Decir que no tiene un precio emocional que no todo el mundo está dispuesto a pagar. El psicólogo Antonio Porcelli lo explica de forma directa en uno de sus vídeos más compartidos, donde pone el foco en una idea incómoda pero necesaria: aprender a frustrar a los demás es clave para no acabar siendo manipulados.

Porcelli parte de una metáfora muy gráfica. “Hay que saber ser el villano de la película a veces”, afirma, convencido de que si la vida fuera una escuela habría una asignatura obligatoria que muchos suspenden: la de poner límites. Según explica, existen relaciones que solo funcionan mientras una de las partes se adapta, se sacrifica y dice que sí a todo.

El problema aparece cuando ese equilibrio se rompe. “Hay ciertas personas que te quieren solo en la medida en la que vos les digas que sí”, señala el psicólogo. Mientras se cumplen expectativas ajenas, el vínculo parece sólido. Pero basta una negativa para que todo cambie y uno pase, de golpe, a ser “el malo de la película”. Porcelli subraya que da igual el historial previo de favores, apoyo o lealtad. “No importa que hayas hecho diez años de mérito o que hayas acompañado muchas veces en la vida”, explica. El momento en el que frustras al otro es el momento en el que deja de verte como alguien válido para sus intereses.

@antonioporcellipiussi Hay que saber ser malos a veces. Un poquito, como para que no se pasen de la raya. #reflexionesdevida #serunomismo #amorpropio ♬ sonido original – Lic. Antonio Porcelli Piussi

Frente a este tipo de dinámicas, el psicólogo lanza un mensaje claro: hay que aprender a tolerar el malestar de no gustar. Estar cómodos con el desacuerdo ajeno y aceptar que no siempre vamos a cumplir lo que otros esperan de nosotros forma parte de una salud emocional básica. La reflexión final de Porcelli apunta directamente al valor de los vínculos. Si una relación solo se sostiene “en la medida en la que yo le digo que sí a sus caprichos”, advierte, ese vínculo no merece ser conservado. Aprender a decir que no, aunque incomode, también es una forma de cuidarse.

Decir que no tiene un precio emocional que no todo el mundo está dispuesto a pagar. El psicólogo Antonio Porcelli lo explica de forma directa en uno de sus vídeos más compartidos, donde pone el foco en una idea incómoda pero necesaria: aprender a frustrar a los demás es clave para no acabar siendo manipulados.