Isabelle Junot ha abierto el álbum familiar para despedir y homenajear a su padre, Philippe Junot, fallecido el pasado jueves en Madrid a los 85 años, “en paz, rodeado de amor y de su familia”, ha escrito su hija en una emotiva publicación en Instagram. A través de un carrusel de una veintena de instantáneas nos muestra a ese hombre seductor que un día enamoró a una muy joven princesa Carolina de Mónaco —18 años menor que él, que no era del agrado de Rainiero y Grace Kelly— con quien estaría apenas dos años casado; además de a la madre de la marquesa de Cubas y sus hermanos, Victoria y Alexia, Nina Wendelboe-Larsen, cuyo matrimonio se prolongó durante casi una década y su amistad toda su vida; y a Helen Wendel, con quien tendría a su cuarta hija (y más desconocida), Chloé.

Llaman la atención las fotos con su nieta Philippa y una del día de la boda de Isabelle con Álvaro Falcó en abril de 2002 poniéndole, divertidos, el zapato a la novia. “Mi padre querido”, le escribe en francés, inglés y español. “Qué vida viviste y qué vida nos distes. Qué familia creaste. Y qué ejemplo fuiste como padre. Unidos hasta el final. Gracias por tu amor incondicional”, le escribe Isabelle. “Nos regaló toda una vida llena de aventuras y recuerdos inolvidables, con su eterna sonrisa y su humor contagioso hasta el último momento. Era único. No hay palabras para describir el vacío que nos deja ni cuánto lo vamos a extrañar. Pero, como a él le habría gustado, seguiremos riéndonos al recordar todo lo vivido juntos y disfrutando de la vida, tal y como nos enseñó con su ejemplo✨ Qué privilegio haberte tenido todos estos años. Y qué suerte haber tenido un padre como tú”, se despide de su padre con la pena de que no haya podido conocer a su segundo hijo.

Philippe Junot, hijo del político y millonario Michel Junot cuyo apellido figura inscrito en el Arco del Triunfo de París, vivía entre Madrid, Marbella y Cannes dedicado al sector inmobiliario. Atraído por aquella Marbella de los años 70, formó parte de su jet set, disfrutó de sus playas y sus fiestas, y de las posibilidades de negocio que ofrecía y que él supo aprovechar sin dejar de bailar.