¡Qué ganas teníamos de traerte un nuevo análisis de Dragon Ball GT, y ya llevamos 30 semanas con este proyecto! Da auténtico pavor lo deprisa que pasa el tiempo, pero más miedo da lo que hizo Vegeta Baby en la entrega de hoy.
Como has visto en el titular, hoy nos adentraremos en el episodio 30 de este famoso anime de Toei Animation, un capítulo que a los niños de los años 90 nos dejó con la miel en los labios. ¿Sabes por qué?
Fue el último episodio del VHS número 10 de Dragon Ball GT, el cual nos brindó una carátula bestial en España, con Goku y Vegeta en Super Saiyan 4. Así las cosas, los chavales pensábamos que en aquella cinta veríamos esas transformaciones bestiales de los saiyans, pero…
¡Nada más lejos de la realidad! El episodio 30 no nos brindó nada parecido, y quizás por eso la gente le cogió cierta tirria en España, aunque no tuviera culpa de nada. Es más, si lo analizamos en serio, nos encontramos con un grandioso capítulo. ¿No te lo crees? ¡Empezamos!
El capítulo arranca con un momento realmente dramático. Después de estar un año reuniendo las Bolas de Dragón de la estrella negra por todo el espacio, Vegeta Baby se aprovecha del trabajo de Goku, Pan, Trunks y Giru para… ¡invocar a Shenron y pedir la resurrección del planeta Tsufur, su mundo natal!
Pan, entre lágrimas, no se cree lo que está sucediendo. No solo ha perdido a su abuelo Goku tras recibir el ataque de Vegeta Baby, sino que la Tierra está de nuevo en peligro y explotará dentro de un año si no reúnen las esferas, las cuales se han vuelto a diseminar por toda la galaxia.
Por cierto, Shenron se ve más espectacular que nunca, mostrando unas dimensiones que jamás habíamos visto en la serie, llegando a verse desde puntos muy lejanos del planeta. La situación es dramática, sin duda, ¿pero Goku está realmente muerto?
¡Lo cierto es que no! Kibishin lo rescató con el Shunkanido justo antes de recibir el golpe de gracia de Vegeta Baby. Por desgracia, la bola de energía del tsufur generó una onda expansiva tan grande que Goku se le cayó de los brazos y terminó en un espacio alternativo: la Dimensión Sugoroku, una suerte de limbo habitada por el misterioso Sugoro:
¿El problema? Este espacio misterioso resulta ser un juego de tablero, y si Goku no gana la partida, no podrá volver a la Tierra. ¡Lo que no sabe es que Sugoro es un auténtico tramposo y lo tendrá muy difícil para salir de allí!
Mientras tanto, en la Tierra, Bulma reaparece para presentar una nueva e impresionante nave Tsufur que le encargó Vegeta Baby. La escena es alucinante, no solo a nivel visual, sino también musical, y nos plantea el siguiente plan del villano: transportar a gran parte de la población terrícola al planeta Tsufur. ¡Esto está que arde!
¡CURIOSIDADES!
1- Siempre que aparece un nuevo planeta en Dragon Ball GT le dedicamos un apartado en la sección de curiosidades, para que veas su aspecto exterior. ¿Lo recordabas?
La escena de su resurrección es realmente impresionante, y luce imponente con estos claroscuros sobre el temible Vegeta Baby. Mira:
2- Cuando Goku conoce a Sugoro, le pregunta si está cerca del río Sanzu, al sospechar que se encuentra muy cerca del Más Allá. ¿Pero por qué le pregunta tal cosa?
Por si no lo sabías, Sanzu es el río que las almas deben cruzar para llegar a la oficina del Rey Enma, esto es, el lugar en el que se decide si van al cielo o al infierno. ¿Te sonaba?
¡Y hasta aquí nuestro análisis del episodio 30 de Dragon Ball GT! Menudo viaje, ¿verdad? Es cierto que la trama se siente algo interrumpida con la Dimensión Sugoroku, pero se agradece algo de humor para rebajar la tensión de los últimos capítulos.
Y ojo, que la tensión tampoco ha estado ausente en este episodio, lo que habla muy bien de esta serie y su perfecto equilibrio entre la comedia y el drama. ¡La semana que viene seguimos! ¡Kai, Kai!
Valoración
Nota 80
Otro gran episodio que luce de película, tanto a nivel visual como musical. Aunque se reciclan un par de escenas y da la sensación de que la trama ha sido ligeramente interrumpida, todo se compensa con el deseo de la resurrección del planeta Tsufur, destrozando lo que habían conseguido Goku, Pan y Trunks con su viaje galáctico, por no hablar del humor tan especial de la Dimensión Sugoroku.
Lo mejor
La animación y el dibujo son de película. Shenron se ve majestuoso. La creación del planeta Tsufur. Las lágrimas de Pan tras ver las Bolas de Dragón diseminarse por el espacio. La aparición de Bulma con su nave de encargo. Las escenas de humor en la Dimensión Sugoroku.
Lo peor
Se reciclan un par de escenas. La sensación de interrupción que genera el episodio en el transcurso de la trama.