Los fósiles de por lo menos tres humanos probablemente devorados por hienas hace 773.000 años en una cueva de Marruecos refuerzan la idea de que los Homo sapiens surgieron en África, y no en Eurasia, una de las incógnitas fundamentales de la evolución humana.
Los fósiles presentan una combinación de rasgos arcaicos característicos de los Homo erectus y de rasgos modernos que apuntan a los Homo sapiens. Incluyen tres mandíbulas de dos adultos y un niño o niña de no más de un año y medio de edad. Las mandíbulas de los adultos pueden ser de un hombre y una mujer ya que una es claramente más robusta que la otra, explica en un correo a La Vanguardia el primer autor de la investigación, Jean-Jacques Hublin, del Collège de France en París y el Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig. Sobre la posibilidad de que el niño esté emparentado con alguno de ellos, o con los dos, no puede descartarse pero “es altamente especulativo”, declara Hublin.
Junto a las mandíbulas se han encontrado ocho vértebras y cuatro dientes superiores que no se sabe si corresponden a los mismos individuos. También se ha encontrado un fragmento de fémur humano “comido por un gran carnívoro, probablemente una hiena”, escriben los investigadores en la revista Nature, donde hoy presentan sus resultados.
La cueva donde aparecieron los restos humanos era una guarida de carnívoros; los investigadores creen que pudieron devorarlos las hienas
Los fósiles aparecieron en la llamada Cueva de Homínidos, al suroeste de Casablanca. Se trata de una antigua cavidad en la que se han encontrado abundantes pruebas de presencia de carnívoros, incluidas heces fosilizadas, así como huesos de otros animales con marcas de haber sido devorados. También se han encontrado allí unas pocas herramientas de piedra talladas por humanos, aunque ninguno de los huesos de animales presenta marcas de corte. “La cueva era principalmente una guarida de carnívoros y los homininos solo la utilizaban ocasionalmente como refugio”, explica Hublin.
Los investigadores han conseguido fechar los fósiles en 773.000 años, con un margen de error de solo 4.000 años. Esta precisión ha sido posible porque en aquella época se produjo una inversión del campo magnético de la Tierra -lo que significa que una brújula hubiera pasado de apuntar al sur a apuntar al norte-. La inversión de polaridad quedó reflejada en el magnetismo de los minerales que se acumularon en el interior de la cueva. Los fósiles humanos se han encontrado precisamente en el nivel de sedimentos correspondiente al momento en que se produjo la inversión del campo magnético.

Extracción de una mandíbula humana de hace 773.000 años en la Cueva de los Homínidos en Marruecos
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Se trata de un momento clave en la evolución humana porque coincide con la época en que vivió el último antepasado común de Homo sapiens, neandertales y denisovanos, según la cronología deducida a partir de estudios genéticos. Pero es un periodo poco conocido debido a la falta de fósiles humanos de aquella época. Aunque la paleogenética aclara el cuándo, no aclara el dónde ni el porqué de los cambios evolutivos que llevaron a los Homo sapiens. Los fósiles de Marruecos “llenan un gran vacío en el registro de homininos de África”, destaca Hublin.
Estos fósiles presentan diferencias notables respecto a los de cualquier especie humana descrita anteriormente. “Probablemente pertenecen a una forma evolucionada de Homo erectus sensu lato en el norte de África”, escriben en Nature los investigadores, que se abstienen de definirlos como una nueva especie. Sensu lato, que significa en sentido amplio, se utiliza en paleontología como cajón de sastre para agrupar especímenes diferentes entre ellos.
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Josep Corbella

Los investigadores destacan la combinación de rasgos arcaicos y modernos de los fósiles de la Cueva de los Homínidos, una característica que también se observó en los Homo antecessor de Atapuerca, de entre 800.000 y 900.000 años de antigüedad. Las similitudes entre los fósiles de Marruecos y los de Atapuerca sugiere que pudo haber contactos de población entre el norte de África y el sur de Europa en aquella época, apuntan los autores de la investigación.
Pero mientras en Atapuerca los rasgos modernos anticipan más bien la anatomía de los neandertales, en Marruecos apuntan más a los Homo sapiens. Entre los rasgos que los relacionan con los Homo sapiens, los investigadores han analizado las raíces del primer molar, la unión entre el esmalte y la dentina en los dientes y una pequeña depresión en la mandíbula (la incisura mandibular simétrica). Por el contrario, las vértebras tienen una anatomía arcaica más parecida a las de los Homo erectus anteriores que a las de especies humanas más modernas.
Los fósiles son diferentes de los de cualquier especie humana descubierta anteriormente
“Nuestros hallazgos destacan la importancia del Magreb como una región crucial para comprender la emergencia de nuestra especie y refuerzan el argumento de una ascendencia africana, más que euroasiática, de Homo sapiens”, concluyen los investigadores en Nature.
La región de África donde pudieron aparecer los Homo sapiens -si es que efectivamente aparecieron en África, porque la cuestión no está cerrada- es una incógnita. Los restos más antiguos de la especie, de hace 315.000 años, se han descubierto en el yacimiento de Jebel Irhoud, en Marruecos, en una investigación también realizada por Hublin. Pero el Sáhara ha sido durante la mayor parte del último millón de años una región con vegetación abundante, y no el desierto infranqueable que es hoy día, por lo que las poblaciones del norte de África no estaban aisladas de las del resto del continente.