Mientras el mundo observa Irán, quienes se encuentran en el país se enfrentan a un férreo bloqueo de las comunicaciones . Para muchos iraníes, el aislamiento y el caos se han sumado a preocupaciones más existenciales sobre el futuro de su país.
Es difícil obtener información precisa, pero se estima que entre el 95 y el 99 por ciento de la red de comunicaciones -desde las señales de teléfonos móviles e Internet hasta los teléfonos fijos- ha estado bloqueada desde el viernes pasado.
El 12 de enero, por la mañana, se restableció parcialmente la posibilidad de llamar a números internacionales para algunas personas, pero las llamadas internacionales entrantes siguen prohibidas e Internet sigue sin estar disponible para el público en general, lo que ha causado repercusiones que van mucho más allá de la comunicación personal.
«No se pueden cobrar cheques, el flujo de dinero se ve interrumpido, los negocios se ven afectados, los camioneros no trabajan como de costumbre, por lo que las mercancías no llegan de la fábrica al consumidor; es la vida cotidiana», dice a DW el experto iraní en derechos digitales Amir Rashidi.
Según Rashidi, las comunicaciones se interrumpen por completo al anochecer, mientras que funciones cotidianas básicas, como los cajeros automáticos y las máquinas de tarjetas, no funcionan.
El apagón comunicacional en Irán ha afectado tanto a quienes están dentro del país como en el exterior.Imagen: Seiya Tanase/NurPhoto/picture alliance
Apagones, un arma de conflicto
El apagón fue impuesto por las autoridades iraníes como parte de una represión violenta más amplia que tiene como objetivo sofocar el levantamiento en el país y evitar que los manifestantes se organicen de manera efectiva.
En los últimos días, se han difundido algunos videos de los enfrentamientos. Para poder publicarlos, se necesitan una serie de herramientas en línea diseñadas para eludir la censura, incluidos servidores proxy de Telegram, navegadores y un servicio de mensajería seguro llamado Delta Chat, con un riesgo significativo, dada la censura de las autoridades.
La estudiante iraní N., de 28 años y residente en Colonia, cuenta a DW que, tras varios días, finalmente logró contactar a su hermano en Irán. El nombre real de los iraníes entrevistados por DW se ha mantenido en el anonimato por razones de seguridad.
«Un amigo me dijo que un amigo suyo conocía a alguien que podría conectarse a Internet. No sé cómo. Les di el número de mi hermano y finalmente me enviaron un mensaje de voz suyo. Lloré. Él dijo que todos estaban bien y que ya no saldría, sobre todo de noche. Dijo que mi familia quería que dejara de preocuparme y que me concentrara en mis exámenes. No sé por cuántas personas pasó ese mensaje antes de que me llegara a mí, pero no me importa», relata N.
Lista blanca de sitios web aprobados
Asimismo, el servicio de Internet Starlink, de Elon Musk, parece seguir funcionando a menor capacidad en el país, a pesar de que su uso ya había sido prohibido antes de las recientes protestas, que han causado más de 640 muertes y más de 10.700 detenciones, según organizaciones de derechos humanos. Starlink se ha utilizado con frecuencia en este tipo de apagones, como en Ucrania, Sudán y en anteriores levantamientos en Irán.
Rashidi explica que el Gobierno iraní tiene una «lista blanca», en la que figuran sitios web aprobados, generalmente aquellos que son propiedad de las autoridades clericales que gobiernan el país o que están aprobados por ellas.
Incluso antes del último estallido social, Irán tenía estrictos controles sobre los sitios de redes sociales y las VPN (redes privadas virtuales), y el Consejo Supremo del Ciberespacio (SCC) del país intentaba dirigir el tráfico iraní hacia su Red Nacional de Información (NIN), esencialmente una intranet estatal.
El experto en derecho digitales Rashidi agrega que las autoridades también pueden permitir el acceso a ciertos grupos demográficos mediante el proceso de lista blanca. Esto significa que un sitio web puede estar disponible para hombres, pero no para mujeres, para funcionarios públicos, pero no para empresarios, o para personas mayores, pero no para jóvenes.
Aislada en el extranjero
Los iraníes que viven en el exterior se preocupan por quienes se han quedado aislados. Lily A., una iraní de 31 años que ahora reside en Berlín, cuenta a DW que no ha podido comunicarse con su familia desde que comenzó el apagón.
«Solo un amigo de una ciudad pequeña ha logrado comunicarse, pero mi amigo también tiene dificultades para llamar a otros dentro del país, por lo que tampoco he podido comunicarme indirectamente con mi familia», explica.
Internet podría cambiar para siempre
Rashidi señala que las autoridades creen que las actuales protestas requieren un apagón más duro que nunca.
«La situación es más seria», insiste el entrevistado, que estima que el apagón durará un mínimo de 10 días. «No me sorprendería que Internet se suspendiera por más tiempo ni que parte del daño incluso perdurara», agrega. El experto está convencido de que Internet no volverá a ser lo mismo en Irán, en caso de que el régimen logre reprimir las protestas.
(vt/ms)