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El Ayuntamiento de Zaragoza ha dado un paso decisivo para la recuperación deportiva del Canal de Aguas Bravas del Parque del Agua Luis Buñuel con la publicación de los pliegos que regirán su futura concesión administrativa, desbloqueando así uno de los equipamientos más emblemáticos del legado de la Expo de 2008, que estaba abandonado, después de que en 2014 llegara a declararse «en ruina funcional» por parte del Gobierno municipal de entonces, tras una inversión de casi 6 millones.
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha anunciado la recuperación de esta infraestructura, durante una visita al propio canal acompañada por el consejero de Presidencia, Ángel Lorén, en la que se ha podido comprobar el regreso del agua a la instalación tras la ejecución de una serie de obras menores necesarias después de años de dejación por valor de 194.367 euros. Estos trabajos han permitido recuperar la funcionalidad básica del canal y su imagen, como primer paso de una intervención más ambiciosa en todo el Parque del Agua desde el aspecto medioambiental y de concesiones, conforme vayan desjudicializándose buena parte de ellas como el Spa, las playas o el Soccer.
Los pliegos establecen las bases para la concesión de la explotación, mantenimiento y dinamización del Canal de Aguas Bravas, durante 20 años, una instalación que ocupa una parcela de 37.442 metros cuadrados en el interior del Parque Metropolitano del Agua, situada entre la Ronda del Rabal, la Torre del Agua y el resto del parque. El canon de explotación se ha fijado en un mínimo de 2.000 euros variable y condicionado al resultado de explotación con tres tramos.
El Consistorio zaragozano establece un modelo de explotación basado en tres tipos de usos principales (deportivo con entrenamientos de la federación de piragüismo; general con apertura al público para actividades como el piragüismo o rafting y el formativo para determinadas titulaciones, así como para prácticas de cuerpos especiales). El adjudicatario podrá incluir nuevas actividades siempre dentro del ámbito de la concesión: escuela de vela, cable esquí, padel surf, escuela de piragüismo, deportes acuáticos y alquiler de bicicletas, entre otras opciones. La obligación es que permanezca abierto el canal desde el 1 de junio hasta el 30 de septiembre de cada año, con un mínimo de 40 días de apertura y un total de 80 horas.
«Tenemos seis federaciones de deportes acuáticos (vela. actividades subacuáticas, natación, piragüismo, remo, salvamento y socorrismo) que estoy segura prefieren venir a este Canal de Aguas Bravas, el único de estas características junto al existente en París y Londres, que tenerse que ir a otro lugar en el que muchas veces el condicionante es si hay agua o no hay», ha afirmado la alcaldesa Natalia Chueca, quien ha señalado que «tenemos grandes deportistas de referencia como Selma Palacín, Ester Ruiz o Chema Segura»
En cuanto a la formación, existen 27 centros FP con educación deportiva en Aragón, dos universidades con estudios en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y varios organismos que realizan cursos y prácticas de rescate, salvamento y protección civil.

Aunque prima el uso deportivo, el adjudicatario podrá gestionar el quiosco y terraza que podrá dedicar a bar, restaurante o cafetería. Asimismo, podrá alquilar embarcaciones y artículos flotantes para la navegación en aguas tranquilas. En los bajos de la Torre del Agua hay dos plantas para oficinas, almacén, aseos, taquillas y vestuarios.
El Ayuntamiento de Zaragoza ha realizado una evaluación de obras necesarias para la puesta en marcha de la actividad cuyo coste de inversión serían, aproximadamente, de unos 320.940 euros.
El canal cuenta con un recorrido de 314 metros de longitud, con anchuras variables y diferentes niveles de dificultad, lo que permite compatibilizar el uso recreativo, la iniciación deportiva y la celebración de competiciones de alto nivel.
El sistema hidráulico del canal está diseñado como un circuito cerrado con reciclaje continuo de agua, alimentado por una central de bombeo y un sistema de depuración y filtrado. El volumen total de agua del conjunto del canal y sus balsas alcanza los 19.578 metros cúbicos, siendo operativo con poco más de 8.500 metros cúbicos, lo que permite una gestión eficiente tanto desde el punto de vista medioambiental como energético. Además, la instalación puede abastecerse tanto del río Ebro como del freático, garantizando su funcionamiento en distintas condiciones hidrológicas. En el Parque del Agua se ha decidido tomar el agua directamente del Ebro, mediante, un bombeo hacia el depósito de 18.000 m3, cuya función es reguladora y decantadora de finos. Complementariamente, y para más seguridad se ha previsto también el bombeo directo desde el agua freática recogida en unos nuevos pozos situados a proximidad de la ubicación del depósito.
El diseño del canal incluye zonas específicas para aprendizaje, tramos de mayor complejidad y un área destinada al piragüismo de estilo libre, así como infraestructuras preparadas para albergar competiciones nacionales e internacionales, con espacios para jueces, medios de comunicación y público. La gestión comercial y de servicios se articula en torno al zócalo de la Torre del Agua, donde se concentran los accesos, almacenes, oficinas y espacios de atención al público.
Esta actuación supone el primer hito de una renovación integral del Parque del Agua, un espacio que ha sido durante años la demostración del fiasco del PSOE y de su absoluta falta de planificación del legado postExpo. La ausencia de un modelo de gestión tras la Expo 2008 provocó un progresivo deterioro no solo medioambiental, sino también económico, con la mayoría de las concesiones abandonadas o judicializadas y sin una estrategia clara de mantenimiento ni de actividad.
«La recuperación del Canal de Aguas Bravas simboliza el cambio de rumbo», ha señalado la alcaldesa Natalia Chueca. «Frente a la dejación y la improvisación de corporaciones municipales anteriores, este Gobierno municipal apuesta por la gestión responsable, la recuperación de las instalaciones y la colaboración público-privada para devolver a los zaragozanos espacios que nunca debieron degradarse».
Con la publicación de estos pliegos y el inicio del proceso de concesión, el Ayuntamiento de Zaragoza activa una nueva etapa para el Parque del Agua, orientada a corregir los errores del pasado y a convertir este espacio en un verdadero motor deportivo, ambiental y económico para la ciudad.