John Carpenter es uno de esos directores de cine recordados por los más veteranos. Además de director, es guionista y compositor, y ha tenido una influencia significativa en el cine moderno.

Su nombre está asociado a una forma muy concreta de trabajar con el suspense y de construir atmósferas, y por eso, cuando Carpenter señala cuáles son las dos mejores películas jamás realizadas, es probable que te sorprenda.

Carpenter no habla desde la moda ni desde la inmediatez sino que sus elecciones surgen de décadas de experiencia en la industria y de una mirada profundamente analítica sobre el cine.

En concreto, hay dos títulos que para él están por encima del resto: El tercer hombre (1949) y Solo los ángeles tienen alas (1939).

El primero, El tercer hombre, dirigido por Carol Reed, lo tiene bastante claro: “No se puede hacer algo mejor que esta película”. Ambientada en la Viena de la posguerra, Carpenter considera que es un ejemplo perfecto de cómo una historia aparentemente sencilla puede convertirse en algo mucho más perturbador. La trama gira en torno a una muerte y un gran misterio, con un papel principal interpretado por Orson Welles.

Carpenter destaca especialmente el tono sombrío, el uso magistral de las sombras y las escenas de persecución en las alcantarillas, que considera asombrosas. El tercer hombre tiene una clara conexión con el cine de Carpenter, gracias a ese ambiente opresivo e inquietante donde la tensión y el miedo no siempre necesitan monstruos explícitos para funcionar.

La segunda película, Solo los ángeles tienen alas, dirigida por Howard Hawks y protagonizada por Cary Grant, es definida por Carpenter como su película favorita de todos los tiempos. La considera única porque combina aventura, relaciones humanas y una sensación constante de riesgo. Los protagonistas, pilotos que se juegan la vida en cada vuelo, viven rodeados de oscuridad y peligro, pero mantienen sus propios códigos de honor y valentía.

Si aún no has visto estas dos películas del cine clásico, siempre es un buen momento para descubrirlas, porque gracias a obras como estas existe el cine actual tal y como lo conocemos.