El insuficiente empate (1-1) que el Betis cosechó en el campo del colista, el Oviedo, en el último partido de la primera vuelta del curso 25-26 trajo consigo la noticia negativa de las lesiones de Ángel Ortiz, Junior y Cucho Hernández, que no … estarán a disposición de Manuel Pellegrini para los próximos encuentros del primer equipo bético.

Especialmente significativa va a ser la baja del colombiano que, con una rotura en el recto anterior de su pierna izquierda, estará alejado de los terrenos de juego entre tres y cuatro semanas, deseando en el club bético que pueda estar de nuevo entrenándose a finales de este mes de enero o en los primeros días de febrero. El de Pereira es el máximo goleador del equipo, con diez goles, ocho en LaLiga, y quizás el jugador más en forma de la primera plantilla verdiblanca en los últimos partidos, incluido el parón navideño por medio.

La ausencia del Cucho también condiciona de alguna manera el mercado de fichajes de invierno, que estará abierto hasta el próximo 2 de febrero. El Betis, en su continuo afán por mejorar la plantilla, tiene monitorizados a varios delanteros para aumentar la competencia con el colombiano en la segunda parte de la temporada. Pero para dar entrada a alguno es necesaria la salida de Bakambu y Chimy Ávila, precisamente los nueves que le quedan disponibles a Pellegrini de cara a las próximas semanas de competición. No tiene avanzada el club heliopolitano ninguna operación ni de salida de estos jugadores —o de otros por los que podría sacar una importante plusvalía, como pueden ser Altimira o Natan— ni tampoco de entrada, así que el técnico chileno deberá seguir compitiendo con lo que tiene en estos momentos.

Además, una posible salida ahora de Bakambu o el Chimy haría que el técnico no pueda contar con ellos ante el PAOK y el Feyenoord en Europa, ni con el Cucho, lesionado, ni con el hipotético fichaje, que no podría ser inscrito hasta febrero, cuando UEFA permite hasta tres cambios en las plantillas para las rondas eliminatorias de todas sus competiciones.

Situación clave ahora en la planta noble del club verdiblanco, en la que Manu Fajardo y su equipo de trabajo, además de los dirigentes del Betis, deben moverse con precisión y acertar, como ocurriera hace justo un año cuando, precisamente, la incorporación del colombiano y también la de Antony le cambiaron la cara al equipo en la segunda parte del curso 24-25.