Veremos si Visma le da a Matteo Jorgenson el liderato en una gran vuelta

En el ciclismo de los vatios y las estructuras milimetradas, Matteo Jorgenson se ha convertido en la pieza más versátil y, a la vez, más enigmática del Visma-Lease a Bike.

Lo hemos visto ganar París-Niza, rozar el Dauphiné y ser el último hombre de confianza de Jonas Vingegaard cuando la carretera se pone vertical, pero hay una pregunta que flota en el aire y que el propio corredor ya no puede ni quiere esquivar: ¿Es Matteo un líder real para tres semanas o el mejor figurante de lujo del pelotón?

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Hasta la fecha, el Tour de Francia ha sido para Jorgenson un ejercicio de quiero y no puedo.

Sus números dicen que está entre los mejores, pero la realidad de la carrera le ha asignado siempre el papel de bombero, apagando fuegos para Jonas, sacrificando sus propias opciones y terminando en puestos de honor que saben a poco para quien tiene ese motor.

Leemos que acaba de renovar hasta 2029, un movimiento que huele a estabilidad pero que también encierra un riesgo evidente.

En una confesión reciente, Matteo admitía haber tenido un golpe de realidad al reconocer que ser líder en una grande es su sueño, aunque la sombra de Vingegaard sea tan alargada que, en el Tour, su destino parezca sellado de antemano.

El problema de Jorgenson es su propia polivalencia; es tan bueno en las clásicas como en la alta montaña, y eso, en un equipo como Visma, es una condena a la utilidad.

Para ser líder único necesita salir del ecosistema del Tour o esperar a que el danés falle.

Él mismo ha verbalizado que quiere probarse como jefe de filas absoluto para saber si su físico aguanta la presión de no tener a nadie por encima.

A sus 26 años está en el punto de inflexión: o da el paso adelante y arrebata su espacio, o se arriesga a ser recordado como el supergregario que pudo ser rey pero prefirió la seguridad del bloque.

Veremos si el equipo le suelta la correa o si seguimos viendo a un Jorgenson brillante, pero siempre con el freno de mano echado en favor de un bien común que no lleva su nombre.

Imagen:  A.S.O./Charly López