+ RADITY + ARCHETYPE X
Martes 16 de Diciembre de 2025 – La Deskomunal – Barcelona
Antes de finiquitar el 2025 y ante un mes de diciembre, como es habitual, no muy pródigo en cuanto a conciertos, destacaba una actuación en la agenda de los seguidores del metal extremo: la primera visita a nuestro país de NARCOTIC WASTELAND, la actual banda de Dallas Toller-Wade, quien fuera cantante y guitarrista de Nile entre 1997 y 2017. Pese a que los dos trabajos editados por el grupo datan de 2014 (“Narcotic Wasteland”) y 2017 (“Delirium Tremens”), el lanzamiento de nuevos singles durante estos últimos años les ha puesto de nuevo en el punto de mira de actualidad internacional. Tras casi dos décadas militando en la exitosa formación de Karl Sanders y firmando los posiblemente mejores lanzamientos de su discografía, es indudable la influencia que ello ha tenido en este nuevo proyecto, donde una vez más se aúnan técnica, velocidad y agresividad. La temática egipcia se sustituye ahora por un relato oscuro y crudo de los estragos de las drogas, la adicción y las carencias sociales de una cada vez más hipócrita sociedad norteamericana. Además, el eclético cartel de la noche se completaba con la actuación de dos bandas locales más que prometedoras, RADITY y ARCHETYPE X.
Con un considerable retraso sobre la hora programada (esa tarde la lluvia atizó intensamente sobre Barcelona), los chicos de ARCHETYPE X tomaron el escenario para presentarnos, entre otros, muchos nuevos temas que de buen seguro formarán parte de un nuevo trabajo en breve. Con una influencia de la llamada nueva onda de metal americano, sería injusto clasificarles bajo una sola etiqueta, ya que se manejan a la perfección entre el metal melódico y el metalcore con pinceladas progresivas. Sorprendentes en lo musical pero aportando también una gran actitud y carisma en su directo. El combo a las guitarras que forman Lluís Puigvert y Jordi Monfulleda extraen lo máximo de sí en temas como “Black SIlence”, “Over-Soul” o las nuevas “Blistering” y “Drift”, intensas sin perder un ápice de recurrentes melodías.
El vocalista Toni González se mostró muy activo en todo momento y no dudó en bajarse del escenario durante la interpretación de la cañera “Destroyer” para encender a la audiencia, también animada con la interpretación de la cover “Hourglass” de Lamb of God. “Endless Heights” arrancó los aplausos del público, y “Loathe”, con culminó la actuación con una base rítmica incontestable sellada por el bajista Niv Benyosef y el batería Adrià Arnal.
Ya hace tiempo que RADITY vienen demostrando que están llamados a encabezar la nueva hornada del thrash metal nacional y, sin duda, este 2025 ha sido un gran año para ellos. Como viene siendo habitual, esta noche nos volvieron a demostrar que se encuentran en un estado de gracia imparable y que en directo son un torbellino. Con las primeras notas de “World of Violence” ya pusieron al personal patas arriba, seguida de una acelerada versión del “Arise” de SEPULTURA.
La explosiva “Bomb of Hate” evidenciaba la perfecta comunión que existe entre los jóvenes miembros de la banda, con Pau, Daniel, Carla y Daniel dándolo todo sobre el escenario. Su nuevo tema “Bringers of Madness” es otra muestra más de que sus temas tienen la calidad que justifica la prometedora y ascendente trayectoria.
Las covers de “Raining Blood” y “Domination” dejaron patentes, por si todavía no estaba claro, cuáles son las influencias de la banda. “Just Kill” Y “Bullet King” remataron la sesión, con el guitarrista Pau entre el público para convertirse en el centro de un animado circle pit a su alrededor. Sí, las comparaciones son odiosas, pero cada vez que veo un bolo de RADITY no puedo dejar de acordarme de unos jóvenes CRISIX. Si los barceloneses se centran en su faceta compositiva y apuestan fuerte y decididamente por su material propio, no tendrán nada que envidiar a sus exitosos predecesores.
Para esta gira europea, NEUROTIC WASTELAND se presentaban en formato trío. Junto a Dallas, la presente formación se completaba con los fichajes de Joseph Howard a la batería y Kenji ‘Tsunami’ Kyrdo al bajo. Si bien es cierto que el principal reclamo de la noche era el frontman y guitarrista, a más de uno nos sorprendió el curioso instrumento de Kyrdo, una especie de stick bass conectado a un órgano de pedales que dotaba al directo de la banda de una nueva perspectiva y posibilidades.
“Morality and the Wasp” y “Faces of Meth” fueron el pistoletazo de salida que también evidenciaron que Howard tampoco es un manco a la batería, aportando entre múltiples sesiones de blast beats y doble bombo muchos detalles técnicos que a muchos nos recordaron, salvando las distancias, a George Kollias. Cortes muy rápidos pero con mucho groove que me recordaban al estilo que practican bandas como DYING FETUS.
No faltaron algunos pasajes épicos, como los de “Barbarian” con esas melodías sintetizadas que rememoraban la epicidad de Nile. Dallas se mostró en todo momento muy comunicativo y bromista ante la audiencia, generando así una mayor complicidad. Las ultrarápidas “Delirium Tremens” y “We Agnostics” contrastaron con las machaconas y marcadas “Keeping Up with the Jones” y “Pharma Culture” demostrando que NARCOTIC WASTELAND son efectivos a cualquier tempo.
El momento álgido, y más esperado, de la actuación vino con la interpretación de dos temas de “Annihilation of the Wicked”, que sirvió también para conmemorar el 20 aniversario del que es uno de los trabajos más aclamados de la trayectoria de Nile. El primero fue “Lashed to the Slave Stick”, una de las más destacables del disco. Más curiosa e incluso más brutal y solemne resultó “The Burning Pits of the Duat”.
La satisfacción generalizada ante el centenar de asistentes presentes se corroboró con una soberbia “Introspective Nightmares”, otro compendio de técnica con precisión con esas escalas interminables marca de la casa con sucesivas bajadas y subidas a través del mástil. Pese a que el concierto finalizó demasiado tarde, de buen seguro que la mayoría nos fuimos a casa con la agradable sensación de finalizar la agenda extrema del año de muy buena forma.
Texto y fotos: Carlos Oliver (@carlosoliverphotography)
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