En pleno centro de la City londinense, la diseñadora Sara Leonor ha transformado un ático de 68 metros cuadrados en un refugio urbano donde el negro es protagonista absoluto. El resultado es un espacio contemporáneo y elegante que dialoga con la luz y la naturaleza, gracias a la amplia terraza verde que rodea la vivienda y que convierte este rincón en un oasis inesperado en una de las zonas más vibrantes de la capital británica.
El proyecto nace de un reto muy concreto: crear una distribución diáfana y funcional para una pareja australiana que pasa varias semanas al año en Londres por motivos de trabajo. Durante esas estancias ocupa el ático y, cuando no se encuentra en el Reino Unido, lo alquila a terceros. De ahí que el proyecto exigiera crear zonas de almacenamiento cerrado y discretamente integradas, capaces de guardar sus pertenencias personales durante los meses en los que otros habitan la vivienda.
Sobre el fondo oscuro destacan las obras de arte y el sillón amarilloAnna Batchelor
Los grandes ventanales ayudan a amplificar el espacioAnna Batchelor
El punto de partida fue un mural oscuro en el dormitorio principal. De esa pieza nació la paleta cromática que se extendió al resto de estancias: paredes, suelos, mobiliario y detalles decorativos. Maderas profundas, piedra en tonos intensos y pinceladas de cobre conviven con el uso estratégico de espejos, que amplifican la luz y aportan dinamismo a cada ambiente.
La instalación de puertas correderas en lugar de batientes potencia la fluidez
La cocina, completamente rehecha, se abre ahora al salón y al comedor en un solo espacio conectado, con una isla central que combina estética y funcionalidad. “Queríamos que hasta el último metro trabajara para los propietarios. La isla, por ejemplo, esconde espacio de almacenaje, al igual que la entrada, el dormitorio y el salón comedor”, señala la diseñadora. La instalación de puertas correderas en lugar de batientes potencia la fluidez, mientras que la eliminación de tabiques permite que la luz natural se desplace libremente.
La terraza, de 34 metros cuadrados, es todo un lujo que amplía el áticoAnna Batchelor
En el baño, el lujo se traduce en pureza de líneas: ducha a ras de suelo, encimera de dos metros con almacenaje invisible y un espejo retroiluminado hecho a medida que se convierte en protagonista absoluto. La idea de transparencia y continuidad espacial impregna también este ambiente, que destila sofisticación sin renunciar a la practicidad.
El gran contrapunto lo aporta la terraza en forma de L, de 34 metros cuadrados. Sus superficies ajardinadas abrazan el interior oscuro y lo equilibran con frescura. Esa dualidad -profundidad cromática dentro, vitalidad natural fuera- constituye el sello más personal de la propuesta. “Me interesaba esa yuxtaposición: la calma y el misterio del negro, en diálogo con un exterior vibrante, casi un refugio secreto en pleno Londres”, reflexiona Leonor.
En el baño, el lujo se traduce en pureza de líneas: ducha a ras de suelo, encimera de dos metros con almacenaje invisible y un espejo retroiluminadoAnna Batchelor
La interiorista española Sara Leonor, en Londres desde el 2005, abrió estudio en el 2018Anna Batchelor
El apartamento, disponible en alquiler por unos 2.000 euros semanales, revela cómo el lujo contemporáneo no se mide solo en metros cuadrados, sino en la calidad de las decisiones de diseño. Cada detalle ha sido concebido para crear un espacio atemporal, que equilibra la funcionalidad de la vida moderna con una estética rotunda y envolvente.
“Cada proyecto es un diálogo con el cliente, pero también con el espacio. Aquí, el negro no es ausencia de color, sino un lenguaje de sofisticación, calma y carácter. En lugar de limitar, nos permitió abrir, ordenar y transformar la percepción del ático”, concluye la interiorista, que, tras estudiar y trabajar en IADE Escuela de Diseño de Madrid, cayó rendida por Londres cuando la visitó con motivo de su Design Week, y decidió establecerse en la capital británica.
