Esta es la historia de dos imponentes grupos escultóricos en bronce de época romana, realizados entre los siglos I y II. d.C, que fueron expoliados entre los años 2007 y 2008 de un yacimiento en el sur de España, sacados ilegalmente del país y que, después de blanquearse su origen y procedencia mediante documentos falsos, acabaron vendiéndose al mejor postor en una casa de subastas en 2012.

Esas dos importantes piezas han logrado ser recuperadas y hoy han sido presentadas en el Museo Arqueológico Nacional en un acto que ha contado con la colaboración de la Policía Nacional, cuerpo que ha jugado un papel clave en su recuperación.

La pareja de esculturas, de época romana altoimperial, destaca por su gran singularidad y calidad y su excepcional iconografía. Representan a dos niñas de corta edad persiguiendo sendas perdices, una escena poco habitual en la escultura romana que se ha conservado hasta la actualidad. A lo extraordinario que resulta que una escultura romana de bronce de hace más de 2.000 años haya llegado hasta nuestros días se añade lo insólito de que se conserve completa, con sus bases de metal incluidas.

Las esculturas, que salieron ilegalmente de España hace más de una década, han sido entregadas al Ministerio de Cultura hoy en un acto celebrado en el Museo Arqueológico Nacional, que ha contado con la presencia de responsables de la Policía Nacional y la Dirección General de Patrimonio Cultural y Bellas Artes del Ministerio de Cultura.

La investigación policial para conseguir el retorno de los bronces al patrimonio cultural español ha contado con la colaboración de la embajada española en Suiza, el apoyo del Ministerio de Cultura a través de la Subdirección de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico y del Museo Arqueológico Nacional, así como del departamento de Aduanas de la AEAT.

Esta es la historia de dos imponentes grupos escultóricos en bronce de época romana, realizados entre los siglos I y II. d.C, que fueron expoliados entre los años 2007 y 2008 de un yacimiento en el sur de España, sacados ilegalmente del país y que, después de blanquearse su origen y procedencia mediante documentos falsos, acabaron vendiéndose al mejor postor en una casa de subastas en 2012.