Este fin de semana llega a las salas de Estados Unidos Primate, un filme dirigido por Johannes Roberts sobre un chimpancé mascota que se contagia de la rabia y atemoriza y amenaza a toda la familia. La cinta, que se estrenará en España el próximo 6 de febrero, tiene sello mallorquín, ya que su guionista es el isleño Ernest Riera, quien ha colaborado ya en varias ocasiones con el director inglés con quien firma la saga de A 47 metros. Primate es la primera gran apuesta de Paramount en su nueva etapa con Walter Hamada al frente de la división de terror y es el primer filme del año para el gigante audiovisual.
¿Cómo nace este proyecto?
—La idea original nace en la piscina de la casa de la madre de Johannes. Estaba él allí nadando cuando el perro de su madre se volvió loco y empezó a ladrar a todos e ir de lado a lado, cuando era el perro más inofensivo del mundo. Un día me lo contó y nos preguntamos si eso podría dar para una película, y empezamos a desarrollarlo.
Tiene un aire a Cujo, de Stephen King.
—Sí, porque somos muy fans del escritor tanto Johannes como yo. Queríamos explorar la dinámica de qué pasa cuando el miedo viene desde dentro de la propia familia, en este caso de la mascota, alguien a quien quieres, por quien sientes cariño. No es lo mismo con un monstruo con el que no tienes conexión porque aquí no quieres hacer daño a un ser que quieres y se genera esa mezcla de emociones porque es alguien que antes era bueno y que no tiene culpa de que ahora sea malo.
Los proyectos grandes a veces se alargan mucho… ¿cuánto hace que existe la idea de Primate?
—Pues fue uno de los primeros proyectos que trabajamos juntos, hará unos 15 años. Ha pasado por muchas fases, productoras, pero este fue uno de los primeros en el que nos dimos cuenta de que podíamos trabajar juntos, escribir algo juntos. Y entre que tuvimos la idea y ahora que hemos hecho la película hemos sacado muchos proyectos más adelante.
Cartel de ‘Primate’, que llega a España el 6 de febrero.
En la vida real fue un perro lo que origina la idea, ¿cómo llegáis a la conclusión de que fuera un chimpancé el animal?
—Ha habido muchos cambios, sí. En casa me toman un poco el pelo ya porque ya he hecho una peli con tiburones un documental sobre delfines… (risas). Descartamos que fuera un perro o un gato porque las audiencias de hoy en día no aceptan que se haga daño a un animal así, por muy malo que sea el perro. Así que el animal de Primate ha sido muchas cosas hasta que dimos con la idea del chimpancé.
Quince años con el proyecto dando vueltas… ¿no se cansa uno de él?
—Cuando escoges un proyecto en el que sabes que vas a invertir años lo mejor es que te guste un poco lo que haces y que creas en esa película. También la gente con la que vas a trabajar. Y debo decir que en este caso no solo con el director he tenido muy buena relación, sino también con los productores que se han involucrado mucho creativamente. En general todo el mundo se ha metido mucho.
El público general quizá no tiene una idea muy clara de la labor del guionista, ¿qué tipo de escritor es usted? ¿De los que se involucran en el rodaje o de los que se olvidan del proyecto una vez escrito?
—Eso depende del guionista. Yo me involucro muchísimo. También es porque con Johannes tengo muy buena relación y él mismo me involucra desde ir juntos a las localizaciones o en las grabaciones. Además, también se necesitan reescrituras en pleno rodaje y cosas así
Primate es la primera película de Paramount con Walter Hamada en la división de terror y es una apuesta de la casa por el filme, ¿cómo ha sido trabajar con ello?.
—Walter es buenísimo, uno de los mejores productores con el que hemos trabajado. Una de las cosas que hizo que el proyecto cambiara y saliera adelante fue que le dijimos que no queríamos que el chimpancé estuviera hecho por ordenador, sino con muñecos, prostéticos y actores de acción. Le encantó la idea de que fuera tan artesanal y tengo que decir que es espectacular lo que se ha hecho con el chimpancé.
¿Cambia mucho la figura del productor en Europa y Estados Unidos?
—Sí, muchísimo.Es una de esas figuras que no se conocen y son importantísimas. En Europa tiene un componente más económico, el productor es el que pone dinero y ya, pero en Estados Unidos tiene un punto más creativo, muchas veces las ideas salen de ellos mismos, se involucran mucho.
¿Cómo espera que le vaya al filme?
—Esperamos que funcione, pero nunca se sabe. A veces una película pasa sin pena ni gloria y luego algo que no controlas hace que explote y todo el mundo habla de ella. Dependiendo de cómo le vaya habrá otros proyectos que se moverán, pero en cualquier caso tenemos cosas en marcha Johannes y yo y también con Rock & Ruz [productora del también mallorquín Miguel Ruz con la que hicieron Nowhere].