Desde hace algo más de una década la colonia de migrantes nicaragüenses no ha hecho más que crecer en Utrera, un flujo que se ha visto especialmente intensificado a partir del año 2018. Una comunidad que en la actualidad se acerca ya al millar de … integrantes, habiendo dado muchos de ellos pasos adelante en la apertura incluso de negocios como peluquerías, supermercados y diferentes tipos de comercios.
La mayoría de estas personas salieron de su país natal a causa de la complicada situación que se vive en el país centroamericano, donde cunde la inestabilidad política y la falta de oportunidades laborales es realmente latente. Utrera se ha convertido en un punto clave de la provincia de Sevilla donde esta comunidad se ha asentado, en busca de un futuro mejor, con mayor esperanza en el horizonte.
Así, en los últimos meses, gracias a la presencia de los nicaragüenses en Utrera, un deporte que nunca había tenido presencia en la ciudad se ha convertido en una imagen más que frecuente. El béisbol es el deporte rey en Nicaragua, un fenómeno que se remonta a finales del siglo XIX, por lo que los nicaragüenses residentes en Utrera, han encontrado la forma de estar más cerca de su tierra natal practicando este deporte en su tierra de acogida.
En una parcela que se encuentra junto a un camino muy frecuentado por los utreranos que salen a caminar un rato al aire libre, en el entorno de la conocida Fuente de los Ochos Caños, ha nacido un improvisado campo que se llena de actividad los fines de semana, el lugar en el que practican béisbol y softball estos nicaragüenses, que incluso han creado un equipo –Los Bluejays-, que compiten en una liga que está dando sus primeros pasos.
Lo que se vive cada fin de semana en este terreno de juego, va mucho más allá de lo puramente deportivo, porque además de vencer la morriña de la tierra, estas personas disfrutan de tiempo libre juntas, se reúnen, los niños juegan entre ellos, las familias se relacionan y se termina convirtiendo en un punto de reunión social para una comunidad que está fuertemente cohesionada. En definitiva un soplo de aire fresco para personas que pasan muchas horas a la semana trabajando, ya sea en el sector servicios, en la agricultura o en la construcción, y que con la excusa del deporte, olvidan por unas horas todas las dificultades del día a día.
El equipo está formado por 25 deportistas, tiene en torno a una década de vida, fue creado por los hermanos Díaz y en la actualidad están en el primer lugar de una competición liguera que han creado ellos mismos.
La iniciativa que ha cobrado vida en Utrera hunde sus raíces en un proyecto deportivo que dio sus primeros pasos en Sevilla, con la creación de los Red Sox. Poco después, Fabio Díaz, quien reside en Utrera desde hace unos diez años, impulsó la creación de este combinado, que desde entonces no ha hecho más que darles alegrías. La solución, para tratar de lidiar con el problema de los costes económicos que tiene un deporte como el béisbol fue convertir el equipo en un equipo de softball, un deporte muy similar al béisbol pero más accesible.
En cuanto al terreno de juego donde entrenan y juegan sus partidos, que ha concentrado las miradas de numerosas personas a las que les llama la atención esta práctica deportiva nunca vista en Utrera, Fabio Díaz, uno de los responsables del equipo asegura que «el campo estaba lleno de malas hierbas, así que lo limpiamos. Un amigo nuestro nos hizo el favor de dejarnos un tractor para echar albero y además, tuvimos que pedir pipas de agua». Toda la financiación económica necesaria para este proyecto ha salido directamente del bolsillo de los integrantes del equipo.
Aseguran que han intentado pedir ayuda al Ayuntamiento de Utrera, algo que no han conseguido hasta el momento, tratando también de encontrar al dueño del terreno para poder llegar a un acuerdo. «Queremos poder contactar con él para que nos siga prestando el campo, porque ahora mismo si viene nos podría echar de aquí», cuenta Fabio.
De esta manera, el béisbol ha entrado por la puerta grande en Utrera, gracias a esta comunidad de nicaragüenses, que utilizan esta modalidad deportiva como un medio perfecto para recordar su país natal y al mismo tiempo como punto de unión y de encuentro cada fin de semana.