El presidente de Estados Unidos ha dado un nuevo paso en la presión a Irán: impone un gravamen del 25 % a cualquier país que haga negocio con Teherán. Su objetivo es presionar al régimen de los ayatolás para que detengan la represión de las protestas.

Esta medida se suma al mensaje de este domingo, en el que Donald Trump afirmó que las Fuerzas Armadas están «analizando muy seriamente» atacar al país de Oriente Medio.

El político republicano había advertido a las autoridades iraníes de que si respondían con violencia a las protestas, se arriesgaban a un castigo por parte de EE.UU.

«Al menos 648 manifestantes, incluidos nueve niños menores de 18 años, han sido asesinados y miles han resultado heridos» durante las manifestaciones en Irán, según la ONG Iran Human Rights (IHRNGO). Además, ha cifrado en unas 10.000 personas detenidas por estas movilizaciones.

Las protestas estallaron a finales del mes pasado en el principal mercado de Teherán para denunciar la situación económica, marcada por la fuerte caída del rial, en mínimos históricos, y una inflación de hasta el 70% en alimentos básicos, así como el desabastecimiento de combustible. Pero han derivado en un movimiento político contra la República Islámica.

Posteriormente se expandieron a otros puntos del país y se han convertido en las más multitudinarias y con más fallecidos —según datos de las ONG— desde la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico en 2022.

Estados Unidos ha publicado este lunes, además, una alerta de viaje para sus ciudadanos en la que les pide que abandonen Irán inmediatamente. «Ten un plan para abandonar el país, no dependas de la ayuda del Gobierno de EE.UU.». En la descripción de las amenazas, señala que se están produciendo cortes de internet y que las protestas pueden volverse violentas.

En este contexto, el Gobierno de la República Islámica de Irán advirtió este domingo al presidente estadounidense Donald Trump de que cualquier ataque sobre el país provocaría una respuesta contra los territorios ocupados de Israel y los centros militares, bases y barcos de EE.UU. de la región, consideradas «objetivos legítimos».