El mieloma múltiple es un cáncer de la sangre que se origina en las células plasmáticas de la médula ósea y representa aproximadamente el 1 % de todos los cánceres y el segundo más frecuente entre los hematológicos después de los linfomas. En España se estima que en 2024 se diagnosticaron alrededor de 3.070 nuevos casos, con una incidencia ligeramente mayor en hombres que en mujeres (7,1 casos por 100.000 hombres frente a 5 por 100.000 mujeres al año) según registros nacionales. El mieloma suele aparecer en personas de 65–70 años o más, y es poco común en menores de 50 años.

A nivel global, la incidencia también muestra una clara diferencia por sexo: los datos epidemiológicos indican que el mieloma múltiple es aproximadamente 1,5 veces más común en hombres que en mujeres. Esta disparidad despierta preguntas fundamentales sobre los mecanismos biológicos y sociales que podrían estar detrás de ese patrón.

Y eso es precisamente lo que se ha propuesto un nuevo estudio publicado en la revista Cancer. Los autores, liderados por Krystle L. Ong, analizaron datos de 850 pacientes recién diagnosticados con mieloma múltiple inscritos en el estudio IMAGE (siglas de Epidemiología molecular y genética integrativa) de la Universidad de Alabama en Birmingham. El equipo de Ong comparó las características clínicas y biológicas del mieloma entre hombres y mujeres para comprender mejor por qué los hombres no solo tienen más riesgo, sino que también tienden a presentar enfermedad más avanzada al diagnóstico.

Los resultados mostraron que, en comparación con las mujeres, los hombres tenían mayor probabilidad de presentar esta dolencia en estadio avanzado, mayor carga tumoral, más daño en órganos y menor probabilidad de tener densidad ósea baja al diagnóstico, lo que sugiere diferencias en cómo el tumor y el hueso interactúan según el sexo.

Estas diferencias se observaron a pesar de que el estudio controló factores como edad, índice de masa corporal, educación, uso de tabaco o alcohol, lo que sugiere que hay mecanismos propios del sexo que influyen en la biología del mieloma.

A pesar de que la causa exacta de estas diferencias no se comprende completamente, estudios previos ya habían señalado que eventos genéticos primarios en el mieloma difieren según el sexo. Por ejemplo, el análisis de más de 1.900 pacientes mostró que ciertos cambios genéticos como la hiperdiploidía (presencia de más cromosomas de lo normal) eran más frecuentes en hombres, mientras que translocaciones en la cadena pesada de inmunoglobulina (IGH) eran más comunes en mujeres.

Estos patrones genéticos pueden influir en el comportamiento del tumor, su respuesta al tratamiento e incluso en la probabilidad de presentar la enfermedad a una edad u otra. Aunque estos estudios no explican por qué los hombres desarrollan mieloma con más frecuencia, sí apuntan a que las alteraciones genéticas subyacentes podrían tener un componente biológico diferencial según el sexo.

Pero hay más: existen otros factores, más allá de las diferencias genéticas y moleculares, que podrían influir en la mayor incidencia del mieloma en hombres. Algunos de ellos, según el equipo de Ong, tendrían que ver con la edad, el factor de riesgo más fuerte para mieloma, y dado que los hombres tienden a tener tasas más altas de otros cánceres sanguíneos en general, puede haber interacciones entre envejecimiento celular y cáncer.

Otro factor que podría estar vinculado es el estilo de vida y la exposición ambiental. Aunque las investigaciones no han demostrado que el tabaquismo o el alcohol sean causas directas del mieloma, en otros cánceres de la sangre estos factores aumentan el riesgo y suelen ser más prevalentes en hombres, lo que podría contribuir en parte a explicar la diferencia global.

La pregunta es, ¿qué implica esta disparidad para la práctica clínica? Comprender por qué el mieloma múltiple es más frecuente y a menudo más agresivo en hombres no es solo una cuestión de curiosidad científica.

«Esta investigación sugiere que mecanismos específicos del sexo promueven la patogénesis del mieloma múltiple, lo que podría explicar el riesgo excesivo observado en los hombres – señala Ong -. Estos hallazgos podrían utilizarse para mejorar la estratificación del riesgo, el diagnóstico y los tratamientos personalizados tanto para hombres como para mujeres con mieloma múltiple recién diagnosticado o enfermedades precursoras tempranas relacionadas».

Identificar estos mecanismos podría ayudar a desarrollar biomarcadores de riesgo específicos por sexo, mejorar la sensibilidad de las pruebas diagnósticas en etapas tempranas o incluso orientar tratamientos adaptados al perfil biológico de cada paciente.

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