No tenía una papeleta fácil Beñat Turrientes. Tras muchas semanas de banquillo sin quitar la hierba de la suela de la bota, le llegó … la semana pasada la oportunidad de jugar de inicio. Y ayer repitió. En ambas ocasiones con nota excelente. El jugador beasaindarra sale especialmente reforzado puesto que si ante el Atlético estaba en todas las quinielas para llevar la manija del equipo por la sanción de Jon Gorrotxategi, ante el Getafe muchas quinielas pensaban en el eibartarra como jefe de la sala de máquinas. No este periódico, como leyeron en la previa. Por ello tiene mucho valor y sale reforzado después de que Pellegrino Matarazzo no le bajara del puente de mando de la nave realista.

El centrocampista guipuzcoano completó unos fantásticos 65 minutos de partido. Sobrio, atento y dejando patente la clase que tiene en acciones esporádicas donde se zafó del pegajoso marcaje de los centrocampistas del Getafe. No era un parido fácil. Tampoco el del Atlético. Chocó las manos con Gorrotxategi y se puede decir que la Real se desenchufó en ese instante.

La Real debió ir ganando por más diferencia en el momento del cambio para que el pobre Turrientes no sufriera de esa manera en el banquillo. Aunque la alegría por el gol de Jon Mikel Aramburu aplacara la mala leche después del gol realista con todo que había tenido la Real para cerrar el partido.

Pocas oportunidades

Turrientes ha sido una de las grandes noticias desde la llegada de Matarazzo. Porque la Real no estaba sobrada de jugadores que estuvieran a un nivel alto. El vagonero empezó la temporada jugando pero desde la irrupción de Gorrotxategi, el centrocampista ha visto muchos más partidos desde el banco que desde el césped. El de ayer fue su séptimo partido como titular en la presente campaña, quinto en Liga y volvió a ofrecer muestras de la clase que tiene.

El canterano está lejos de ser un perro de presa, por eso tiene más valor la cantidad de duelos que gana y lo bien posicionado que está. Ya con el balón en los pies, se nota el talento. Y hay diferencia cuando tiene que lanzar a sus compañeros. Es cierto que su puesto ideal sería en una altura superior. Seguro que si le preguntan al bueno de Beñat, lo que quiere es jugar sea de lo que sea; de 4, de 8, de 6 o de lateral.

Solo ha perdido un partido Turrientes cuando ha salido de inicio, y no lo mereció. Fue el de Barcelona. Tres empates, las victorias de Copa del Rey contra el Negreira y el Reus, y el triunfo de ayer. Se confirma que es muy bueno.