Gonzalo Bosch

Lunes, 12 de enero 2026, 13:02

| Actualizado 14:34h.

Mucha tensión. Eso es lo que se ha vivido a la salida del careo entre José Manuel Cuenca y la exconsellera Salomé Pradas. Las víctimas se concentraron desde bien temprano para mostrar su indignación con los extrabajadores de la Generalitat por su gestión de la emergencia el 29-O y sus posteriores testimonios. José Manuel Cuenca ha sido increpado por varias víctimas cuando salía del juzgado y ha recibido una agresión por parte de una de ellas. Una mujer ha utilizado su pancarta de corcho para golpear en la cabeza al exjefe de gabinete de Mazón. Por su parte, Salomé Pradas se ha parado a explicar su versión ante los medios de comunicación y las víctimas también la han increpado, esta vez verbalmente. Pradas se ha detenido frente a Rosa Álvarez y le ha tendido la mano a quedar para hablar «cuando las víctimas quieran».

La tensión se respiraba en el ambiente de los Juzgados de Catarroja. Durante casi dos horas José Manuel Cuenca y Salomé Pradas han protagonizado un careo para dilucidar si alguno de los dos ha mentido en su versión tras sendas declaraciones en el último año. Una vez ha terminado el cara a cara, el primero en salir ha sido Cuenca, quien ha sido escoltado por la Guardia Civil durante centenares de metros. Al salir, un grupo de víctimas y medios de comunicación han seguido al exjefe de gabinete de Mazón. Una de las afectadas por la dana ha utilizado la pancarta que portaba para agredir a Cuenca.

«Le he dado, le he dado», ha reconocido la mujer que ha impactado su pancarta en la cabeza de Cuenca. La pancarta, de corcho, ha impactado sobre la cabeza del exjefe de gabinete cuando éste trataba de marcharse con la presión de medios y víctimas. «Es lo mínimo que se merece una persona que asumió responsabilidades que no le correspondían y ha mentido como ha mentido», ha dicho la mujer, que ha añadido, «no puedo ni decir lo que le haría».


Víctimas de la dana reciben a Pradas y Cuenca a las puertas del juzgado: «¡Mentirosos, sinvergüenzas!»

A los pocos minutos ha salido del juzgado Salomé Pradas, quien sí ha querido dar la cara ante los medios de comunicación. La entonces consellera de Emergencias ha recalcado que el careo ha servido para «mostrar mi actitud de colaborar con la justicia en todo momento». Pradas asegura que frente a la jueza y Cuenca ha defendido que ella sí estuvo «al pie del cañón durante la emergencia» y ha confesado que echó de menos una mayor actitud y atención por parte del entonces president Carlos Mazón. En este sentido, fuentes que han presenciado el careo han asegurado que Pradas ha sacado su carácter durante toda la conversación con Cuenca para defender que ella ha colaborado con la justicia.

Mientras atendía los medios, las víctimas han sacado toda su frustración contra la exconsellera. Gritos de «asesina», «mentirosa» o «lágrimas de cocodrilo» no se han dejado de escuchar mientras Pradas trataba de explicar su posición en el careo. Poco después se disponía a marcharse de Catarroja, cuando las víctimas le han increpado y animado a explicarse «en la cara de las víctimas».

Pradas lo ha escuchado y ha decidido acercarse a Rosa Álvarez, presidenta de la asociación de Víctimas Mortales 29-O. Pradas ha hablado con Álvarez para ofrecerse a quedar y hablar «cuando las víctimas quieran». Mientras tanto, los afectados dana han continuado con su desahogo contra la investigada. Posteriormente, el entorno de la exconsellera ha publicado un comunicado donde han reiterado que Pradas ha mostrado su disposición para mantener un encuentro privado con las víctimas. En el mismo anuncio, se ha informado que alguna de ellas ha aceptado la propuesta.

Tras la marcha de Pradas del lugar, Álvarez y otras víctimas no se han creído la actitud de la exconsellera. Las víctimas han opinado que el papel de Pradas tras el careo «es una estrategia de mostrarse como víctima ante el papel de Mazón y Cuenca. Sin embargo, si tan colaboradora es con la justicia no sabemos por qué no ha dicho la verdad desde el principio». En este sentido, han repetido el término «lágrimas de cocodrilo» y han asegurado que con quien tiene que hablar Pradas «es con la justicia para que aclare lo que ocurrió y se resuelva la instrucción.

Lo vivido este lunes en Catarroja ha sido la reapertura de muchas heridas difíciles de sanar. La Guardia Civil, tanto con Cuenca como con Pradas, ha realizado una gran labor para evitar que la tensión se tradujera en males mayores. Tras la marcha de ambos protagonistas, varias víctimas han caído rendidas en la tristeza y la frustración, y el enfado y los gritos se han convertido en lloros de pena. La tensión en catarroja ha mostrado, una vez más, que las víctimas no han podido cerrar una herida que todavía hace mucho daño.

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