Que un Picasso de millones de euros acabe en un portal y lo coja una vecina pensando que es un paquete de Amazon es raro. Que un ladrón se lleve un Sorolla de un hotel y huya en el metro de Madrid, es surrealista. Que un busto de Jim Morrison robado hace 37 años aparezca por casualidad es peculiar…
La recuperación de obras de arte perdidas, robadas o saqueadas a lo largo del tiempo se ha convertido en una labor crucial para salvaguardar el patrimonio cultural de la humanidad y frenar el creciente tráfico ilícito de piezas históricas.
En un mercado negro globalizado que mueve miles de millones y alimenta redes criminales transnacionales, cada obra recuperada no solo restituye un fragmento de nuestra memoria colectiva, sino también una pieza fundamental de la identidad que define a museos, ciudades y generaciones enteras.
En 2025, este esfuerzo se ha traducido en una serie de casos que, más allá de su relevancia artística y patrimonial, sobresalen por las circunstancias casi novelescas que rodearon sus hallazgos. Ante este escenario, Hiscox, compañía internacional especializada en seguros de arte, hace una recopilación de algunas de las historias más sorprendentes e insólitas vinculadas a las recuperaciones de obras que fueron recuperadas para el disfrute común.
El Picasso extraviado en Madrid: un despiste que movilizó a toda una ciudad
El caso de la obra Naturaleza muerta con guitarra de Picasso desaparecida en Madrid el pasado octubre podría haber inspirado un capítulo de comedia costumbrista de no tratarse de una obra de valor incalculable.
La pieza desapareció durante un traslado desde la capital para una exposición en Granada, lo que activó inmediatamente los protocolos de seguridad y una investigación a contrarreloj por parte de la Policía Nacional.
Se barajaron hipótesis de robo, extravío profesional e incluso sabotaje, hasta que la realidad superó cualquier teoría: una vecina del edificio había recogido el paquete pensando que era una entrega mal etiquetada. Durante días, el cuadro estuvo almacenado en sus dependencias sin que su propietaria imaginara la movilización que había provocado en todo Madrid. La familia de la vecina se dio cuenta al ver las noticias y llamó a la Policía, que inspeccionó el paquete y confirmó que se trataba de la obra auténtica.
Cabe destacar que este cuadro ya fue robado y recuperado antes. La pintura pertenecía al marchante de arte judío Paul Rosenberg, uno de los principales representantes de Picasso. En 1940, durante la ocupación nazi de Francia, la colección de Rosenberg fue confiscada por los nazis. La obra pasó por manos privadas y coleccionistas durante décadas, sin que se reconociera oficialmente su origen ilícito. La obra fue restituida a los herederos legítimos en los años 90.
Sorolla viajando en metro: el descaro como estrategia
El robo de la obra Puerto de San Sebastián, de Sorolla, sustraído del lujoso hotel Miguel Ángel de Madrid en 2021 confirmó que, a veces, los criminales más audaces confían en la invisibilidad que ofrece lo cotidiano.
La investigación policial reveló que el ladrón se movió por la ciudad a plena luz del día con absoluta tranquilidad: recorrió pasillos, calles y estaciones de Metro cargando con esta obra -junto a otras dos pinturas y una escultura- en una bolsa opaca bajo el brazo, mezclándose entre cientos de viajeros.
La investigación acabó conduciendo a Roma, donde el cuadro reapareció durante una operación conjunta de las autoridades italianas y españolas y se entregó oficialmente a las autoridades españolas en febrero de 2025.
Una corona imperial que se le cae a los ladrones del Louvre
En octubre de 2025, un grupo de ladrones entró al Museo del Louvre en París en plena luz del día, forzando una ventana en la Galería de Apolo y robando varias piezas históricas de joyería que forman parte de las joyas de la Corona francesa, incluidas varias tiaras y collares de emperatrices y reinas francesas.
Entre las piezas sustraídas estaba la corona imperial de la Emperatriz Eugenia, una pieza espectacular hecha de oro con más de 1.300 diamantes y 56 esmeraldas, considerada una de las joyas más valiosas de la colección. Mientras los ladrones huían, la corona se les cayó y la policía y el personal del museo la encontraron dañada poco después del robo, en la calle cerca del Louvre.
La corona sufrió daños al ser extraída de su vitrina por un hueco demasiado pequeño, pero todavía tenía la mayoría de sus gemas fue restaurada poco después.
La Corona de Emperatriz Eugenia data del Segundo Imperio francés del siglo XIX y fue diseñada especialmente para Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Después de pasar por subastas y colecciones privadas, fue donada al Louvre en 1988, donde formaba parte de la exposición de las joyas de la corona hasta el robo.
El busto de la tumba de Jim Morrison, 37 años después
En París, el hallazgo el 19 de mayo de 2025 del busto de mármol dedicado a Jim Morrison -obra del escultor croata Mladen Mikulin y desaparecido de su tumba en el cementerio de Père Lachaise en 1988– se produjo de manera totalmente fortuita.
Treinta y siete años después de su desaparición, la pieza fue localizada durante el registro en un domicilio ordenado por un juez de instrucción en el Tribunal de París, en el marco de una operación contra el fraude sin relación alguna con este caso. El busto estaba muy deteriorado, cubierto de grafitis y con partes faltantes (como la nariz), que eran daños anteriores a su robo.
Tras su sustracción, circularon diversas hipótesis sobre su paradero. Algunos sostuvieron que una furgoneta logró acceder al cementerio la noche anterior a la desaparición; otros apuntaron a que pudo ser la propia administración quien retiró la escultura y la mantuvo almacenada lejos del público.
El Ghislandi en Argentina: un secreto familiar desde la Segunda Guerra Mundial
La obra Retrato de una dama, pintada en el siglo XVII por el italiano Giuseppe Ghislandi (1655-1743) y tradicionalmente atribuida a Fra Galgario, es uno de los casos con mayor carga histórica entre las recientes recuperaciones de arte.
Robado en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial, el cuadro formaba parte de la colección del marchante judío Jacques Goudstikker, quien fue forzado por el régimen de Adolf Hitler a desprenderse de más de 1.100 piezas de su valioso patrimonio artístico.
La obra fue finalmente recuperada en septiembre de 2025 por la justicia argentina tras décadas de incertidumbre. Su rastro, difuso durante más de 80 años, comenzó a esclarecerse a raíz de un anuncio inmobiliario publicado por una de las hijas del fugitivo nazi Friedrich Kadgien, quien ofrecía en venta una propiedad familiar en Argentina. Esa señal aparentemente trivial permitió reconstruir una trama que mantuvo oculta la pintura durante generaciones, colgada discretamente en el interior de la vivienda y transmitida como herencia dentro del núcleo familiar.
Los investigadores consideran improbable que su ocultación fuera fruto del simple desconocimiento y no descartan que se tratara de un intento deliberado de mantener la obra fuera del alcance de las autoridades y de los legítimos reclamantes.
Brueghel: una reproducción que delató el engaño medio siglo después
El cuadro Mujer cargando brasas, atribuido a Pieter Brueghel y datado en el siglo XVII, fue sustraído del Museo de Gdansk (Polonia) en 1974. Las circunstancias que rodearon su desaparición continúan siendo tan desconcertantes como el propio hallazgo.
Tras el robo, el lienzo original fue sustituido por una reproducción sin que nadie lo advirtiera hasta que un trabajador del museo golpeó accidentalmente el marco y detectó que la pintura no correspondía con la original.
El caso se vio además ensombrecido por un episodio inquietante: un funcionario de aduanas polaco, que había descubierto exportaciones ilegales de arte a través del puerto báltico de Gdynia, fue asesinado poco antes de poder declarar.
A pesar de no figurar en ningún registro de obras robadas, fue recuperado en 2025 en el marco de una exposición privada en el Museo de Gouda, en los Países Bajos, gracias a la intervención del investigador Arthur Brand, conocido en el ámbito internacional como el Indiana Jones del mundo del arte.