Pedro Sánchez ha endurecido el tono contra la «acción militar» de EEUU en Venezuela y la captura de Nicolás Madura al calificarla de «ilegal» y acusar a Donald Trump de tener el objetivo de «cambiar un ejecutivo de otro país para apropiarse de sus recursos naturales». «Una ilegitimidad», dijo en referencia al gobierno chavista, «no puede ser respondida como una ilegalidad», aseguró durante una rueda de prensa desde París tras participar en la cumbre de la Coalición de Voluntarios sobre Ucrania. Se trata de la primera vez que se escucha hablar al presidente del Gobierno en público desde que se produjo la intervención de EEUU en Venezuela.

Como ya se había trasladado desde el Gobierno, Sánchez ofreció la mediación de España para facilitar el diálogo entre el ejecutivo venezolano, ahora encabezado por Delcy Rodríguez, y la oposición liderada por Edmundo González, asilado en Madrid, y María Corina Machado. Con la finalidad de abrir un proceso de transición que acabe en «elecciones libres». Bruselas volvió a reclamar este lunes que la transición en Venezuela debe ser liderada por los líderes de la oposición, algo que ha descartado Trump.

El jefe del Ejecutivo ha avisado que la intervención militar supone un “precedente terrible y muy peligroso”, utilizando también el término “invasión” e insistiendo en que recuerda a otras operaciones guiadas por la “sed de petróleo”. “Nosotros no podemos aceptarlo”, concluyó tajante ante las posiciones más tibias de otros socios europeos.

La amenaza expansionista de Trump sobre Groenlandia es para Sánchez otra línea roja, ante la que ha avisado que “España no va a ser cómplice de tal atropello”. Esta misma tarde, antes de que se celebrase la cumbre de París, el gobierno español firmó un comunicado conjunto con Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Polonia y Dinamarca donde defienden la soberanía de la isla.

El presidente del Gobierno se ha referido a la «amenaza a la integridad territorial de un Estado europeo», como es el caso de Dinamarca, par asegurar que «apoyaremos a nuestros aliados». Defendiendo la importancia de las palabras en el marco de la política internacional, abogó por el refuerzo del multilateralismo frente a la «ley del más fuerte».

El jefe del Ejecutivo ha anunciado, por otra parte, que durante los próximos días se reunirá con los grupos parlamentarios del Congreso para trasladar el papel que está dispuesto a desempeñar España en la contribución a Ucrania, de producirse un alto el fuego. Aunque no está cerrado completamente el esquema de garantías de seguridad, el presidente del Gobierno ha ido abonando el terreno para el envío de tropas españolas en misión de paz, siempre y cuando se produzca un alto el fuego y en alianza con el resto de los 35 países miembros de la Coalición de Voluntarios.

Envío de tropas a Ucrania

Este extremo necesitaría la autorización del Congreso, según la ley de seguridad, y socios del arco izquierdo ya lo rechazaron cuando comenzó a plantearse por parte algunos países de la mencionada coalición. El despliegue de tropas españolas sobre el terreno se sumaría a la contribución económica para la reconstrucción del país.

El Ejecutivo siempre quiso alejar el debate sobre envío de tropas para evitar choques con los socios y ante la necesidad de tener que recurrir al apoyo del PP. Ahora, tras avanzarse en el diseño de las garantías de seguridad y ante la posibilidad de abrirse un escenario de alto el fuego, Sánchez ha trasladado que el Gobierno de España «sí planteará el que podamos abrir la puerta a una participación de capacidades militares en Ucrania». «Si lo hemos hecho en otras latitudes, cómo no lo vamos a hacer en Europa», justificó.

El Gobierno ha ido moviéndose en las últimas horas para endurecer el tono de condena y acercado así posiciones con Sumar. Primero, al asumir Pedro Sánchez en una carta a la militancia del PSOE una condena «rotunda” de la intervención, que los socialistas escalaban este lunes al calificar de “invasión bélica”. Después, al alinear posiciones con los gobiernos progresistas de Latinoamérica, como reclamaron los ministros del socio minoritario.

Se trata de los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay, con los que Sánchez ya afianzó posiciones al promover con ellos el foro ‘Democracia siempre’ que pretende erigirse como una suerte de alternativa antagonista a lo que denominan internacional reaccionaria. Asimismo, los socios de la coalición han en cuestionar la tibieza de la UE y apostar por acelerar en el marco de la UE la autonomía militar.  Si bien la política exterior la marca directamente el presidente del Gobierno, se trata de un asunto especialmente sensible dentro del espacio a la izquierda del PSOE cuando algunos de sus sectores llegaron a poner en duda el rédito de permanecer dentro del Gobierno.

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