Si pensabas que no hay suficientes billonarios metidos en la industria aeroespacial, tranquilo, que siempre hay hueco para alguno más. El último es Eric Schmidt, antiguo CEO de Google y una de las personas más ricas del mundo. Afortunadamente, Schmidt no ha decidido gastar su fortuna en sacar adelante otra empresa de lanzadores orbitales, sino que ha optado por la ciencia. En concreto, planea construir y lanzar el primer telescopio espacial privado de la historia. Lazuli, como se ha denominado al telescopio, debe despegar en 2028 mediante un cohete Terran R de la empresa Relativity Space, una compañía en la que Schmidt también ha invertido y es actualmente uno de sus directivos (aunque no sería de extrañar que finalmente se escoja otro lanzador más fiable).

Telescopio espacial Lazuli (LSO) (Schmidt Science).

Lazuli —o LSO (Lazuli Space Observatory)— no será un pequeño telescopio espacial, sino que contará con un gran espejo primario con un diámetro de 3,1 metros. Esto significa que será el telescopio espacial dotado de un espejo de mayor diámetro, solo por debajo de los 6,5 metros del James Webb (JWST). Recordemos que el telescopio espacial Hubble (HST) y el futuro Nancy Grace Roman (NGRST/WFIRST) tienen un espejo primario de 2,4 metros de diámetro, mientras que el Xuntian chino tendrá un espejo de unos 2 metros. Por lo visto, los planes originales de Schmidt se remontan a 2021 y pasaban por lanzar un telescopio con un espejo de 6,5 metros, pero el año pasado el proyecto fue revisado y se consideró que 3,1 metros eran suficientes (a pesar de que no parece mucho más grande que los 2,4 metros del HST o el NGRST, estamos hablando de un incremento del 70% en la superficie colectora de luz). La masa de Lazuli será de unas 4 toneladas (el Hubble tiene una masa de 11,1 toneladas, mientras que el NGRST alcanza las 4,2 toneladas).

Lazuli y sus tres instrumentos principales (Arpita Roy et al.).

El telescopio tendrá una óptica con un secundario fuera del eje, o sea, el espejo no bloqueará parcialmente la luz entrante, una configuración que permite eliminar los efectos perjudiciales de la araña asociada al espejo secundario. El futuro telescopio espacial chino Xuntian también tendrá esta configuración, pero recordemos que todos los demás telescopios espaciales de gran tamaño tienen al secundario frente al primario. El principal problema de este diseño, entre otros, es que el diámetro final del telescopio será mayor. Lazuli contará con tres instrumentos principales para observar en el visible e infrarrojo cercano (350 a 1000 nanómetros): la cámara de gran campo WCC (Widefield Context Camera), con un campo de 35 x 12 minutos de arco y optimizada para observar en el visible; el espectrógrafo IFS (Integral Field Spectrograph), que observará en el visible e infrarrojo (400 a 1700 nanómetros) en dos modos (gran angular y campo estrecho); y el coronógrafo ESC (ExtraSolar Coronograph) para estudio de exoplanetas.

Características del telescopio espacial Lazuli (Arpita Roy et al.).

Aunque el tamaño del espejo primario es el principal parámetro a la hora de determinar las capacidades de Lazuli, la precisión y calidad de su instrumentación es la que marcará realmente la diferencia. Con estos instrumentos, Lazuli tendrá unos objetivos muy parecidos al Nancy Grace Roman de la NASA: obtener imágenes de alta resolución y gran campo del cielo y estudiar exoplanetas. Las imágenes de gran campo permitirán detectar numerosas supernovas y, de este modo, medir la evolución de la expansión del Universo, arrojando luz sobre la naturaleza de la materia y energía oscuras. Asimismo, estas imágenes revelarán detalles de la distribución de materia oscura gracias al efecto de lente gravitacional débil.

Óptica de Lazuli (Arpita Roy et al.).
Sensores de la cámara WCC (Arpita Roy et al.).

No se conoce su coste, pero seguramente llegará a varios cientos de millones de dólares, como mínimo. Tampoco conocemos qué empresas serán las encargadas de su construcción. En cualquier caso, Lazuli formará parte de un complejo privado que incluye otros tres observatorios terrestres financiados por Schmidt Sciences, la fundación creada por Eric y su esposa (la fundación también ha invertido en proyectos relacionados con la oceanografía, biología, IA o la física de partículas en el CERN, entre otros campos). Estos tres observatorios son el Agnus Array —un conjunto de 1200 pequeños telescopios para observar el cielo del hemisferio norte—, el LFAST (Large Fiber Array Spectroscopic Telescope) —un grupo de cientos o miles de telescopios de 0,76 metros de diámetro que alimentarán un mismo espectrógrafo mediante fibra óptica— y el DSA (Deep Synoptic Array) —un interferómetro con 1650 radiotelescopios—. Los fenómenos transitorios detectados por los otros telescopios terrestres de la red —o por otros observatorios como el Vera C. Rubin— podrán ser analizados en profundidad por Lazuli.

Simulación de un tránsito de una exotierra frente a una estrella de tipo solar visto por la cámara WCC de Lazuli (Arpita Roy et al.).

A diferencia de su contrapartida gubernamental, el Nancy Grace Roman, o de otros observatorios espaciales como Euclid o el JWST, Lazuli no estará situado en el punto de Lagrange ESL2 del sistema Tierra-Sol, sino que será colocado en una órbita elíptica muy alta de 70 000 x 285 000 kilómetros, con un periodo de 9 días y en resonancia con la Luna, lo que permite minimizar los efectos adversos de la presencia de la Tierra —bloqueo de la esfera celeste y altas temperaturas— al mismo tiempo que se facilitan las comunicaciones con un gran ancho de banda. Lazuli llevará un sistema de propulsión mediante hidrazina con una Delta-V total de unos 450 m/s, capaz de colocarlo en su órbita de trabajo tras ser situado en una órbita supersíncrona y realizar un sobrevuelo de la Luna. Enviará a la Tierra 70 GB de datos al día (como comparación, el Nancy Grace Roman mandará 1,4 TB —teras— al día).

Espectro de transmisión de WASP-39 visto por Lazulo y por otros telescopios espaciales (Arpita Roy et al.).

El proyecto Lazuli está a cargo de Pere Klupar, antiguo director de ingeniería del centro Ames de la NASA, y cuenta con la colaboración de prestigiosos investigadores, como Saul Perlmutter, astrofísico que recibió el premio Nobel en 2011. Eric Schmidt no es ni mucho menos el primer personaje acaudalado que decide financiar totalmente o en parte un observatorio astronómico (ahí tenemos a figuras como James Lick o William Keck), pero sí puede pasar a la historia como el primero en financiar un telescopio espacial de gran tamaño.

Referencias:

  • https://arxiv.org/pdf/2601.02556