El organismo reconoce su utilidad en determinados casos, pero insiste en que debe utilizarse con seguimiento médico y como parte de un tratamiento a largo plazo, alertando del posible ‘efecto rebote’ tras su interrupción si no se acompaña de cambios de hábitos.

Tras meses de debate público y un uso cada vez más extendido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha fijado por fin posición sobre los fármacos basados en semaglutida, popularizados bajo el nombre de Ozempic. Su mensaje es claro: no se trata de una solución rápida para adelgazar, sino de un tratamiento médico que debe integrarse en un abordaje a largo plazo, con seguimiento sanitario y cambios de hábitos.

Qué dice la OMS y por qué es relevante

La OMS reconoce que los agonistas del receptor GLP-1 pueden ser útiles en el tratamiento de la obesidad en adultos, pero subraya que su uso debe hacerse con indicación médica, acompañamiento nutricional y actividad física. También alerta de barreras importantes: coste elevado, acceso desigual y necesidad de sistemas de salud preparados para un tratamiento continuado. En síntesis, no avala el uso libre ni estético del medicamento.

Estos fármacos reducen el apetito y aumentan la sensación de saciedad, lo que facilita comer menos. En muchas personas esto se traduce en pérdida de peso sostenida mientras se mantiene el tratamiento. Sin embargo, no están exentos de efectos secundarios (náuseas, vómitos, molestias gastrointestinales) y no sustituyen a una alimentación equilibrada ni al ejercicio.

El punto crítico: ¿qué pasa al dejarlo?

Aquí aparece el concepto que más inquieta a usuarios y profesionales: el ‘efecto rebote’. La evidencia científica reciente muestra que al interrumpir el tratamiento es frecuente recuperar parte -o incluso la mayor parte- del peso perdido, especialmente si no se han consolidado hábitos saludables. La explicación es fisiológica: al suspender el fármaco, el apetito y las señales de hambre tienden a normalizarse.

La OMS plantea la obesidad como una enfermedad crónica, lo que implica que, en determinados perfiles, el tratamiento puede necesitar continuidad o una estrategia de mantenimiento bien planificada. Eso no significa que todas las personas deban tomarlo indefinidamente, pero sí que no conviene iniciarlo sin un plan de salida (educación alimentaria, seguimiento médico y apoyo conductual).

Conviene recordar que Ozempic está indicado principalmente para diabetes tipo 2. Para pérdida de peso existen otras presentaciones de la misma molécula con indicación específica según la regulación de cada país. Este detalle es clave para evitar usos inadecuados y expectativas irreales.