Las películas bélicas llevan años viviendo una segunda juventud gracias a las plataformas de streaming. Algunas como Prime Video han sabido detectar el interés constante del público por las historias ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, combinando grandes producciones internacionales con títulos europeos menos conocidos, pero igual de potentes. El resultado es un catálogo cada vez más atractivo para los amantes del cine histórico, con propuestas que van desde el espectáculo más clásico hasta relatos mucho más introspectivos.

En ese contexto, Prime Video ha vuelto a acertar al incorporar a su oferta una película que ya había despertado interés tras su paso por los cines en Alemania. No se trata de una superproducción al uso ni de un film centrado únicamente en las batallas, sino de una obra que apuesta por el drama psicológico. Una historia ambientada en uno de los escenarios más duros de la contienda y que demuestra que el género bélico sigue teniendo mucho que decir cuando se aborda desde otros ángulos. La película en cuestión es Der Tiger, conocida en España como El tanque.

Dirigida por Dennis Gansel, cineasta con experiencia en relatos incómodos, la película sitúa la acción en el Frente Oriental en 1943. La trama sigue a cinco soldados alemanes encerrados en el interior de un tanque Tiger durante una misión secreta tras las líneas enemigas. Desde el primer momento queda claro que el verdadero conflicto no está solo fuera del blindado, sino dentro: el miedo, la presión constante y la pérdida progresiva de referencias convierten el viaje en una auténtica pesadilla psicológica.

Uno de los grandes aciertos de la película es su puesta en escena. El espectador comparte el encierro con los protagonistas, atrapado en un espacio reducido, oscuro y asfixiante. La cámara se mueve con nervio, pero sin recurrir al exceso, y refuerza esa sensación de claustrofobia que termina siendo clave para entender el deterioro mental de los personajes.

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El reparto, encabezado por David Schütter, Laurence Rupp y Leonard Kunz, sostiene con solvencia un guion que exige mucho más que acción. Sus personajes no son héroes tradicionales, sino hombres jóvenes enfrentados a decisiones que los superan. La película no busca justificar ni glorificar, sino mostrar cómo la maquinaria bélica devora a quienes forman parte de ella, independientemente del bando.

Otro elemento que añade capas al relato es la referencia al uso de drogas estimulantes entre los soldados alemanes, una práctica histórica que aquí se utiliza para subrayar la pérdida de control y la confusión moral. Este detalle, tratado sin morbo, intensifica el tono inquietante de la historia y contribuye a ese descenso progresivo hacia el caos que marca el desarrollo de la película.

Con esta incorporación, la plataforma refuerza su apuesta por el cine bélico de calidad y ofrece a los espectadores una joya poco convencional que demuestra que todavía se pueden contar nuevas historias sobre la Segunda Guerra Mundial sin caer en lo de siempre. Una película intensa, oscura y muy recomendable para quienes buscan algo más que simple acción.