Mestalla volvió a vivir una de esas noches que reflejan con crudeza el momento crítico que atraviesa el Valencia CF. El conjunto blanquinegro firmó un nuevo empate en LaLiga, esta vez frente al Elche CF, en un derbi autonómico que dejó más preocupación sobre el panorama valencianista. El tanto de Pepelu de penalti rescató un punto que sabe a poco (o a nada) para un valencianismo cansado de ver cómo su equipo no reacciona y continúa anclado en los puestos bajos de la clasificación.
La igualada no maquilló una actuación paupérrima ni evitó que el estadio mostrara su hartazgo. Antes del gol del empate, Mestalla ya había explotado tras el tanto visitante de Diangana, que salió desde el banquillo para silenciar momentáneamente al coliseo valencianista. Fue entonces cuando la grada dijo basta.
Una afición al límite: pañolada, pitos y cánticos
El descontento se transformó en una protesta sonora y visual. Pañoladas, cánticos contra la directiva y una pitada constante acompañaron los minutos más tensos del encuentro. Mestalla apuntó sin titubeos a todos los estamentos del club: jugadores, entrenador y dirigentes, a quienes responsabiliza de una situación que muchos consideran ya insostenible.
La afición considera que el equipo carece de alma, intensidad y argumentos futbolísticos para competir con garantías. No se trata solo del resultado, sino de las sensaciones: un Valencia plano, previsible y sin capacidad de reacción, que transmite fragilidad en cada partido.
El punto que no cambia nada en la clasificación
El empate permite sumar, pero no avanza posiciones ni cambia el panorama. El Valencia CF sigue inmerso en la zona de descenso, y cada semana el margen de error se reduce. El calendario, favorable o no, ha dejado de ser una excusa válida para una afición que no ve brotes verdes ni señales de mejora.

Stole Dimitriveski en Mestalla / LaLiga
El equipo continúa atrapado en una dinámica negativa que se prolonga jornada tras jornada. Falta liderazgo en el campo, contundencia en las áreas y, sobre todo, una identidad reconocible que devuelva la confianza a la grada.
Una crisis que va más allá del césped
La situación del Valencia no es solo deportiva. La protesta también apunta a una gestión que, a ojos del valencianismo, ha llevado al club a tocar fondo. La desconexión entre la afición y la directiva es total, y cada partido en casa se convierte en un altavoz del malestar acumulado durante años.

Valencia. VLC SPD. Partido Valencia -Elche / SD
Mestalla explotó una vez más, y lo hizo porque siente que su equipo se apaga lentamente. El empate ante el Elche es solo un síntoma más de una enfermedad profunda. Mientras no haya una reacción real, dentro y fuera del campo, la indignación seguirá creciendo y el fantasma del descenso será cada vez más real.