El pasado diciembre la UE constataba como, tras 25 años de negociaciones, el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur volvía a descarrilar. La postura de Italia, que finalmente se declaró en contra, fue decisiva para pedir más tiempo y postergar la firma a este arranque de año. Pero los Veintisiete han logrado superar este viernes esa minoría de bloqueo auspiciada por Francia y dar luz verde al tratado de libre comercio con los países de Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay). Para España, el acuerdo presenta ventajas a inconvenientes para el sector agroalimentario. Se vería favorecido el sector del aceite de oliva y bebidas aunque la balanza comercial con Mercosur es deficitaria principalmente por las importaciones de soja y esto podría generar desequilibrios en la relación comercial.
Tras una semana de intensas negociaciones, finalmente, la UE ha dado luz verde al acuerdo de Mercosur. Roma ha sido decisiva en este proceso. Si en diciembre se alineaba con el grupo de países, encabezados por París, para conformar una minoría de bloqueo, las últimas concesiones de la Comisión Europea parecen haber calmado sus preocupaciones. Italia se ha posicionado a favor del sí tras una propuesta de Bruselas que contemplaba adelantar 45.000 millones en ayudas de la Política Agrícola Común (PAC) en el próximo presupuesto comunitario y la eliminación de los aranceles a los fertilizantes (que acusan altos niveles de precios).
Francia, Hungría, Irlanda, Polonia y Austria mantuvieron sus posturas y votaron en contra del acuerdo. También Bélgica se abstuvo durante la votación. En todo caso, el visto bueno permitirá que la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, y el Consejo de la UE, Antonio Costa, puedan ratificar el acuerdo con los países de Mercosur la próxima semana en Paraguay, todavía pendientes de que el Consejo de la Unión Europea cierre formalmente el procedimiento esta tarde.
Fuentes de la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) han manifestado su preocupación por el acuerdo. Considera que la reducción del umbral de activación de las salvaguardas agrícolas hasta el 5% reducen la capacidad de reacción ante un aumento de las importaciones procedentes de los países de Mercosur. La organización afea la falta de reciprocidad en las condiciones de producción a ambos lados del Atlántico y la desigualdad de los estándares fitosanitarios, lo que genera competencia desleal.
Relación con España
Nuestro país es un gran exportador a los países de Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) de aceite de oliva (106 millones de euros), vinos y mosto (33,6 millones) y bebidas. Sectores para los cuales la eliminación de aranceles podría beneficiar sustancialmente. Lo mismo ocurre para las frutas con hueso (31,8 millones), las bebidas espirituosas (21,9 millones de euros) o las verduras y hortalizas. El interrogante recae sobre el sector de los cítricos, que podría verse amenazado por la importación de zumos desde Mercosur.
Es así que, del lado contrario, España importa, principalmente de Mercosur soja y derivados, un volumen que asciende a 1.800 millones de euros y que beneficia al sector ganadero. Lo cierto es que España tiene un déficit agroalimentario con los países de Mercosur por productos como la soja que se dirige principalmente a la industria de piensos para animales, pero también importa café (381 millones de euros) y crustáceos (317,4 millones de euros).
Esa deficitaria balanza comercial entre España y Mercosur en lo que respecta a materias primas o en el sector agrario podría derivar en un desequilibrio mayor que repercuta negativamente para nuestro país. Los aranceles reducidos en productos como cereales, frutas y verduras o carne podría derivar en una mayor entrada de productos sudamericanos.
Productos sensibles
Vacuno, aves de corral, etanol y arroz han sido cuatro de los puntos que han suscitado más polémica durante la negociación para evitar la entrada sin límites de estos productos a la UE. Si bien se incluyen concesiones para los países de Mercosur en estos segmentos, el acuerdo contempla también medidas de protección para Europa. Las importaciones de carne de vacuno y aves de corral no podrán superar el 1,5% y el 1,3%, respectivamente, de la producción europea.
Mercosur podrá exportar hasta 99.000 toneladas de carne de vacuno a la UE bajo condiciones preferenciales con un arancel reducido del 7,5 %. Se aplica a carnes tanto frescas/refrigeradas (55 %) como congeladas (45 %) y se incrementa gradualmente el volumen. Por otro lado, el acuerdo permite la entrada de 180.000 toneladas de carne de aves de corral desde Mercosur libres de aranceles. Un acceso preferencial que se despliega en un plazo progresivo de cinco años.
Dando respuesta a los reclamos de sector agrícola europeo el acuerdo contempla salvaguardias por parte de la UE. Figura que Bruselas lanzará una investigación en caso de que las importaciones de productos sensibles (pollo, ternera, huevos, cítricos y azúcar) se eleven más allá del 8% respecto a los tres años anteriores, una tasa que también se aplicará al alza de los niveles de precios.
Lejos de ser idóneo, las salvaguardias que incluye el acuerdo suponen más garantías frente a otros acuerdos comerciales con otros países. La seguridad fundamental de que se volverían a aplicar aranceles en caso de que se creen distorsiones para el sector de la carne de vacuno, aves, arroz, miel, huevos, ajo, etanol o azúcar crea una red de seguridad para los productores europeos.
Estándares de producción
El campo ha salido a la calle. Unos reclamos avalados por posturas como la de Francia que demanda más salvaguardias para garantizar que el acuerdo de libre comercio reclame unos estándares de producción a las importaciones de Mercosur similares a las que se requieren a los productores europeos. Es precisamente este uno de los puntos de mayor fricción, ya que crea unas condiciones de juego desiguales para la agricultura europea.
Para aliviar estas preocupaciones, el acuerdo incluye controles de entrada y medidas sanitarias y fitosanitarias que respeten los estándares comunitarios de protección animal y vegetal. La UE mantiene los requisitos de seguridad alimentaria y fitosanitaria y no se negocian los productos y sustancias autorizados y vetados en el mercado único.
Las exportaciones agroalimentarias de la UE a los países de Mercosur se elevaron a 55.000 millones de euros en 2024, si bien la Comisión Europea pretende que este acuerdo eleve la cifra un 50% con la eliminación de aranceles. En el caso de España, el volumen de exportación asciende a 4.700 millones de euros, siendo Brasil el principal destino.
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