crisis del 2008 no quedaba nada en España. La pregunta es siempre ¿cómo es nacer y crecer en un espacio donde no hay futuro? Me resuena en la cabeza lo de Linares o de Senegal porque en cierto sentido lo he vivido. Llevo años teniendo a gente querida fuera porque tienen que emigrar. Eso duele muchísimo porque, al final, el sueño de todo migrante es tan básico como poder comprarse una casa en su país y estar cerca de su familia.
Existe cierto temor a que el público se desensibilice frente a crisis humanitarias. ¿Considera que su papel ahora es despertar conciencias o solo mostrar la realidad?
Mi rol es el de ser la primera persona que consigue la historia. Yo no creo que pueda cambiar las rutas o que la burocracia española vaya a abrir las fronteras. Mi objetivo es decir: esto está pasando. Ahora no lo queréis ver, pero dentro de 20 años lo tendréis que ver. Pretendo que dentro de 20 años se hable de que durante 15 años el régimen de Bashar el Asad torturó sistemáticamente a la población civil y estas son las condiciones en las que salieron. Y cuando la gente diga: Europa ha acogido a un montón de gente, tendré un archivo que dice: Europa ha dejado que mueran miles de personas en el Mediterráneo central.
La Duna Blanca. Una de las principales atracciones de Dajla, en Marruecos, un país que oculta el conflicto en curso detrás de las visitas de turistasSamuel Nacar
¿Cómo caracteriza el papel de Europa en la migración mediterránea?
Uno de los mayores problemas de la migración en Europa es la incapacidad para que la gente pueda volver a su país. ¿Cómo le vas a pedir a alguien de Senegal —que probablemente ha pedido préstamos a toda su familia para viajar— que ha arriesgado su vida, que vuelva? El sacrificio es tan alto que volver con una mano delante y otra detrás da pánico. Cuando la izquierda no genera conversación sobre la migración, es un gran problema y me parece que abre las puertas al fascismo.
¿Cómo ve la respuesta a esta ola?
Europa tiene una responsabilidad bestial en el odio y la falta de integración. Vox está ganando votos, pero es que tiene razón. En los espacios donde no ha habido un trabajo de integración, hay gente que está viviendo una violencia brutal. Lo normal cuando cualquier persona vive ese tipo de violencias es que la supervivencia le lleve a ser violenta. La diferencia es cómo lo abordamos. Para Vox, la solución es echar a todo el mundo, para mí es que el Estado haga su trabajo e integremos a la gente.
Samuel NacarSamuel Nacar
Samuel Nacar (Barcelona, 1992) empezó su carrera de fotoperiodista en el 2015 y suma premios como el IPPAwards a la mejor foto