El gobierno de Estados Unidos lanzó este 10 de enero alertó a sus ciudadanos que grupos armados afines al régimen están instalando retenes en carreteras y revisando vehículos en busca de ciudadanos estadounidenses o señales de vínculo con Washington. Esto en medio de las repercusiones tras la captura de Nicolás Maduro y en un clima de abierta confrontación internacional.
Según la alerta de seguridad emitida por el Departamento de Estado, los llamados colectivos —milicias civiles que operan con tolerancia o respaldo oficial— estarían controlando puntos de tránsito y realizando inspecciones arbitrarias.
Captura de X/TravelGov
Para Washington, esta práctica eleva el riesgo de detenciones injustificadas y persecución política, en un país donde no existen garantías mínimas para extranjeros considerados “enemigos” del poder.
La advertencia mantiene a Venezuela en el Nivel 4, el más alto del sistema estadounidense: “No viajar”. Las autoridades recomiendan a todos los ciudadanos de EE.UU. abandonar el país de inmediato, ahora que algunos vuelos internacionales han sido reanudados, aunque con disponibilidad limitada.
Desde marzo de 2019, Washington retiró a todo su personal diplomático de Caracas y suspendió los servicios consulares. Esto significa que cualquier estadounidense detenido o retenido en Venezuela queda, en la práctica, a merced de un sistema judicial señalado reiteradamente por su uso político y por denuncias de tortura y tratos crueles durante la detención.
La alerta también describe un país golpeado por apagones constantes, fallas de servicios básicos y una infraestructura colapsada, elementos que agravan el control social y la tensión política.
La captura de Maduro por Estados Unidos, ocurrida el pasado sábado 3 de enero, ha sacudido la correlación de fuerzas internas y ha llevado al chavismo a apoyarse aún más en estructuras parapoliciales y milicias civiles para sostener el control del país. En ese contexto, cualquier persona percibida como cercana a Estados Unidos se convierte en un objetivo potencial.