La periodista y presentadora Carme Chaparro lleva ya un año y tres meses alejada de los platós por una afección, por un problema de salud al que no ha querido poner nombre, pero sobre el que sí ha reflexionado, porque «aún no es el momento de contar».
«Un año y casi tres meses. Se dice pronto. ¿Os acordáis de aquel último ‘Matinal’ en informativos? Incontables días desde que mi vida profesional se puso en pausa y mi vida personal entró en boxes«, escribía la periodista en Instagram.
«No he contado por qué aún, porque las palabras necesitan madurar, igual que las cicatrices. Pero hoy no quería hablar de diagnósticos, sino de lo que queda cuando te quitan el ruido: queda la verdad. Gracias por respetar mi tiempo. Empiezo a estar lista para volver a conversar«, añadía la periodista, que acaba de publicar su nueva novela, Venganza, que según cuenta, lleva un año escrita, aunque salga a la venta ahora.
Sobre estar alejada de su profesión, la comunicación, aseguraba que lo llevó mal, que fue un aprendizaje. «El mundo te enseña que tu valor es igual a tu productividad. Si no estás en la tele, si no sacas un libro, si no posteas… ¿Existes? El primer mes de silencio me dio pánico», revelaba.
«Estar de baja no son vacaciones. Es un duelo, un duelo por la persona que creías que eras», ha expresado. «He aprendido que la identidad no es el cargo que pone en tu contrato, sino lo que queda cuando apagan los focos», reflexiona sobre el mundo laboral y el personal.
A menudo a los escritores se les pregunta cuánto de biográfico hay en sus obras. Chaparro comparte con ellos el conflicto. «Como escritora, siempre busco el conflicto en mis personajes. No sabía que el conflicto más difícil sería el mío: aceptar que el cuerpo tiene sus propias leyes y que ‘poder con todo’ es la mentira más peligrosa que nos hemos creído», dice sobre la autoexigencia y el ritmo de vida moderno.
La periodista se dirigía también a quien pueda estar en una situación parecida: «Si estás pasando por un túnel y no ves la salida, recuerda: El silencio no es un vacío, es espacio para construir; no le debes una explicación a nadie mientras te curas y tu ritmo es el único que importa», expresaba.
«Dos pasos duros por quirófano en pocos días. Dos estancias largas y complicadas en la rea… pero siempre la sonrisa, las caricias, los desvelos y los cuidados de los sanitarios que se dejan el alma, la piel y su bienestar para conseguir que sanemos incluso cuando se nos quiere ir el alma», decía la presentadora el pasado noviembre, junto a una imagen de su mano en una cama de hospital, con una vía puesta.