Las perspectivas económicas mundiales siguen empañadas por la elevada incertidumbre macroeconómica, los cambios en las políticas comerciales y los persistentes desafíos fiscales.
Las tensiones geopolíticas y los riesgos financieros se suman a estas presiones, lo que deja a la economía mundial en situación frágil.
En 2025, un pronunciado aumento de los aranceles impuestos por los Estados Unidos creó nuevas fricciones comerciales, aunque el hecho de que no se produjera una escalada más amplia contribuyó a limitar las perturbaciones inmediatas del comercio internacional.
A pesar del impacto de los aranceles, la actividad económica mundial demostró su resiliencia, con ayuda de las compras anticipadas, la acumulación de existencias y los elevados gastos de consumo, en un contexto de flexibilizaci6n monetaria y mercados de trabajo en general estables.
Se espera que el apoyo continuado de la política macroeconómica amortigüe el impacto de los mayores aranceles, pero es probable que el crecimiento del comercio y de la actividad general disminuya en el corto plazo.
Se prevé que el crecimiento económico mundial, estimado en un 2,8 % para 2025, se reducirá ligeramente hasta alcanzar un 2,7 % en 2026, y que aumentará hasta un 2,9 % en 2027, manteniéndose muy por debajo de la media del 3,2 % anterior a la pandemia (2010-2019).
Se prevé que el crecimiento en Europa, el Japón y los Estados Unidos se mantendrá estable en líneas generales, pero a un ritmo moderado, y que el apoyo monetario o fiscal seguirá sosteniendo la demanda.
Según las previsiones, varias grandes economías en desarrollo, como China, India e Indonesia, seguirán experimentando un sólido crecimiento impulsado por una demanda interna resiliente o por medidas de política específicas.
Sin embargo, las perspectivas para muchos países vulnerables y de ingreso bajo siguen siendo menos favorables.