El París Saint-Germain no dio lugar a sorpresas en la final de la Supercopa de Francia celebrada en el Estadio Internacional Jaber Al-Ahmad de Kuwait y venció al Olympique de Marsella 2-2 (4-1) en un partido completamente loco que se decidió en la tanda de penaltis. Lucas Chevalier, que llegó al conjunto parisino para reemplazar a Donnarumma, se hizo gigante y paró dos penas máximas para darle al conjunto de Luis Enrique su primer título del año 2026, que se suma a la Champions, la Liga francesa, la Copa de Francia, la Copa Intercontinental y las Supercopas, de Europa y de Francia, logradas en 2025.

Luis Enrique y Roberto De Zerbi son dos entrenadores con una idea de juego muy parecida. Ambos quieren tener la pelota, atacar de forma vertical y presionar muy arriba. Esa es la tónica que se repitió una y otra vez en una primera mitad en la que no faltaron las ocasiones. Avisó el conjunto marsellés a balón parado en el minuto 7′, con un testarazo de Balerdi que palmeó arriba un inspirado Chevalier. Poco después, Dembélé puso un gran balón al área para la llegada desde atrás de Nuno Mendes, que no fue capaz de sortear la mala salida de Gerónimo Rulli

La presión asfixiante de los parisinos dio sus frutos cuando no se había cumplido el primer cuarto de hora (13′). El Marsella arriesgó en salida de balón, Vitinha se anticipó a su par y cedió para un Dembélé que picó la pelota con clase por encima de Rulli para hacer el primero. El Balón de Oro pudo poner tierra de por medio a la media hora de juego tras otro robo arriba del PSG, pero su disparo con la zurda no encontró la escuadra por muy poco. Acabó algo mejor el conjunto de De Zerbi, con ocasiones para Gouiri primero, que sacó con una gran mano Chevalier, y Weah después, con un trallazo lejano muy cerca de la madera. 

Tras el paso por vestuarios Chevalier volvió a demostrar por qué Luis Enrique confió en él para ser el sustituto de Donnarumma con una doble intervención. Primero sacando una mano sobre la misma línea de gol a testarazo del brasileño Paixao, y luego en el rechace se hizo gigante para achicar espacios ante Pavard. Los espacios empezaban a aparecer con mayor facilidad y en el 62′ los parisinos pudieron contragolpear, con Doué habilitando la subida de Vitinha. El portugués se topó con una buena mano abajo de Rulli.

Cosas de la vida, el mismo Chevalier que estaba manteniendo el 1-0 en el marcador con sus paradas cometió un penalti sobre Greenwood a falta de quince minutos para el final. El atacante inglés no perdonó desde los once metros y empató el encuentro. Todo hacía indicar que el duelo se saldaría con tablas en los noventa minutos reglamentarios, pero a falta de tres para el final Willian Pacho desvió hacia su propia portería un centro de Hamed Traoré y completó la remontada del Marsella en Kuwait. Pero el PSG aún tenía un golpe por dar y lo hizo cuando los marselleses saboreaban el título, en el 95′, tras una excelente jugada colectiva. Vitinha encontró al espacio a Barcola, este la puso de cabeza al corazón del área para que Gonçalo Ramos fusilara a Rulli y llevara el partido a la tanda de penaltis. 

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Desde los once metros, el equipo con más efectividad fue el PSG. Gracias, en parte, a los dos penaltis parados por un Chevalier inmenso que le adivinó las intenciones a O’Riley y Traoré. Ramos, Vitinha, Mendes y Doué no fallaron ninguno de sus lanzamientos y el PSG dejó con las ganas a un Olympique de Marsella que estuvo cerca de lograr un título que hubiera puesto fin a una sequía de 14 años.