El último presidente preautonómico de Aragón, Juan Antonio de Andrés Rodríguez, ha fallecido este martes a los 83 años tras una vida dedicada a lo público, tanto en su corta etapa política como en su bagaje como alto funcionario. De Andrés fue primero consejero de Sanidad, Trabajo y Acción Social antes de convertirse en el cuarto presidente de la Comunidad, cargo que ejerció entre finales de diciembre de 1982 y junio de 1983, antes de pasar el testigo al primer mandatario autonómico elegido por las urnas, el socialista Santiago Marraco. Tras dejar la política activa, ocupó la jefatura de Inspección de la Seguridad Social en Huesca.

Destacado por su papel en la transición aragonesa, el Gobierno de Aragón ha declarado tres días de luto oficial en la Comunidad a partir de este miércoles al mediodía. En su cuenta de X, el actual presidente aragonés, Jorge Azcón, ha lamentado su pérdida y ha traslado su pésame a su familia antes de ensalzar una de sus iniciativas, la promoción del Estatuto. «El lema de la campaña que puso en marcha para promocionar el Estatuto tiene plena vigencia: ‘Potenciar nuestro Estatuto es competencia de todos’. Y entonces, como ahora, la igualdad y el desarrollo equilibrado de las comunidades autónomas era una de las preocupación principales», ha escrito.

Abogado, afiliado a la Unión de Centro Democrático (UCD) y consejero de Sanidad, Trabajo y Acción Social en el efímero Gobierno presidido por Gaspar Castellano, fue investido presidente el 20 de diciembre de 1982 y tomó posesión del cargo diez días después. Sin embargo, no duró mucho al frente de la Diputación General de Aragón, ya que las primeras elecciones autonómicas de 8 mayo de 1983 conllevaron un cambio político tras cuatro presidencias ejercidas por cargos de la UCD: Juan Antonio Bolea, Gaspar Castellano, José María Hernández de la Torre (en funciones) y Juan Antonio de Andrés. 

No solo era el último presidente preautonómico, sino el único que quedaba vivo de esa etapa histórica.  Juan Antonio de Andrés era un hombre de principios y le ofrecieron, tanto en Alianza Popular como en el PSOE, ir en sus listas en 1983. Declinó porque no quería «capitalizar en las urnas» su paso por el Gobierno de Aragón, tal y como explicó en una entrevista concedida a HERALDO. Acabó su vida política como militante de base del PP tras pasar previamente por el Partido Reformista y haber ocupado una dirección general en la etapa de gobierno del aragonesista Emilio Eiroa

Juan Antonio de Andrés destacaba como el hecho más relevante de su mandato la reunión de Burdeos en la que se decidió que Jaca fuera la capital de la Conferencia de los Pirineos. Sin embargo, apuntó con «pena» que no sirviera para impulsar entonces el esquema de comunicaciones transfronterizas, una tarea aún pendientes más de 40 años después pese a la apertura del túnel viario del Somport.

En la citada entrevista, lamentaba en 1997 que el Gobierno de Felipe González entendiera la autonomía como una especie de delegación de servicios y no, como él siempre abogó, por la «capacidad de tomar decisiones y ejecutarlas».

Las infraestructuras

Una de sus principales prioridades fue la vertebración del territorio, tal vez por haber nacido en Teruel y vivir en Huesca, con las carreteras como grandes ejes vertebrales. Para ver terminado el primero de ellos, la autovía entre Zaragoza y Madrid, tuvo que esperar más de una década después de ejercer como presidente.

Igualmente reivindicó la conexión norte-sur para enlazar las tres capitales con Valencia y Pau y a estas alturas aún queda pendiente por rematar dos tramos en el Alto Aragón, Lanave-Sabiñánigo y parte de su cirvunvalación. El sueño de una vía de alta capacidad con Francia se quedó en la apertura del túnel, desechándose por su impacto ambiental la continuación de la autovía de Jaca hasta Somport, al igual que en la vertiente francesa.