Fermín López apunta a ser protagonista esta noche en la final de la Supercopa de España. El centrocampista andaluz llega al encuentro tras repasar su trayectoria vital y futbolística en una entrevista con ‘Brands&Players’, en la que muestra su lado más personal y recuerda los momentos en los que su sueño azulgrana pareció desvanecerse.
Formado en La Masía, Fermín reconoce que su camino hasta el primer equipo no fue ni recto ni sencillo. El punto de inflexión llegó con su cesión al Linares, una etapa que inicialmente vivió con incertidumbre y cierta sensación de final de etapa. “¿La cesión al Linares? No sé si pensé que era un paso atrás, pero sí que pensé que la puerta del Barça se me había cerrado ahí, que mi etapa se había acabado”, confiesa. Sin embargo, aquel episodio acabaría siendo decisivo en su carrera: “Allí, en Linares, me fue bien, maduré mucho como jugador y como persona, y a la vuelta llegué a Barcelona con muchas ganas, aproveché la pretemporada y me pude quedar en el primer equipo”.
El propio Fermín admite que, al regresar desde el fútbol modesto, sus expectativas eran mucho más limitadas. “Cuando vine desde el Linares, pensaba que nunca iba a llegar a jugar en el Barça, pero sí que podría dedicarme al fútbol”, explica. Todo cambió en aquella pretemporada que le abrió las puertas del primer equipo y marcó el inicio de una ascensión meteórica.
La experiencia lejos de casa y de su entorno habitual fue clave para su evolución. “En ese momento, yo salía de La Masía, de mi zona de confort, y me hizo mejorar y madurar mucho, y obviamente sin esa etapa en Linares no podría haber conseguido lo que estoy consiguiendo”, subraya el centrocampista, que hoy se ha consolidado como una pieza importante en el vestuario.
El gran salto
Fermín también reflexiona sobre la velocidad con la que ha llegado todo y la dificultad de asimilarlo. “A veces no he sido consciente de las cosas que he conseguido hasta ahora, o del momento en el que estoy, porque pasa todo tan rápido que a veces no valoras dónde estás o lo que tienes”, reconoce. Para relativizar la presión, mira atrás: “Intento pensar en cuando llegué a La Masía o cuando me fui al Linares, en lo que habría dado entonces por conseguir lo que estoy consiguiendo, y la verdad es que estoy muy contento”. Sobre la exigencia diaria en el Barça, lo tiene claro: “Lo llevo bien, al final es el fútbol, soy consciente del club en el que estoy, hay mucha exigencia y siempre tenemos que estar al mejor nivel”.
En su crecimiento tuvieron un papel fundamental los entrenadores. De Xavi Hernández guarda un recuerdo especial: “Me ayudó a convertirme en jugador del primer equipo, aprendí mucho con él y, aunque esa temporada no fue muy bien en lo colectivo, a mí personalmente me fue bien y me ayudó mucho”. Con Hansi Flick, actual técnico azulgrana, destaca la combinación de disciplina y cercanía: “Es un poco exigente, pero al final también es una persona muy cercana. Somos todos una familia y es lo que intenta plasmar en el equipo”.