Cerca de una cuarta parte de la población adulta mundial podría beneficiarse de los nuevos fármacos que han revolucionado el tratamiento de la obesidad, los famosos GLP-1-semaglutida (Ozempic para diabetes, Wegovy para obesidad) y la liraglutida (Saxenda para obesidad)-. Así lo sostiene una … investigación que se publica en ‘The Lancet Diabetes & Endocrinology‘ y que proponen facilitar el acceso a estos medicamentos para hacer frente a esta crisis de salud pública.

La prevalencia mundial de la obesidad se ha duplicado en las últimas tres décadas, lo que ha conllevado un aumento de enfermedades relacionadas con el peso, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Ante esta pandemia salud pública que sobrecarga los sistemas de salud y las economías mundiales, este equipo de investigadores del Hospital General Brigham de Massachusetts (EE.UU.), apuestan por implementar programas estratégicos para que los medicamentos GLP-1 formen parte de la solución.

Este equipo de científicos recopilaron datos de 99 países y 810.635 adultos para determinar cuántas personas en todo el mundo podrían beneficiarse del uso de GLP-1.

Descubrieron que más de uno de cada cuatro adultos sería elegible para recibir GLP-1 para el control de peso, siendo las mujeres, las personas mayores y los países de ingresos bajos y medios los candidatos más idóneos.

Estas métricas cruciales podrían ser clave para el desarrollo de políticas destinadas a implementar GLP-1 en todo el mundo para combatir la obesidad y sus comorbilidades.

«Nunca ha existido una herramienta con tanto potencial transformador y escalable para la obesidad, la diabetes tipo 2 y otras complicaciones de la obesidad relacionadas con la salud», afirma la coautora principal, Jennifer Manne-Goehler. «Durante décadas, les dijimos a todos que el problema eran ellos: necesitas moverte más y comer menos, para que no tengas que lidiar con este problema. Los agonistas del receptor GLP-1 nos han permitido comprender realmente que la biología es mucho más poderosa que eso, y que ‘comer menos, moverse más’ es simplemente una forma simplista de pensar las cosas».

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha reconocido el potencial y la promesa de los GLP-1, ya que trabaja activamente para convertirlos en medicamentos estándar y accesibles.

Sin embargo, ampliar la producción y extender su aplicación a nivel mundial comienza con una gran pregunta: ¿exactamente cuántas personas los necesitan?

«Debido el constante aumento de la prevalencia de la obesidad, no sorprende que nuestro análisis haya revelado que más de una cuarta parte de los adultos a nivel mundial podrían ser elegibles para este medicamento», afirma el investigador Sang Gune K. Yooe.

Durante décadas, les dijimos a todos que el problema eran ellos: necesitas moverte más y comer menos, para que no tengas que lidiar con este problema

«Este medicamento tiene el potencial de ayudar a muchas personas, aunque se necesita más investigación para comprender mejor su seguridad y sostenibilidad a largo plazo», destaca.

Para Yooe, el acceso sigue siendo un gran desafío, ya que estos medicamentos son difíciles de obtener en muchos entornos. «Lo más importante es que debemos seguir invirtiendo y desarrollando estrategias no farmacológicas eficaces para la prevención y el tratamiento de la obesidad, un área donde aún existen importantes deficiencias«».

Los investigadores comenzaron con datos de encuestas de salud en hogares recopilados en 99 países entre 2008 y 2021. Se recogieron datos de 810.635 adultos de entre 25 y 64 años según la disponibilidad de biomarcadores de diabetes, mediciones de presión arterial e IMC, e historial de diagnóstico de hipertensión y diabetes.

Candidatos

Aquellos con un IMC superior a 30 o superior a 27 y con hipertensión, diabetes o ambas, fueron considerados aptos para el uso del GLP-1.

A nivel mundial, el 27% de los adultos cumplía los requisitos para recibir GLP-1 para el control de peso; cuatro quintas partes de ellos provenían de países de ingresos bajos y medios.

Las tasas de elegibilidad más altas se registraron en Europa y América del Norte (42,8%) y en las Islas del Pacífico (41,0%).

Las mujeres también tenían mayor probabilidad de ser elegibles (28,5%) que los hombres, al igual que las personas mayores (38,3%) que las más jóvenes (17,9%).

«Estos percentiles socioeconómicos y de elegibilidad por género son especialmente alarmantes», añade Manne-Goehler. «El año pasado, la diabetes tipo 2 fue la principal causa de muerte en mujeres en Sudáfrica. Hay zonas del mundo donde las mujeres pueden beneficiarse realmente de estos medicamentos, y es nuestra responsabilidad asegurar su implementación».

Para Felix Teufel, coautor principal de la investigación, el acceso global a los GLP-1 es una cuestión de equidad sanitaria. «El objetivo es garantizar un acceso a gran escala para quienes más se beneficiarían, no solo para quienes son más fáciles de alcanzar»